Nicolás Ávalo terminó su guardia en una Unidad Penitenciaria de La Plata y comenzó el regreso a Olavarría, su ciudad natal. Hizo dedo y llegó hasta Las Flores. A la vera de la ruta 3 pensaba lo que le quedaba de viaje, cuando avistó un auto y no dudó en hacerle señas. Cuando se bajó la ventanilla del lujoso vehículo, no lo pudo creer: había frenado el mismísimo Juan Martín Del Potro.





