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La pesada herencia de Vidal para los platenses: así quedarán los edificios públicos

Con los resultados electorales en la mano, la gobernadora saliente María Eugenia Vidal y su par electo Axel Kicillof ya tuvieron un primer encuentro y la transición avanza a buen ritmo. Sin embargo, no todo es color de rosas y a una abultada deuda pública y hasta la suba de tarifas, la gestión de Cambiemos le dejará otra pesada herencia a sus sucesores.

La "pesada herencia" fue uno de los principales slogans a lo largo de los cuatro años de mandato que ejercieron los gobernantes de Cambiemos en todos los niveles del Estado. Una y otra vez, la muletilla sirvió para justificar la caída de los salarios, la creciente inflación, las devaluaciones, el brutal ajuste fiscal y los muchos problemas económicos a los que los equipos de gobierno de Nación y Provincia nunca pudieron hacer frente, pero las gestiones salientes parecen haber quedado lejos de predicar con el ejemplo.

A días de su retirada, sin embargo, todo parece dejar que la administración bonaerense dejará tras de sí una pesada carga para los platenses: el decadente estado de los edificios públicos. Desde paredes cubiertas de moho y agrietadas, hasta subsuelos inundados y hospitales al borde del colapso, la "pesada herencia" que dejará Vidal parece nunca acabarse.

Así las cosas, solo basta con citar algunos ejemplos para dar cuenta del abandono al que se vieron sometidos, durante años, algunos de los más emblemáticos e importantes edificios de La Plata, tal y como sucede, por caso, con el Instituto Biológico de la Provincia de Buenos Aires.

El organismo tiene, entre otras responsabilidades, la producción de medicamentos y productos biológicos; la realización de controles de calidad, inscripción y reinscripción de medicamentos y productos farmacéuticos; la elaboración de ensayos fisicoquímicos y microbiológicos; y hasta ejercer el poder de policía vinculado a productos industriales, cosméticos, domesanitarios y materiales en contacto con alimentos. Hoy, el subsuelo de la entidad ubicada sobre la avenida Antártida Argentina en Tolosa, se encuentra completamente inundado.

En la Gobernación, en tanto, no solo se pueden ver las paredes en completo abandono, agrietadas, pintadas y emparchadas por doquier, sino que hasta las plantas crecen en los balcones, a punto de tapar la visión de las cámaras que deben ser utilizadas para garantizar la seguridad de los funcionarios.

 

La Dirección Provincial de Automotores y Embarcaciones Oficiales (DAEO), por su parte, no solo se encuentra en un gran abandono, sino que hasta en la puerta descansan los restos de lo que fuera un vehículo completamente incinerado. Un símbolo de la desidia con la que se encontrará el flamante Gobernador el próximo 10 de diciembre.

A pesar del deplorable estado de esas instalaciones, entre las que también se encuentran el olvidado Archivo de IOMA y la Dirección de Caballería de la Policía Bonaerense; tal vez la realidad más acuciante y preocupante es la de los hospitales públicos de la región.

En 14 y 66, en la puerta del reputado Hospital de Niños Sor María Ludovica se acumulan colchones en desuso y hasta bolsas de basura. Mientras tanto, en el interior, los baños se encuentran en condiciones aún peores y los sanitarios son tapados con nailon y cinta adhesiva para evitar que alguien los use por error.

En la otra punta de La Plata, en el norte de la ciudad, en las inmediaciones del Hospital Rossi de 37 entre 116 y 117, en tanto, la basura se acumula en los cestos de basura y en los estacionamientos las ambulancias se estacionan entre pilas de escombros y cajas.

En el Hospital San Juan de Dios de 27 y 70 la escena no es distinta. Un enorme cartel verde indica la realización de obras, pero a pocos metros del lugar, uno de los edificios del predio muestra una pared completamente agrietada y en un estado deplorable.

La realidad que la Gobernadora deja detrás suyo parece estar lejos de ser una panacea: a la crisis económica, el alza de las tarifas de los servicios públicos, la creciente inflación y la brutal devaluación de la moneda, entonces, el Gobernador deberá sumar la urgente necesidad de una inversión en obras cada vez más necesarias y apremiantes en los edificios públicos que todos los días transitan y utilizan miles de vecinos en la ciudad.

Con los resultados electorales en la mano, la gobernadora saliente María Eugenia Vidal y su par electo Axel Kicillof ya tuvieron un primer encuentro y la transición avanza a buen ritmo. Sin embargo, no todo es color de rosas y a una abultada deuda pública y hasta la suba de tarifas, la gestión de Cambiemos le dejará otra pesada herencia a sus sucesores.

05 de noviembre de 2019

La "pesada herencia" fue uno de los principales slogans a lo largo de los cuatro años de mandato que ejercieron los gobernantes de Cambiemos en todos los niveles del Estado. Una y otra vez, la muletilla sirvió para justificar la caída de los salarios, la creciente inflación, las devaluaciones, el brutal ajuste fiscal y los muchos problemas económicos a los que los equipos de gobierno de Nación y Provincia nunca pudieron hacer frente, pero las gestiones salientes parecen haber quedado lejos de predicar con el ejemplo.

A días de su retirada, sin embargo, todo parece dejar que la administración bonaerense dejará tras de sí una pesada carga para los platenses: el decadente estado de los edificios públicos. Desde paredes cubiertas de moho y agrietadas, hasta subsuelos inundados y hospitales al borde del colapso, la "pesada herencia" que dejará Vidal parece nunca acabarse.

Así las cosas, solo basta con citar algunos ejemplos para dar cuenta del abandono al que se vieron sometidos, durante años, algunos de los más emblemáticos e importantes edificios de La Plata, tal y como sucede, por caso, con el Instituto Biológico de la Provincia de Buenos Aires.

El organismo tiene, entre otras responsabilidades, la producción de medicamentos y productos biológicos; la realización de controles de calidad, inscripción y reinscripción de medicamentos y productos farmacéuticos; la elaboración de ensayos fisicoquímicos y microbiológicos; y hasta ejercer el poder de policía vinculado a productos industriales, cosméticos, domesanitarios y materiales en contacto con alimentos. Hoy, el subsuelo de la entidad ubicada sobre la avenida Antártida Argentina en Tolosa, se encuentra completamente inundado.

En la Gobernación, en tanto, no solo se pueden ver las paredes en completo abandono, agrietadas, pintadas y emparchadas por doquier, sino que hasta las plantas crecen en los balcones, a punto de tapar la visión de las cámaras que deben ser utilizadas para garantizar la seguridad de los funcionarios.

 

La Dirección Provincial de Automotores y Embarcaciones Oficiales (DAEO), por su parte, no solo se encuentra en un gran abandono, sino que hasta en la puerta descansan los restos de lo que fuera un vehículo completamente incinerado. Un símbolo de la desidia con la que se encontrará el flamante Gobernador el próximo 10 de diciembre.

A pesar del deplorable estado de esas instalaciones, entre las que también se encuentran el olvidado Archivo de IOMA y la Dirección de Caballería de la Policía Bonaerense; tal vez la realidad más acuciante y preocupante es la de los hospitales públicos de la región.

En 14 y 66, en la puerta del reputado Hospital de Niños Sor María Ludovica se acumulan colchones en desuso y hasta bolsas de basura. Mientras tanto, en el interior, los baños se encuentran en condiciones aún peores y los sanitarios son tapados con nailon y cinta adhesiva para evitar que alguien los use por error.

En la otra punta de La Plata, en el norte de la ciudad, en las inmediaciones del Hospital Rossi de 37 entre 116 y 117, en tanto, la basura se acumula en los cestos de basura y en los estacionamientos las ambulancias se estacionan entre pilas de escombros y cajas.

En el Hospital San Juan de Dios de 27 y 70 la escena no es distinta. Un enorme cartel verde indica la realización de obras, pero a pocos metros del lugar, uno de los edificios del predio muestra una pared completamente agrietada y en un estado deplorable.

La realidad que la Gobernadora deja detrás suyo parece estar lejos de ser una panacea: a la crisis económica, el alza de las tarifas de los servicios públicos, la creciente inflación y la brutal devaluación de la moneda, entonces, el Gobernador deberá sumar la urgente necesidad de una inversión en obras cada vez más necesarias y apremiantes en los edificios públicos que todos los días transitan y utilizan miles de vecinos en la ciudad.

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Con los resultados electorales en la mano, la gobernadora saliente María Eugenia Vidal y su par electo Axel Kicillof ya tuvieron un primer encuentro y la transición avanza a buen ritmo. Sin embargo, no todo es color de rosas y a una abultada deuda pública y hasta la suba de tarifas, la gestión de Cambiemos le dejará otra pesada herencia a sus sucesores.