Otra vez. En lo que se ha vuelto una peligrosa costumbre, en la mañana de este miércoles volvieron a evacuar la escuela Normal 1 por una amenaza de bomba. Las autoridades y los padres de los alumnos ya no dan más: en cuestión de cuatro meses padecieron 41 llamados intimidatorios. La preocupación se extiende a los chicos, que -hartos de ser trasladados prácticamente todos los días a la entrada de la Catedral- temen perder el año lectivo por estos casos.
MAPA DE LAS AMENAZAS DE BOMBA EN LAS ESCUELAS DE LA REGIÓN
La moda parece no tener fin. La comunidad educativa viene soportando las complicaciones y requisas hasta en dos ocasiones por jornada, como ocurrió el último lunes. Eso conlleva todo el traslado de los estudiantes a las escalinatas del templo de 14, 51 y 53 y al Centro Cultural Islas Malvinas, en el caso de los nenes de jardín de infantes.
Los bromistas de mal gusto volvieron a aprovechar la ausencia del camión de la Brigada Antiexplosivos que desde hace diez días vigilaba el establecimiento todas las mañanas y se había convertido en una solución parcial a la ola de llamados que tiene a maltraer no solo a esta institución, sino a casi 50 escuelas, tanto públicas como privadas de la región.
"No se puede seguir así", repitieron los padres, cansados de tener que modificar sus rutinas para ir a buscar a sus hijos y también cada vez más en alerta por una problemática que no se logra contener.
Cabe recordar que la semana pasada entró oficialmente en funciones la fiscalía temática de La Plata que investigará las amenazas de bombas en las escuelas, un verdadero flagelo que se impuso con fuerza desde el inicio de este ciclo lectivo. Con numerosos casos por día, el fiscal Juan Cruz Condomí Alcorta tiene la tediosa tarea de analizar el origen de los llamados intimidatorios que mantienen en vilo a la comunidad educativa.
Asimismo el enojo de padres, docentes y estudiantes no parece tener un reflejo concreto en la órbita política. Tanto el ministro de Educación Gabriel Sánchez Zinny como el de Seguridad, Cristian Ritondo, permanecen en un inquietante silencio a pesar de los miles y miles de pesos diarios que se destinan a cada operativo de seguridad para corroborar que no hay explosivos en los colegios. Insensibilidad o desconocimiento mediante, los funcionarios de ambas carteras bonaerenses ni si quiera le dedicaron un tweet a la problemática. "Las amenazas de bomba no son un juego, hoy con lo tecnológico, en cinco, seis, diez días hay orden de allanamiento", había dicho Ritondo durante una recorrida en Zárate el año pasado.
Pero desde entonces sus declaraciones al respecto menguaron hasta quedar en cero. Es más: la alternativa de los ministros Sánchez Zinny y Gustavo Ferrari, de Justicia, fue organizar una charla sobre "Acuerdos Institucionales de Convivencia" en el Teatro Argentino, con estudiantes de distintos colegios de la Región, donde se les advirtió que "una falsa amenaza de bomba pone en ejecución a todas las áreas del gobierno y distrae los recursos".
Sin embargo no hubo medidas concretas ni declaraciones a los medios, ni si quiera a la enorme cantidad de padres que mes a mes reclaman una respuesta para triste la moda explosiva que se vive a diario en la ciudad.