domingo 25 de febrero de 2024

Pablo Juliano: "El radicalismo no tiene que ahorrar adjetivos en su rol de oposición"

El diputado nacional de La Plata habla de la Ley Ómnibus y del DNU, explica por qué está en contra de las privatizaciones, analiza los primeros días de gobierno de La Libertad Avanza (LLA) y también la gestión de Julio Alak en la ciudad.

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Pablo Juliano asumió como diputado nacional por la provincia de Buenos Aires en diciembre. Nació en Necochea pero adoptó a La Plata como su ciudad desde los 17 años. Milita en el sector del neurocirujano y diputado nacional Facundo Manes, quien es su referente; y de visita en la redacción de 0221.com.ar habló de todo.

El legislador se refirió postura de la Unión Cívica Radical (UCR) sobre la Ley Ómnibus-que será puesta en tratamiento el próximo martes-, de temas candentes como la inflación y las privatizaciones, de los primeros días de gobierno de Javier Milei, a quien dice que "hay que darle tiempo"; y también de la gestión de Julio Alak en la capital provincial.

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—¿Cuál es la postura de la UCR en la Ley Ómnibus? ¿Va a acompañar o no?

—Parte de esa postura se empezó a sentar a través de las redes sociales. Cuando uno empieza a bucear en la ley te encontrás con que es una ley laberinto, más que una Ley Ómnibus. Es para perderse, es para tocar un montón de intereses y a la vez para tapar el verdadero interés que tiene el gobierno. Que nosotros no dejamos de pensar que el verdadero proyecto que entra en la ley es la dolarización. Entonces, muchos sectores creen que es la modificación del Código Civil, que es terminar con los derechos ambientales o terminar con la cultura. Simplemente eso es la cáscara de la situación que envuelve a las facultades que está pidiendo el presidente para poder encaminarse sin ningún obstáculo a su gran promesa y un programa que entraña, a nuestro entender, un problema enorme en la macro-política argentina, que esto no es la convertibilidad. Porque todavía creo que hay como un resabio de pensar que esa dolarización venía en ese tono. Entonces, ahí nosotros tenemos muchísimos reparos. Entendemos el contexto de cómo llega el presidente, que requiere sus instrumentos, eso es completamente válido, pero hacemos un corte y paramos la antena con respecto a esto que te estoy diciendo. O sea, hay como dos cuestiones que se subyacen enormes e importantes. El proyecto, el programa que él tiene, el que uno no comparte. Por eso creemos que el radicalismo no tiene que ahorrar adjetivos cuando se trata de cumplir un rol opositor. Un rol opositor muchas veces en la política argentina está asociado a lo del paro del miércoles y nosotros eso tampoco lo compartimos. El gobierno tiene que empezar a caminar, lleva 45 días, pide sus instrumentos que son válidos. Entonces estamos en esa tarea, en poder diseccionar, que la palabra es fea, pero es gráfica, diferenciar qué es lo que requiere para que empiece a caminar el gobierno y que ella misma entra en un costo enorme en donde vos terminás siendo parte de la decisión de esa macro-política que no compartimos.

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El diputado nacional por la UCR, Pablo Juliano, visitó el Media Hub de 0221.com.ar.

El diputado nacional por la UCR, Pablo Juliano, visitó el Media Hub de 0221.com.ar.

—¿Ustedes van a votar a favor en general y en contra en algunos artículos?

—Se está hablando que sí. Ahora, por ejemplo, hay distintas posiciones que dicen, bueno, pero con tantas disidencias, ¿qué sentido tendría votarla? O sea, hoy nuestro grupo llega a un punto en donde probablemente el devenir del dictamen final nos permita resolver si estamos para acompañar en general y en particular marcar nuestras disidencias, o ver qué hacemos.

—O sea, todavía no está del todo definida la postura.

—No está definida, por eso es que se endureció en redes producto de que el ministro (de Economía), Luis Caputo, está amenazando a los gobernadores y el presidente insultando a la oposición. Hay todo un caldo que va preparando esa toma de decisión en donde, te vuelvo a repetir, el dictamen que nosotros vimos, esa especie de boceto, ¿cómo te explico? Sentíamos que era una parte, sentíamos que guardaba una parte. El radicalismo hace 15 días resolvió en su conjunto decir no a que los jubilados paguen el ajuste. No podemos sacar una ley sin fórmula previsional, decíamos, o sea, como máxima. Y no a ninguna retención, ni regional, de las economías regionales, ni al agro, ni a la industria. Y ahí yo, particularmente como diputado nacional de la provincia de Buenos Aires, vengo diciendo, así como los mendocinos te dicen "no me subas una retención al vino", nosotros decimos ninguna retención más a la industria, porque eso significa pérdida de puestos de trabajo. Eso es directamente así, torna rentable o no infinidad de rubros, te hablo del vidrio, perfiles, esa es la industria, la industria chiquita, la industria liviana puede ser, tiene 15% de retención, es una atrocidad lo de la retención. El mismo Milei dijo que si tenía que aumentar un impuesto se cortaba una mano. Bueno, es que esto es lo que pasa, la Argentina tiene que ver a qué lado apuntás la motosierra.

—¿Cuál es la postura sobre la privatización de las empresas públicas?

—Hay una mentira que está dando vuelta, que es muy típica de los '90. Las empresas del Estado son deficitarias. No, ARSAT no: ARSAT hundió 3.000 kilómetros de fibra óptica. Esto no lo hizo ninguna empresa de la región, ni en Brasil, ni en Paraguay, ni en Perú. En ninguna parte hundieron 3.000 kilómetros de fibra óptica. Es estratégico que en los lugares en donde al mercado no le conviene llegar, vos conectes esas zonas. Primera definición: no es deficitario ARSAT. El Banco Nación no es deficitario, ganó 800 millones de dólares el año pasado. Me parece importante. Está bien. Estamos hablando de la parte de una entidad que maneja o detenta el 20% del mercado financiero argentino. Ahora, ¿no es estratégico eso? Yo lo que digo es lo siguiente: te atienden mal el trámite. Todo eso se resuelve. Eso es muy fácil de resolver. Por eso hay un paquete de medidas, dentro de la ley Ómnibus, que son muy interesantes y que tienen que ver con modernizar, darle agilidad. Un poco lo que había arrancado Macri. Eso me parece interesantísimo. Que vos resuelvas y desanudes esos números: por qué el Banco Nación, ganando plata, no crece más. Por qué no orienta esa ganancia a los créditos hipotecarios. Bueno, son situaciones de macroeconomía. Por eso yo digo, no nos desprendamos, no nos desprendamos de Fabricaciones Militares, que tiene una importancia estratégica enorme. Esto a la gente muchas veces no le termina de llegar, más que a la zona de Córdoba. En este tema de las privatizaciones, el gobierno le hizo RCP a una ley que era la Ley de Reforma del Estado, la 23.696. Esa ley no estaba en uso. El artículo 78 de la ley dice "sujetas a privatización, las del anexo tal... y son 41 empresas", a granel. Una privatización a granel no es seria. En una privatización a granel, yo lo digo así, bien burdo, te va a pasar lo que ya pasó. La Argentina ya probó con privatizar. En la Argentina privatizar significa extranjerizar. No es que nosotros tengamos una empresa y digamos, bueno, nos compramos el Banco Nacional. Somos un holding argentino. Significa que vengan de afuera.

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Juliano reveló que la posición de la UCR sobre la Ley Ómnibus todavía no está definida y sigue en debate.

Juliano reveló que la posición de la UCR sobre la Ley Ómnibus todavía no está definida y sigue en debate.

—¿Y qué opina de la privatización de YPF, los medios públicos?

—No, YPF no por Vaca Muerta y por la agenda de transición energética. Es clave que YPF siga estando en manos de la Argentina, del Estado Nacional. Esto es porque hay que pensar ese Estado que tiene que ver con la energía. Tiene que ver con las comunicaciones. Por eso te digo ARSAT. Tiene que ver con el mundo de las finanzas. O sea, el Banco Nación no se enteró que llegaron las fintech. Sacando la billetera digital del Banco, pocas cosas pasaron. O sea, vos tenés que presentar 3 toneladas de papeles para sacar una tarjeta de crédito, no existe. Hay una oleada privatizadora que no hay que montarse fácilmente. Sabemos que la gente está embroncada con ese Estado que entonces se robó. Con ese Estado que festejaba en Olivos, con la inflación, con esa agenda que está eternamente sin resolver. Pero ese es un Estado. Podemos pensar otro Estado. Un Estado distinto, presente, moderno y ágil.

—En los últimos días circuló información sobre que el dictamen que se había firmado no era el definitivo, que no estaba, que se había reescrito. ¿Cuál es la información que ustedes manejan?

—Nosotros no acompañamos ningún dictamen porque entendíamos que la posición más sensata era ir por el camino del dictamen propio. Que tradujera y que contara y que dejara en limpio cuál era la posición del radicalismo en todas estas cosas que estamos diciendo. Un mecanismo alternativo de privatización, distinto. Un régimen de retenciones diferente al del gobierno. Un destino distinto al Fondo de Garantía y Sustentabilidad. Ese es un temón: nosotros no estamos de acuerdo con que los fondos de garantía y sustentabilidad pasen al Tesoro. No estamos de acuerdo. No se lo dimos al kirchnerismo, no tenemos motivos para los cuales dárselo al presidente Milei. Y esto no tiene que ver con politiquería, tiene que ver con que ese fondo que viene de las AFJP, que entendemos que no puede haber un jubilado esperando en tribunales para cobrar un juicio de jubilación y que esos fondos estén tirados ahí. O que pasen al Tesoro con otro destino. Acá quiero hacer un enorme paréntesis. Yo asumí de diputado nacional hace 40 días. Entiendo perfectamente que venía gobernando el kirchnerismo con un estilo y demás. Yo no puedo ser diputado nacional movilizado por el asco al kirchnerismo. Si el kirchnerismo tiene 46 diputados en una comisión, es un número. Yo no le tengo miedo a la minoría. A que el dictamen por minoría quede y después en el recinto se acompañe la ley en general. Esa fue nuestra posición adentro del radicalismo. Yo lo que quiero es que la sociedad pueda ver que hay un radicalismo distinto, que plantea temas, que vuelve a hablar. Y eso para mí es muchísimo más importante que ganarle al kirchnerismo. Porque si no, ¿desde dónde te parás? ¿Desde que tu posición queda confundida con 180 disidencias? Porque muchos dicen, bueno, pero se rompe, se discute. Había algunos que estaban convencidos que tenían que ir ahí. No le podemos dar este triunfo al kirchnerismo. Yo estoy convencido que después de Milei voy a trabajar duramente para que no vuelva el kirchnerismo, porque no está entendiendo el tiempo el kirchnerismo. No lo pudo entender, pero no una vez. Cuando Cristina (Kirchner) perde el gobierno, cuando lo vuelve a perder ahora con Alberto (Fernández). Me parece que la gente lo entiende mejor y la dirigencia política se queda paralizada ante eso. Es como que tiene un complejo de inferioridad. Entonces yo digo, todo esto tenemos para decir. ¿No lo podemos volcar? Está bien, capaz que soy un diputado novato. Pero ese es el espíritu que está, el entusiasmo con el que estamos dando todas estas discusiones.

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El diputado nacional de la UCR rechazó la privatización de YPF y remarcó que

El diputado nacional de la UCR rechazó la privatización de YPF y remarcó que "es clave que siga estando en manos del Estado".

—¿Cuál es su postura sobre el DNU?

—Yo estoy profundamente en contra del DNU y lo dije. Se lo dije en televisión al presidente Milei. Mandalo (como ley), si estamos todos con ansiedad total de estar sesionando como estamos. No me quejo de eso. La verdad es que se ha convertido en un hospital el Congreso. Tres diputados corriendo para atender la agenda del banco, tres contra los de YPF y así. Eso lo celebro. O sea, el sacudón que le pegó Milei al Congreso, de mi parte, es bienvenido. Lo celebro. Pero no me gusta que transgreda institucionalmente, que quiera atribuirse facultades que no son suyas, que insulte, que ponga un manto de corrupción o de dudas sobre eso. Eso lo desprecio y lo repruebo. Pero la sacudida que le pegó, en términos de velocidad y de presión, para mí es bienvenido. De hecho, yo firmé una carta con diez diputados más pidiéndole que prorrogue y que todo febrero sigamos sesionando.

—¿Cómo analiza estos 40 días de gobierno de Milei y que el presidente diga que un 25% de inflación es un buen dato?

—A mí me duelen esos números. Entiendo que haya que pasar por un camino difícil. Me pone contento que exista una especie de conciencia. La gente es muy consciente de que Milei le hizo una invitación a ajustar. Muchas veces la gente te la encontrás en la parada del colectivo diciéndote: "No importa que suba el precio del colectivo, lo sabía". "No importa que suban los precios, lo sabía". Hay como una conciencia de eso y Milei hace uso de esa conciencia. Yo creo que si esa es la mecánica del gobierno en los próximos meses, va a empezar a ser abuso de esa lectura. Y ahí es donde van a empezar los problemas. En estos 40 días él demostró una agresividad institucional. Mirá, Milei es economista. Él entiende casi de manera obsesiva que tiene que parar con la inflación. Yo soy abogado y soy de la política. Y la otra pata necesaria para que la Argentina se ordene es la seguridad jurídica. Para que vos tengas seguridad jurídica tenés que tener instituciones fuertes. Hablarle a las instituciones, hablarle a los representantes de esas instituciones, no darle la espalda. No agredirlos, no agregarle un manto de duda porque de manera caprichosa no se sancione lo que vos esperás. Entonces digo, para que la Argentina se ponga de pie, tiene que ser sobre la estabilidad económica y la seguridad jurídica. En una, Milei está rengueando fuerte. Y en la otra lo vamos a ver en el mediano plazo.

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Juliano, nacido en Necochea, llegó a La Plata a los 17 años y desde entonces la adoptó como su ciudad.

Juliano, nacido en Necochea, llegó a La Plata a los 17 años y desde entonces la adoptó como su ciudad.

—¿No cree que es un ajuste demasiado grande en muy poco tiempo, más aún cuando los salarios están igual?

—Los salarios están igual y por eso decía, el camino que él emprende de la dolarización ya empezó, pero empezaron por los precios y pulverizando los salarios. Eso no sé cuánto lo puede resistir la Argentina, no quiero ser el agorero, porque esa acción está no en el bolsillo de la gente, está en la vida de la gente. Cuando tengamos que comprar la mochila, cuando tengas que pagar la prepaga -para los que pueden todavía pagarla-, cuando el sistema de salud empieza a colapsar, producto de que muchos migren de un sistema de atención privado hacia el público, me parece que... Hay una Argentina que va a empezar cuando el "efecto bronceador" pase, es decir cuando se termine el verano. Es triste la frase porque creo que no están todos bajo este efecto. Cuando termine el verano, el país va a abrir las puertas a esa Argentina ya de los efectos de Milei. Hoy no hay capacidad de escucha, eso es lo que te decía. La gente está absorbiendo este costo porque entiende que es el precio que tiene que pagar por haber elegido esto. No hay capacidad de escucha, o sea, todavía lo bancan y hay que ser conscientes de eso. Todavía no hay capacidad de escucha y hay una capacidad de tolerancia hacia las medidas del gobierno. Yo creo que eso... Si el gobierno no empieza a pensar un esquema de recomposiciones en lo salarial... A mí, por ejemplo, yo en las audiencias le pregunté al secretario de Energía qué pensaba hacer con las tarifas. Se habla de un 700% de aumento y yo creo que las tarifas... Se habla ahora del fin de la zona fría. Imaginate en la zona del sudeste de la provincia de Buenos Aires, en Bahía Blanca, en Tandil... no pareciera ser viable.

—Considera que el paro de la CGT fue apresurado. ¿Por qué?

—Creo que todos los movimientos sociales, los sindicatos, las organizaciones están en su derecho de expresarse siempre libremente. Me parece apresurado porque el gobierno no termina de asentarse. Me parece que, bueno, el mismo peronismo tenía dicho que cualquier gobierno necesita sus primeros 100 días. Es llenar los pulmones, es empezar a caminar. Habla de un nivel de intolerancia, me parece, y a mí en un punto me preocupa. Me preocupa porque yo entiendo que ningún gobierno le gustaría asumir a 45 días tener un paro. Pero me preocupa porque, lo voy a decir acá, yo me animo a pensar que puede haber... ¿Qué enemigo necesita el gobierno de Milei? ¿Cuál sería el mejor enemigo? ¿Acaso no es el sindicalismo que tiene a los mismos liderando, en promedio hace 38 años, que se paran en la plaza a gritarle? O sea, la gente que votó a Milei, ¿no votó también en parte para que ese gremialismo abra los ojos? Yo no puedo dejar pasar la frase de Facundo Moyano. "¿Qué hicimos estos cuatro años? ¿Qué hicimos?" O sea, no puedo ser menos que eso, digamos. ¿Dónde estuvo la Central de Trabajadores de la Argentina durante cuatro años con 200% de inversión en 2023? Entonces, me animo a pensar que en parte al gobierno también esto le sirva. Siembro mis dudas con el capítulo cuarto del DNU, que la justicia paró y que el gobierno no apeló. El de la reforma laboral. O sea, marcho, pero la reforma laboral no salió. La reforma laboral se cayó del decreto de necesidad y urgencia. Es el único título que se cayó del decreto de necesidad y urgencia. ¿Para qué marcharon? ¿Por qué marcharon? Dicen "bueno no, porque está en juego todo el país, la Argentina y la patria". "Marchamos por vos", dicen. Bueno, no marcharon cuando la gente tenía que despedir a sus muertos a través de un vidrio o a través de una bolsa y es duro eso. Pero eso pasó y eso fue más duro que el que te coman el salario. Me parece. Me parece que está rota la escala de lo que le importa a la CGT. Entonces, en este sentido creo que el gobierno necesita tiempo. Y ahí es donde aparece una característica clave y central de parte nuestra de no hacer oposicionismo por oposicionismo. Es a destiempo. El paro fue a destiempo. El gobierno necesita caminar. El gobierno necesita emprender sus primeros 100 días. Cualquier gobierno lo necesitaría. A nosotros nos lo hicieron a los 70 días de De La Rúa. A Alfonsín a los 260 días. No está bien. No está bien, en serio. En serio, tiene que haber un espacio de reflexión de la central obrera porque se los necesita. Se los necesita. Y más de la mitad de la Argentina que trabaja está por fuera. No está registrada. Ahí hay una tarea enorme que tienen que hacer, que tenemos que hacer. Entonces, celebro que existan expresiones como la de Facundo Moyano.

"AL INTENDENTE HAY QUE DARLE TIEMPO"

—Como platense, ¿cómo ve la nueva gestión de Julio Alak?

—Bueno, lo mismo, ¿no? Le caben las generales de la ley. Sé que hubo un sirenazo del SAME que preocupa en la puerta de la Municipalidad. Hay muchas cosas de la gestión anterior que la gente valoró y uno fue justamente el sistema de emergencias que la gestión de Julio Garro dejó. No dudo que estamos en presencia de un intendente con una experiencia política enorme que va a tratar de encontrar el equilibrio para no caer en esas falsas antinomias de que todo lo que se dejó está mal. Y lo único genuino y verdadero es lo que uno viene siempre con ánimos triunfales e inaugurales. Creo que hay que darle tiempo, hay que acompañarlo. Hay que acompañar a la ciudad de La Plata. Hay que acompañar a nuestros clubes. Hay que acompañar a nuestra identidad porque me parece que mientras esto está pasando a nivel nacional y a nivel provincial, la Municipalidad de La Plata tiene que sacarle brillo a esa condición que nos caracteriza de diálogo, con nuestras instituciones fuertes, con nuestra solidaridad. Y espero que el Intendente pueda... apoyarse sobre esto que estoy diciendo. Me parece que va en ese sentido, o va a ir en ese sentido. Como todo, necesita caminar, esperar a marzo cuando él se dirija al Concejo Deliberante con esos primeros lineamientos de gobierno. Veremos por dónde va a encarar la gestión. Y estamos atentos, y en todo lo que respecta o afecta a la vida de la sociedad platense, siempre predispuestos a colaborar también.

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