Inseguridad y explosión demográfica en City Bell: las claves según el delegado municipal
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Inseguridad y explosión demográfica en City Bell: las claves según el delegado municipal

El funcionario de 38 años arribó en agosto pasado a la sede comunal de Cantilo entre 19 y 20, luego de su paso por la delegación de Los Porteños, donde continúa viviendo. Cómo aborda una problemática como los reiterados hechos delictivos en una de las zonas con mayor crecimiento urbano de los últimos tiempos. Todas las respuestas en esta nota a 0221.com.ar.

Por Florencia Tróccoli

En agosto de 2017, Federico Rafaghelli pasó de gestionar una de las zonas más rurales de La Plata como es Los Porteños a una de las de mayor crecimiento urbano de la última década: City Bell. La transición con el delegado saliente Alejandro Kippes fue buena y ordenada, pero admitió que le costó. En una entrevista a fondo con 0221.com.ar, el titular de la sede de Cantilo entre 19 y 20 se refirió a su trabajo en la lucha contra la inseguridad que mantiene en vilo a los vecinos, quienes cansados de los reiterados hechos delictivos han encabezado protestas en busca de respuestas a la problemática. Además, habló de cómo conviven el deseo de los habitantes de preservación de las estructuras fundacionales y la tranquilidad, con un centro comercial en continua expansión.  

Ola de robos

Se sabe que la inseguridad es una de las principales preocupaciones a nivel nacional y City Bell no es ajena a ese reclamo. Los reiterados hechos delictivos no dan tregua en la localidad y ha generado que los vecinos marcharan más de una vez en búsqueda de respuestas a una problemática que los mantiene en vilo. En ese sentido, los ilícitos a la salida de los colegios y los ataques de motochorros aumentaron en el último tiempo, y tanto comercios como hasta viviendas en barrios cerrados han sido blanco de delincuentes. Algunos casos fueron resonantes, como el asalto sufrido por la familia del futbolista de Estudiantes, Pablo Lugüercio, en el Country Lomas de City Bell, o el acontecimiento que terminó de manera trágica, luego de que un jubilado abatiera a un ladrón en 27 entre 473 y 473 bis.

En cuanto a esta problemática, Rafaghelli sostuvo que "lo más complicado son las entraderas". No obstante, dejó en claro su rol como mediador entre los reclamos de los vecinos y las autoridades policiales. “Estoy en comunicación constante con el comisario, tengo la mejor relación con él, con el servicio de calle y con el jefe de Comando de Patrullas”, subrayó.  

En contraposición a las quejas de los vecinos -quienes por redes sociales le exigen mayor presencia y resolución- el delegado sostuvo que su competencia en la cuestión de seguridad se da en la gestión de mejorado de calles y luminarias. “Cuando los vecinos o el comisario me piden por algo relacionado a la iluminación trato de solucionarlo en el momento. Ahora con la poda despejamos luminarias, también mejoramos la iluminación, agregamos donde hace falta, como lo hicimos en el perímetro del jardín de infantes municipal de 19 y 464. Lo mismo con las calles. En menos de un mes la cuadrilla de bacheo que está en Villa Elisa viene a City Bell. Para mejorar hay un montón de cosas”, señaló el delgado.  

Pese a la imparable sucesión de asaltos en la localidad, Rafaghelli –recibido de mecánico dental pero que hasta su asunción en Los Porteños se dedicó a lo que es movimiento de suelo- remarcó las tareas que se coordinan desde calle Cantilo. “Los reclamos que los vecinos me traen a mí, se los transmito al comisario. Generamos reuniones, como con los habitantes de las Quintas de Alvear. Con los comerciantes la misma situación, hablo con ellos o vienen a plantear sus inquietudes a la delegación. Es un trabajo en equipo”, insistió.  

Polo gastronómico y conservación patrimonial 

En la última década, City Bell registró un crecimiento urbano exponencial. Se radicaron los que buscaban sumar verde y tranquilidad a sus vidas, al tiempo que en el centro se instalaron reconocidas cadenas gastronómicas. La localidad de alrededor 100.000 habitantes se convirtió en una plaza inmejorable en cuanto a lo inmobiliario y las múltiples opciones de esparcimiento. “La gente  está muy arraigada al lugar, dice ‘yo soy de City Bell, voy a La Plata’”, ejemplificó el delegado.  

Sin embargo, la explosión demográfica no es bien vista por todos. No fueron pocos los que pusieron el grito en el cielo por los constantes desbordes en el tránsito y el colapso de los servicios públicos. Incluso se formó la agrupación “City Bell ordenado” con el objetivo de frenar los emprendimientos comerciales. “En cuanto al tema gastronómico está concentrado en el centro, está quieto ahí, no es que se han puesto más cadenas, son las mismas que se van renovando”, dijo Rafaghelli al respecto.   

En esa misma línea, insistió con que la clave está en escuchar a todos los actores: “Se trata de haya una buena y sana convivencia entre los comerciantes y los vecinos. Llevamos todo paso por paso y se ve la manera de que lo que haga uno no le moleste al otro. De todas maneras, City Bell sigue siendo un lugar tranquilo para vivir”

“Acá me costó adaptarme porque va cambiando mucho la geografía del lugar. Hay una parte comercial, una parte semi rural y después partes rurales. Antes el casco de City Bell era más chico, ahora tenés Alvear, la 467, el Parque Ecológico, el Martín Fierro, Banco Provincia, la Güemes. Y el polo gastronómico de calle Cantilo, que debe ser el más importante de la ciudad. Más allá de algún inconveniente, traté siempre de dar la cara, para que no me la cuenten o me la quieran contar”, dijo a modo de cierre.

El funcionario de 38 años arribó en agosto pasado a la sede comunal de Cantilo entre 19 y 20, luego de su paso por la delegación de Los Porteños, donde continúa viviendo. Cómo aborda una problemática como los reiterados hechos delictivos en una de las zonas con mayor crecimiento urbano de los últimos tiempos. Todas las respuestas en esta nota a 0221.com.ar.

03 de junio de 2018

Por Florencia Tróccoli

En agosto de 2017, Federico Rafaghelli pasó de gestionar una de las zonas más rurales de La Plata como es Los Porteños a una de las de mayor crecimiento urbano de la última década: City Bell. La transición con el delegado saliente Alejandro Kippes fue buena y ordenada, pero admitió que le costó. En una entrevista a fondo con 0221.com.ar, el titular de la sede de Cantilo entre 19 y 20 se refirió a su trabajo en la lucha contra la inseguridad que mantiene en vilo a los vecinos, quienes cansados de los reiterados hechos delictivos han encabezado protestas en busca de respuestas a la problemática. Además, habló de cómo conviven el deseo de los habitantes de preservación de las estructuras fundacionales y la tranquilidad, con un centro comercial en continua expansión.  

Ola de robos

Se sabe que la inseguridad es una de las principales preocupaciones a nivel nacional y City Bell no es ajena a ese reclamo. Los reiterados hechos delictivos no dan tregua en la localidad y ha generado que los vecinos marcharan más de una vez en búsqueda de respuestas a una problemática que los mantiene en vilo. En ese sentido, los ilícitos a la salida de los colegios y los ataques de motochorros aumentaron en el último tiempo, y tanto comercios como hasta viviendas en barrios cerrados han sido blanco de delincuentes. Algunos casos fueron resonantes, como el asalto sufrido por la familia del futbolista de Estudiantes, Pablo Lugüercio, en el Country Lomas de City Bell, o el acontecimiento que terminó de manera trágica, luego de que un jubilado abatiera a un ladrón en 27 entre 473 y 473 bis.

En cuanto a esta problemática, Rafaghelli sostuvo que "lo más complicado son las entraderas". No obstante, dejó en claro su rol como mediador entre los reclamos de los vecinos y las autoridades policiales. “Estoy en comunicación constante con el comisario, tengo la mejor relación con él, con el servicio de calle y con el jefe de Comando de Patrullas”, subrayó.  

En contraposición a las quejas de los vecinos -quienes por redes sociales le exigen mayor presencia y resolución- el delegado sostuvo que su competencia en la cuestión de seguridad se da en la gestión de mejorado de calles y luminarias. “Cuando los vecinos o el comisario me piden por algo relacionado a la iluminación trato de solucionarlo en el momento. Ahora con la poda despejamos luminarias, también mejoramos la iluminación, agregamos donde hace falta, como lo hicimos en el perímetro del jardín de infantes municipal de 19 y 464. Lo mismo con las calles. En menos de un mes la cuadrilla de bacheo que está en Villa Elisa viene a City Bell. Para mejorar hay un montón de cosas”, señaló el delgado.  

Pese a la imparable sucesión de asaltos en la localidad, Rafaghelli –recibido de mecánico dental pero que hasta su asunción en Los Porteños se dedicó a lo que es movimiento de suelo- remarcó las tareas que se coordinan desde calle Cantilo. “Los reclamos que los vecinos me traen a mí, se los transmito al comisario. Generamos reuniones, como con los habitantes de las Quintas de Alvear. Con los comerciantes la misma situación, hablo con ellos o vienen a plantear sus inquietudes a la delegación. Es un trabajo en equipo”, insistió.  

Polo gastronómico y conservación patrimonial 

En la última década, City Bell registró un crecimiento urbano exponencial. Se radicaron los que buscaban sumar verde y tranquilidad a sus vidas, al tiempo que en el centro se instalaron reconocidas cadenas gastronómicas. La localidad de alrededor 100.000 habitantes se convirtió en una plaza inmejorable en cuanto a lo inmobiliario y las múltiples opciones de esparcimiento. “La gente  está muy arraigada al lugar, dice ‘yo soy de City Bell, voy a La Plata’”, ejemplificó el delegado.  

Sin embargo, la explosión demográfica no es bien vista por todos. No fueron pocos los que pusieron el grito en el cielo por los constantes desbordes en el tránsito y el colapso de los servicios públicos. Incluso se formó la agrupación “City Bell ordenado” con el objetivo de frenar los emprendimientos comerciales. “En cuanto al tema gastronómico está concentrado en el centro, está quieto ahí, no es que se han puesto más cadenas, son las mismas que se van renovando”, dijo Rafaghelli al respecto.   

En esa misma línea, insistió con que la clave está en escuchar a todos los actores: “Se trata de haya una buena y sana convivencia entre los comerciantes y los vecinos. Llevamos todo paso por paso y se ve la manera de que lo que haga uno no le moleste al otro. De todas maneras, City Bell sigue siendo un lugar tranquilo para vivir”

“Acá me costó adaptarme porque va cambiando mucho la geografía del lugar. Hay una parte comercial, una parte semi rural y después partes rurales. Antes el casco de City Bell era más chico, ahora tenés Alvear, la 467, el Parque Ecológico, el Martín Fierro, Banco Provincia, la Güemes. Y el polo gastronómico de calle Cantilo, que debe ser el más importante de la ciudad. Más allá de algún inconveniente, traté siempre de dar la cara, para que no me la cuenten o me la quieran contar”, dijo a modo de cierre.

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