A cuatro días del suicidio de Eduardo Lorenzo y a poco más de 24 horas de la misa exequial encabezada por el propio arzobispo de La Plata, Víctor "Tucho" Fernández, en la Parroquia Inmaculada Madre de Dios de Gonnet, una de las víctimas decidió romper el silencio. "Mi idea es darle un poco un cierre a una etapa", cuenta Julián Bártoli viendo a la cámara, mientras comienza un relato de lo que fueron sus últimos meses, luego de que tomara la determinación de contar los hechos de los que fue víctima.
"Este proceso fue de muchísima sanación", sostuvo el joven y agregó que, sin embargo, "por momentos fue complicado y tedioso". "La Justicia nos puso a prueba muchas veces y no entiende los tiempos de las víctimas y se hace muy difícil la consecución de justicia", detalló Julián.
Todavía conmocionado por lo ocurrido, aseguró que "la Iglesia es una institución muy poderosa y, lamentablemente, una promotora de pedofilia muy grande y muy oscura".
El caso todavía sacude a la ciudad. Cinco hombres denunciaron al capellán por los abusos sexuales a los que fueron sometidos cuando eran solo unos chicos. Todos ellos declararon ante la Justicia y dieron detalles sobre un mismo modus operandi. Acorralado, con una lapidaria pericia psicológica y un pedido de detención que estaba a poco de ser implementado, Eduardo Lorenzo decidió quitarse la vida y garantizar su impunidad.

En esa línea Julián aseguró que "al haberse matado esta basura nos garantiza que nunca más va a tocar un chico, que la Iglesia no va a poder seguir encubriéndolo y que Tucho Fernández ya no va poder seguir acercándole menores para que los viole" y remarcó, sin embargo, aclaró que le "hubiera gustado que siguiera vivo y se hiciera justicia".
El joven platense cerró su video explicando que su lucha seguirá firme, yendo contra a aquellos que encubrieron el caso y hacen lo mismo con otros hechos similares.