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Investigadores de la UNLP producen fertilizantes con restos de la yerba mate

El trabajo surgió como una propuesta para aprovechar un subproducto del proceso de fabricación de la yerba mate, que hasta la actualidad era desechado. Esta tecnología permitirá obtener nuevos productos de alto valor agregado que pueden aumentar la calidad del suelo y su productividad.

Un grupo de investigadores de la UNLP elaboró un sistema de encapsulación para la liberación controlada de fertilizantes, utilizando desechos de la producción de yerba mate. El desarrollo que está a cargo del Centro de Investigación y Desarrollo en Criotecnología de los Alimentos  (CIDCA, UNLP-CONICET) puede tener un gran impacto en la economía de los agricultores del nordeste correntino.

En la actualidad, el sector yerbatero está buscando alternativas de diversificación para paliar sus recurrentes crisis. Esto no significa el abandono de los yerbales, sino más bien un fuerte compromiso con este cultivo que tiene buenas características como para seguir siempre el principal pilar de la economía regional.

“En el proceso de producción de la yerba mate, el 1,5% de lo que se produce es desecho industrial y no es apto para el consumo humano. Esto genera una gran cantidad de residuo orgánico en polvo, con potencial de ser tratado y utilizado como abono orgánico y que actualmente no es aprovechado. La aplicación directa del polvo en los cultivos no es viable debido al reducido tamaño de partícula lo cual dificulta su dispersión”, explicó una de las titulares del proyecto, la Dra. Lorena Deladino.

En ese sentido, la investigadora sostuvo que “teniendo en cuenta este escenario el empleo de subproductos de la industria yerbatera en el desarrollo de sistemas de encapsulación para la liberación controlada de fertilizantes se presenta como una alternativa de reciclaje de bajo costo”.

El uso de abonos orgánicos para mejorar las cualidades físicas, químicas y la bioestructura del suelo es una práctica antigua y de valor comprobado. Constituye una fuente de carbono para los microorganismos, mejora la capacidad que tiene el suelo para retener y liberar iones positivos (por ejemplo minerales) del suelo, mejorando la porosidad y la retención de humedad en el mismo.

El agregado de fertilizantes propicia una descomposición más acelerada de la materia orgánica, perdiéndose del perfil del suelo, junto con sus beneficios. Los fertilizantes son productos de la industria química, la que toma distintos elementos, como rocas, aire o minerales para elaborarlos. En general, son ricos solo en algunos nutrientes y no aportan materia orgánica ni bacterias. El objetivo principal de la fertilización es lograr un aumento en la producción, optimizando la eficacia y la rentabilidad.

Al ser consultada por la encapsulación para la liberación controlada de los fertilizantes, Deladino describió: “Es una tecnología mediante la cual se logra proteger materiales activos con biopolímeros que actúan como recubrimientos y facilitan su dosificación, su liberación en forma controlada y su manipulación industrial”.

Este desarrollo surge como propuesta de aprovechamiento de un subproducto del proceso de fabricación de la yerba mate, hasta la actualidad desechado, con el objetivo de aproximarse a las condiciones necesarias para obtener sistemas de encapsulación compuestos para la liberación controlada de fertilizantes. Para su realización el proyecto contó con el apoyo del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), mediante su programa de subsidios Prasy.

Los resultados de este proyecto serán de gran utilidad tanto para la industria yerbatera como para la industria del agro en general, ya que permitirían obtener nuevos productos de alto valor agregado que podrían ser utilizados para aumentar la calidad del suelo, aumentar la productividad y disminuir la mano de obra en los plantíos.

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