Tras dos años de fuerte contracción, la construcción busca recuperarse en Argentina. El sector perdió hasta 65.000 puestos formales desde noviembre de 2023 y todavía no prevé un repunte fuerte e inmediato. El gobierno nacional y las empresas ponen sus expectativas en las concesiones viales, el crédito hipotecario y las grandes inversiones.
La recuperación de la economía argentina después del piso registrado en el primer trimestre de 2024 no alcanzó de la misma manera a todas las actividades. Mientras la minería, la energía, el agro y las finanzas mostraron avances, la construcción quedó entre los sectores que todavía se encuentran más alejados de los niveles previos al ajuste macroeconómico iniciado a fines de 2023.
El índice desestacionalizado de actividad de la construcción, elaborado por LCG en base a datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos de la República Argentina (INDEC), cayó de 101 en noviembre de 2023 a 81 en junio de 2026. El indicador refleja el retroceso que todavía registra la actividad frente a los niveles de fines de 2023.
La expectativa está puesta ahora en una combinación de factores que podrían modificar ese escenario: el avance de las concesiones viales, una eventual expansión del crédito hipotecario y el inicio de grandes proyectos vinculados con Vaca Muerta, la minería y el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI).
La participación privada en rutas, puentes y carreteras permitiría movilizar la demanda de insumos, servicios y trabajadores
Concesiones viales: la apuesta oficial para reactivar la actividad
El Gobierno considera que los nuevos procesos licitatorios para las Concesiones Viales pueden convertirse en uno de los primeros motores para recuperar la actividad. La participación privada en rutas, puentes y carreteras permitiría movilizar la demanda de insumos, servicios y trabajadores, con impacto en distintos eslabones de la cadena.
Sin embargo, el proceso todavía no se tradujo en el inicio de obras de magnitud. Para que las licitaciones tengan un efecto concreto sobre las empresas constructoras y el empleo, los proyectos deberán avanzar hacia la ejecución y los fondos llegar efectivamente a las obras.
Por eso, la expectativa del sector está puesta en una recuperación progresiva y no en un salto inmediato. La construcción necesita que las inversiones en infraestructura pasen de los anuncios y las licitaciones a los trabajos concretos, capaces de generar demanda de materiales, servicios y mano de obra.
Crédito hipotecario: la otra clave para los nuevos desarrollos
El mercado inmobiliario aparece como otra pieza central para la recuperación. Un crecimiento del crédito hipotecario permitiría ampliar la cantidad de compradores de viviendas, sostener la demanda de unidades nuevas y mejorar el precio del metro cuadrado, una variable clave para que los desarrolladores puedan afrontar los actuales costos de construcción.
El crédito hipotecario es una de las claves para reactivar la construcción y el mercado inmobiliario
El financiamiento para la vivienda, sin embargo, continúa siendo limitado. Las dificultades de los bancos para conseguir fondeo de largo plazo, las tasas, la incertidumbre económica y la morosidad de las familias restringen la posibilidad de ampliar significativamente el otorgamiento de préstamos hipotecarios.
El CEO de Loma Negra, Sergio Faifman, puso el foco precisamente en esa limitación. “La mayoría de los países, el metro cuadrado se vende con crédito hipotecario. Argentina, crédito hipotecario, cero”, afirmó. Y agregó: “sin financiamiento, sin crédito hipotecario, es difícil, porque hoy quién se compra un departamento”.
Faifman también planteó que el problema de los nuevos desarrollos no pasa solamente por el costo de construir, sino por la relación entre ese costo y el valor de venta de las propiedades. “Hoy lo que está faltando no es que el precio de la construcción baje, lo que tiene que subir es el precio de venta del metro cuadrado”, sostuvo.
Vaca Muerta, minería y RIGI: los proyectos que pueden traccionar al sector
La obra pública nacional constituye otro de los grandes condicionantes para el sector. Faifman describió la situación como “virtualmente cero” y señaló que, aunque algunas provincias y municipios mantienen proyectos propios, su escala es insuficiente para reproducir el efecto que históricamente tuvo la inversión nacional sobre la actividad y el empleo.
En ese escenario, el sector mira hacia los proyectos de infraestructura vinculados con Vaca Muerta, la minería y las inversiones alcanzadas por el RIGI. Rutas, puentes, vías férreas, gasoductos y oleoductos podrían generar una demanda significativa para constructoras y proveedores si los proyectos anunciados avanzan hacia su ejecución.
El sector mira hacia los proyectos de infraestructura vinculados con Vaca Muerta, la minería y las inversiones alcanzadas por el RIGI
“La otra es todo lo que tiene que ver con minería y proyectos que hay hoy, todos los proyectos de RIGI, que hoy todavía están como anuncios. La verdad es que todavía no están empezando, pero todos esos proyectos traccionan”, explicó Faifman.
La recuperación dependerá, en definitiva, de que estos proyectos pasen de los anuncios a las obras concretas. Las concesiones viales deberán comenzar a ejecutarse, el crédito hipotecario recuperar profundidad y las grandes inversiones energéticas y mineras avanzar. El horizonte que maneja el sector es de mediano plazo, con la expectativa de recuperar actividad y empleo de manera progresiva.