El Tribunal Oral Federal (TOF) N° 1 de La Plata dictó en la semana que termina la sentencia en el Juicio a las Brigadas, en el cual se investigaron los delitos de lesa humanidad cometidos en cuatro centros clandestinos de detención.
El Juicio Brigadas terminó esta semana con 10 condenas a perpetua. Las claves de un veredicto que marca especialmente a La Plata.
El Tribunal Oral Federal (TOF) N° 1 de La Plata dictó en la semana que termina la sentencia en el Juicio a las Brigadas, en el cual se investigaron los delitos de lesa humanidad cometidos en cuatro centros clandestinos de detención.
Esos centros de tortura funcionaron en el “Pozo de Banfield”, “Pozo de Quilmes”, "la Brigada de San Justo" y “El Infierno de Lanús” y los jueces condenaron a prisión perpetua a 10 represores. En tanto, otro acusado recibió una pena de 25 años de prisión mientras que uno de los imputados fue absuelto.
Durante el juicio, la Unidad Fiscal Federal de La Plata desarrolló las pruebas vinculadas con los 605 casos de víctimas y la responsabilidad de los acusados en los crímenes cometidos en los centros clandestinos de detención que funcionaron en brigadas de la Policía Bonaerense.
El desenlace tiene un impacto especial en la ciudad. Muchas víctimas y sobrevivientes que aportaron testimonio son de La Plata y entre los casos juzgados estuvo el de los estudiantes secundarios desaparecidos de la “La noche de los lápices”, el grupo de militantes secundarios que fue secuestrado en septiembre de 1976, un año después de haber participado en las marchas por el boleto estudiantil.
Pero el veredicto suma otros aspectos importantes, no contempladas en juicios de lesa humanidad previos, como los delitos cometidos contra personas trans, los ataques sexuales a las victimas y los abortos forzados a secuestradas que estaban embarazadas.
Ricardo Basílico, Esteban Rodríguez Eggers y Walter Venditti, integrantes del Tribunal Oral en lo Criminal Federal N°1, llevaron adelante un largo proceso que se desarrolló, en la mayor parte, de manera virtual, porque arrancó poco antes de la pandemia de coronavirus.
Tres de los sobrevivientes de la Noche de los Lápices estuvieron presentes en la sala de audiencias donde durante más de cuatro horas se leyó del veredicto. Gustavo Calotti, Emilce Moler y Pablo Díaz mostraron su emoción. También lo hicieron los familiares de los chicos militantes que fueron asesinados, como Nora y Marta Ungaro, hermanas de Horacio Ungaro, quien tenía 17 años cuando fue secuestrado junto a Claudia Falcone y Francisco López Muntaner, de 16; y María Clara Ciocchini, Daniel Racero y Claudio de Acha, todos de 18.
Todos pasaron por el Pozo de Banfield, uno de los lugares cuya actividad represiva ilegal fue juzgada en las audiencias de un proceso que en buena parte se llevó a cabo de manera virtual, ya que comenzó durante la pandemia.
Abuelas de Plaza de Mayo, querellante en esta causa, acusó a los imputados por privación ilegal de la libertad y tormentos de 23 embarazadas y una madre secuestrada junto a su hijo, y por la sustracción, retención y ocultamiento de diez nietos y nietas, siete de los cuales ya recuperaron su identidad, según se informó desde esa entidad en un comunicado.
En tanto, la fiscalía pidió la imposición de prisión perpetua para todos los imputados así como medidas de reparación para las víctimas y sus familiares, durante las diez jornadas de exposición de su alegato desarrolladas desde el pasado 12 de diciembre.
Vale recordar que el juicio comenzó en plena pandemia y se extendió durante casi cuatro años. Murieron varios imputados durante ese tiempo, quizá el más emblemático fue el excomisario Miguel Osvaldo Etchecolatz, director general de Investigaciones de la policía de la Provincia de Buenos Aires.
En 2022 se incorporaron al juicio nuevas imputaciones, entre ellas las correspondientes a ocho personas trans que fueron víctimas de delitos sexuales durante su cautiverio en el Pozo de Banfield.
Las sobrevivientes Valeria del Mar Ramírez, Carla Fabiana “La Cañito” Gutiérrez, Paola Leonor Alagastino, Julieta Alejandra “Trachyn” González, Analia Velázquez, Marcela Viegas Pedro, Judith y Claudia fueron reconocidas como víctimas de crímenes de lesa humanidad.
Pero no fue la única particularidad. El tribunal condenó también por las agravantes previstas cuando las víctimas fueron mujeres embarazadas. Y sumó los diferentes delitos que implicaron el ejercicio de la violencia sexual en los centros clandestinos de detención, como el abuso deshonesto y el abuso sexual con acceso carnal, y por privaciones ilegales de la libertad y aplicación de tormentos calificadas, homicidios calificados, reducción a la servidumbre y aborto forzado.
Las condenas del TOF N°1 fueron las siguientes:
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