Un informe de Banco Provincia (BAPRO) analizó el mercado laboral argentino entre noviembre de 2023 y abril de 2026, a partir de datos oficiales y de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH). El estudio detectó que se perdieron más de 235.000 empleos asalariados del sector privado registrado, una caída del 3,7%, de acuerdo con datos de la Secretaría de Trabajo; y en la misma línea aumentó la precarización por la insuficiencia de ingresos.
El deterioro se produjo incluso mientras la actividad económica mostró una expansión. Según el informe de la Gerencia de Estudios Económicos del BAPRO, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) creció 7% entre diciembre de 2023 y abril de 2026, mientras que entre principios de 2018 y mediados de 2019 había retrocedido 4,5%.
La pérdida de puestos tampoco se limitó al sector privado registrado: en el mismo período se perdieron 73.000 empleos públicos (-2,1%) y 20.000 puestos de casas particulares (-4,5%), mientras que se crearon 150.000 monotributos (+7,5%). En términos agregados, el mercado laboral descendió casi 180.000 puestos (-1,4%).
¿Qué pasó con quienes perdieron su empleo registrado?
Los datos del EPH del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) permiten seguir las trayectorias de quienes dejaron un empleo privado registrado. El dato más preocupante es que, de cada 100 asalariados registrados que estaban en esa condición en el primer trimestre de 2025, solo 76 continuaron en el mismo lugar un año después. Es el nivel más bajo desde 2016 y también está por debajo del anterior pico de fragilidad: en 2018-2019 eran 79 de cada 100 los que lograban permanecer.
De cada 100 asalariados registrados que estaban en esa condición en el primer trimestre de 2025, solo 76 continuaron en el mismo lugar un año después
El destino de quienes dejaron el empleo registrado también muestra un deterioro. Entre 2018-2019 y 2024-2025, aumentó del 7,1% al 7,8% la proporción que pasó a un trabajo asalariado informal, mientras que quienes se volcaron al trabajo por cuenta propia pasaron del 3,4% al 4,6%. De esta manera, una mayor cantidad de trabajadores continúa dentro del mercado laboral, pero en condiciones más precarias.
El cambio también se refleja en la composición general del empleo. Entre el primer trimestre de 2024 y comienzos de 2026, la participación de los asalariados privados registrados sobre el total de ocupados cayó del 32,4% al 30,5%. En el mismo período, los asalariados informales aumentaron del 26,4% al 27,2%, mientras que los trabajadores por cuenta propia pasaron del 25% al 28%.
Los números muestran así un desplazamiento del empleo registrado hacia modalidades más informales o independientes. El informe advierte que esta transformación no implica necesariamente una salida del mercado de trabajo: en muchos casos, quienes pierden un puesto formal consiguen generar ingresos mediante empleos de menor calidad o trabajos por cuenta propia.
La pérdida de ingresos empuja a buscar trabajo
La precarización también alcanza a quienes estaban desocupados. Según el informe de la banca pública, entre las personas que se encontraban sin trabajo en 2024-2025, cinco de cada diez consiguieron algún tipo de empleo durante el año siguiente, pero la mayoría lo hizo en condiciones más precarias: el 80% se incorporó al mercado informal o al trabajo por cuenta propia, mientras que una proporción mucho menor logró acceder a un puesto registrado.
Este movimiento ayuda a explicar la "suba moderada" de la desocupación pese al deterioro del mercado laboral. La tasa pasó del 6,9% en el primer trimestre de 2023 al 7,8% entre enero y marzo de 2026, un aumento de 0,9 puntos porcentuales. Según el informe, la caída del ingreso real del principal aportante del hogar lleva a más personas a aceptar trabajos que en otras circunstancias no aceptarían. Si la informalización hubiera sido menor, la desocupación habría aumentado de manera más acelerada.
El fenómeno también se refleja en la tasa de actividad, que pasó del 48,3% al 48,6% en los últimos 3 años. El informe vincula este comportamiento con el denominado "trabajador adicional": ante la pérdida de ingresos del principal aportante del hogar, más personas se incorporan al mercado laboral para generar ingresos. De este modo, el crecimiento de la participación laboral se produce en un contexto marcado por el avance de la informalidad y la pérdida de puestos registrados.
El deterioro, además, trasciende a quienes perdieron su empleo o deben aceptar trabajos de menor calidad. La provincia concentra el 25% de los empleos registrados perdidos en el país, en un escenario donde la caída del poder adquisitivo reduce el consumo de los hogares y también afecta a quienes producen y venden en el mercado interno. Así, la fragilidad del mercado laboral se convierte en un problema que impacta sobre los ingresos, el empleo y la actividad económica en general.