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La crónica del terror en La Plata en los días previos y posteriores al golpe de Estado

Violencia, operativos y asesinatos anticiparon el golpe en La Plata, Berisso y Ensenada, donde la represión se profundizó desde el 24 de marzo de 1976.

Las calles de La Plata, Berisso y Ensenada fueron desde varios meses antes del golpe de Estado un territorio en el que el clima de violencia política y represión vaticinaban el desenlace del 24 de marzo de 1976. Esas señales –marcadas por operativos, tiroteos, secuestros y asesinatos– siguieron durante esa jornada, con decenas de detenciones.

Un minucioso relevamiento realizado por un equipo de la facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la UNLP presenta varios casos aparecidos en los diarios de la época desde el mes de enero. Eso tiene su correlato en un legajo de la ex Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires (ex DIPPBA), que concentra las fichas de todos los detenidos durante los días del golpe

Trabajadores que quedan cesantes o son perseguidos, la aparición de cuerpos acribillados, denuncias de desapariciones, identificaciones de restos, ataques a unidades policiales y tiroteos son moneda corriente en las páginas de los diarios de esos días, incluso hasta la noche previa al golpe, cuando la ciudad se vio convulsionada por un enfrentamiento que duró hasta entrada la madrugada en la zona del Bosque y las facultades de Arquitectura e Ingeniería.

Pero la represión siguió y se profundizó después de ese día y se extendió a una persecución absoluta, especialmente a trabajadores y estudiantes. A las cesantías en las zonas fabriles de Berisso y Ensenada o en la UNLP, se sumó un accionar opresivo con retenes, razias y operativos que ensombrecieron la vida cotidiana de la región más golpeada por el accionar de la dictadura.

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Una imagen conocida y repetida, que grafica el clima represivo instaurado por la dictadura en la Argentina a partir del 24 de marzo de 1976

Secuestro y muerte de obreros

Si se observa solamente la semana del golpe de Estado, el muestreo realizado para el trabajo “Memorias del BIM: Biografías” (*), el 20 de marzo se produjo el asesinato de tres obreros del Astillero Río Santiago que habían sido secuestrados previamente y de un estudiante de City Bell, de apellido y familia conocida: era ni más ni menos que el hijo del último presidente de la UNLP antes de la intervención de 1974.

Los cuerpos de Pedro Gutzos, Fortunato Andreucci y José Luis Lucero aparecieron la zona de Abasto, pero habían sido arrancado de sus casas de Berisso y Ensenada en operativos nocturnos.

Los restos del estudiante Máximo Agoglia, hijo de Rodolfo Agoglia, quien fuera presidente de la UNLP, en la puerta de su casa en City Bell. El ataque –atribuido a la Concentración Nacional Universitaria (CNU)– terminó con la destrucción total de la vivienda, atacada con granadas.

Al día siguiente, las noticias dieron cuenta de un ataque, supuestamente por parte de organizaciones armadas, al Cuerpo de Policía Motorizada que funcionaba en la zona del Bosque, en 115 y 57, cerca de la cancha de Estudiantes, y a la Escuela Superior de Policía que funcionaba cerca, en la avenida 52, frente a la parte trasera del Zoológico.

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Los asesinatos de los tres obreros y del hijo del ex presidente de la UNLP, Rodolfo Agoglia, apareció en la tapa del diario El Día

Balacera y un muerto en el Bosque

Pero los tiroteos siguieron alterando a la ciudad durante la madrugada siguiente, cuando se registró un inmenso operativo policial al que se sumaron efectivos del Regimiento 7 en la zona de las facultades de Arquitectura e Ingeniería. Los enfrentamientos duraron casi hasta la madrugada y tuvieron como saldo a un uniformado herido y a una fallecido, una persona que iba en un auto y se negó a detenerse en un retén.

La dimensión de la violencia la padecieron los pocos platenses que a esa hora transitaban por la zona. La avenida 1 fue cerrada desde 44 a 60 y lo mismo ocurrió en la avenida 122, de donde operaba el BIM 3 en 52 y hasta el acceso a Berisso por 60.

Con el correr de los años, aquellos hechos pudieron estar relacionados con el “operativo pinza” que caracterizó a la acción de las fuerzas policiales y militares el 24 de marzo. De hecho, las crónicas periodísticas mencionan un movimiento estratégico de ese tipo, con efectivos del Regimiento 7 de Infantería que avanzaron desde la avenida 1 hacia la zona de la facultad de Arquitectura, mientras que la infantería de Marina lo hacía en sentido opuesto desde su cuartel en 122 y 50, donde funcionara el BIM 3 y actualmente están las facultades de Humanidades y Psicología.

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El enfrentamiento ocurrido en la madrugada del 23 de marzo de 1976 en La Plata, en su versión periodística del diario El Día

Cronología del golpe en La Plata, Berisso y Ensenada

A partir de la madrugada del 24 de marzo el cambio en el paisaje urbano de La Plata fue notorio a partir del despliegue de fuerzas militares y policiales, con retenes que interrumpían el tránsito en los principales accesos que conectan a La Plata con Berisso y Ensenada.

Una de las imágenes más representativas de eso fue la llegada desde Magdalena de una columna de decenas de tanques del Regimiento 8, mientras el todavía gobernador Victorio Calabró permanecía en la residencia de calle 5 entre 51 y 53.

Ya el 24 de marzo, con la Junta Militar en el poder y las primeras medidas en vigencia, con 27 comunicados emitidos en las primeras horas, las calles de La Plata vivieron una notoria militarización. Se mantuvo el feriado bancario y la suspensión de las clases, se recomendó evitar las reuniones públicas y se establecieron consejos de guerra para quienes alteren la seguridad pública.

En ese marco, la propia Policía bonaerense registró decenas de detenciones en esas horas, solo en La Plata, Berisso y Ensenada. En el Centro de Documentación y Archivo de la Comisión Provincial por la Memoria (CPM) hay un legajo creado por la ex DIPPBA que tiene una carátula explícita: "Detenciones en La Plata Berisso Ensenada a partir del 24 de marzo de 1976", en cuyo interior tiene las fichas de detención de 69 personas.

Contra los trabajadores y la UNLP

El 25 de marzo dos medidas tomadas por decretos de la dictadura impactaron de lleno en los trabajadores. Por un lado, a nivel nacional se suspendió el derecho a huelga y, por otro, se cesanteó a trabajadores estatales que “en forma abierta, encubierta o solapada, preconicen o fomenten las actividades subversivas”.

En tanto que los trabajadores del Astilleros Río Santiago sufrieron especialmente el hostigamiento y la persecución. El 26 de marzo recibieron la notificación de parte del directorio comunicando que a la semana siguiente se retomaría el trabajo. Sin embargo se les exigía que todos se presentarán con documentos de identidad e identificación de la empresa, mientras que se prohibió la entrada de ómnibus a la planta.

En esos mismos días, los interventores de la UNLP comunicaron que la inactividad en las facultades y las escuelas primarias y secundarias “hasta nuevo aviso”, mientras que las zonas de las facultades se convertían en un objetivo clave para el gobierno militar, el cual daba los primeros pasos de un plan sistemático que terminaría perpetrando un genocidio con secuestro, torturas, apropiación de bebés y decenas de miles de desaparecidos.

(*) Parte de la documentación usada para esta nota corresponde al programa “Memorias del BIM: Biografías” coordinado por Ana Julia Ramirez y Margarita Merbilhaá y fue aportada por la Prosecretaría de DDHH FaHCE-UNLP a cargo de Lucía Abbatista.

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