martes 24 de marzo de 2026
Golpe de estado municipalidad
Dictadura, hora cero

Incertidumbre, silencio y un golpe de Estado que se veía venir: así fue el traspaso de poder en La Plata

El golpe de Estado no tomó por sorpresa a la dirigencia política de La Plata. Reuniones en la previa del golpe y un cruce de decretos en la transición.

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El miércoles 24 de marzo de 1976 La Plata amaneció envuelta en una bruma de incertidumbre mientras arrancaba el último gobierno militar tras el golpe de Estado, concretado durante esa madrugada, para acabar con el gobierno de Isabel Perón.

Para entonces, el intendente Juan Pedro Brun aún buscaba acomodarse a una gestión heredada tras la muerte de Rubén Cartier, quien había sido electo el 11 de marzo de 1973 y asesinado a balazos el 14 de julio de 1975 en medio de una de violencia política creciente. Aquella muerta violenta –aunque muchas veces olvidada– es considerada por muchos testigos de la época como un momento bisagra de cara al final del gobierno constitucional.

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En ese marzo, el Concejo Deliberante se aprontaba para transitar el nuevo período de sesiones en un clima de total incógnita sobre el futuro y en medio de las tensiones que bajaban especialmente de los gobiernos nacional y provincial, donde disputaban espacios los sectores de izquierda y derecha peronismo. En La Plata esa fuerza poseía el bloque mayoritario, con los 13 concejales que habían asumido tres años años como Frejuli, con el 44% de los votos obtenido en esas mismas elecciones.

Las horas previas a la caída del gobierno nacional se vivieron con intensidad con reuniones en las que funcionarios y concejales compartían la información que llegaba de referentes nacionales. Todas las versiones daban cuenta de un final inminente y algunos de los dirigentes más allegados a las organizaciones políticas armadas comenzaban a planificar con cuidado sus próximos pasos, previendo que la ola represiva se profundizaría.

Cartier en su despacho
Rubén Cartier era intendente de La Plata cuando fue asesinado, el 14 de julio de 1975, y el golpe aparecía en el horizonte. En la foto en su despacho con los retratos del General en su caballo pinto e Isabel Perón

Rubén Cartier era intendente de La Plata cuando fue asesinado, el 14 de julio de 1975, y el golpe aparecía en el horizonte. En la foto en su despacho con los retratos del General en su caballo pinto e Isabel Perón

El Concejo Deliberante disuelto

El siguiente amanecer confirmó todas las predicciones. Una de las primeras medidas del gobierno militar que desembarcó esa madrugada en la Gobernación bonaerense fue la exigencia de renuncia a todos los intendentes y la disolución de los Concejos Deliberantes.

En el telegrama que llegó a la Municipalidad de La Plata y a todos los distritos se dispuso el cese de los miembros de los ediles, dejando la responsabilidad de resguardar lo bienes y la documentación en manos de los funcionarios administrativos de mayor jerarquía.

En el Concejo de la La Plata convivían figuras como la de Práxedes “Babi” Molina, e la Juventud Peronista y sobreviviente del Plan Conintes que lo tuvo preso en los años ’60, con sectores más moderados o del gremialismo, como el propio Brun, quién venía del Sindicato del Turf y presidió el cuerpo como cabeza de lista. O Rodolfo Mariani del peronismo tradicional. Pero también con hombres y mujeres ligados a la denominada "tendencia revolucionaria", ligados o no a la organización Montoneros, como Aníbal Visus (quien ya no era concejal en el momento del golpe), o María Teresa Berardi, quien con la dictadura ya operando fue secuestraada y se convirtió una de las 30 mil personas desaparecidas.

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Baby Molina (Peronismo Auténtico y fundador de la JP), Juan Pedro Brun (Sindicato del Tur) y Luis Casalla (Juventud Peronista). Tres protagonistas de la vida política en La Plata cuando ocurrió el golpe de Estado

Baby Molina (Peronismo Auténtico y fundador de la JP), Juan Pedro Brun (Sindicato del Tur) y Luis Casalla (Juventud Peronista). Tres protagonistas de la vida política en La Plata cuando ocurrió el golpe de Estado

A ellos se sumaban los ocho concejales de la UCR que habían sido electos en 1973, con Alberto Carpignano a la cabeza; y tres del Partido Intransigente que a nivel nacional lideraba Oscar Alende y en lo local encabezaba Mauricio Torchio.

El fin cantado en la Municipalidad de La Plata

A partir de la reconstrucción basada en testimonios de protagonistas que aún viven y en registros periodísticos de la época, podría afirmarse que la madrugada de aquel día —en que la Presidenta abandonó la Casa Rosada en helicóptero para no regresar— fue la conclusión de un largo recorrido que se veía venir también en las oficinas de La Plata.

Ese proceso derivaría en la instauración de la dictadura más sangrienta, autodenominada Proceso de Reorganización Nacional, caracterizada por la represión ilegal, la censura y la desaparición forzada de miles de personas, que inmediatamente dio continuidad al accionar previo de las bandas paramilitares que venían actuando durante el gobierno democrático, con la Triple A operando en las calles de todo el país y la capital bonaerense como la zona más golpeada.

Dictadura Militar
Mientras en las oficinas de gobierno arranca la transición, en la calles aumentaba la represión

Mientras en las oficinas de gobierno arranca la transición, en la calles aumentaba la represión

Institucionalmente, en La Plata, el cambio de manos de los despachos municipales se extendió durante varios días, con una transición de hecho que incluyó contactos entre funcionarios del gobierno destituido y quienes llegaban para hacerse cargo de la intervención. "Yo me puse a disposición de las autoridades del Concejo, pero ese día no me llamaron", recuerda ante 0221.com.ar Eduardo Budiño, quien era secretario legislativo del bloque Frejuli.

Coincide con el secretario legislativo del cuerpo, Oscar Martini, en que el poco movimiento y el silencio reino en aquellas primeras horas del 24 de marzo. La reuniones, los contactos y los encuentros furtivos se concretaban en otros lugares menos visibles.

Los registros indican que las designaciones, cesantías y renuncias se prolongaron hasta bien entrado el mes de abril. La documentación que atesora el Archivo General de la Municipalidad da cuenta de decretos firmados por el intendente depuesto en días posteriores al 24 de marzo, lo cual expone una suerte de convivencia en esa transición.

Telegrama para los intendentes y la situación en La Plata

Esa situación la explica en parte el texto de los telegramas que el interventor militar en la provincia, Eduardo Sigwald, envió a todos los intendentes para exigir sus renuncias. Allí reclamaban que permanecieran en sus cargos hasta tanto se designaran sus reemplazos.

Así, al día siguiente del golpe, el intendente Brun continuó en su despacho con la premisa de permanecer hasta la llegada del comisionado designado por las autoridades militares. En las oficinas del palacio de calle 12 —según relatan las crónicas— las tareas se desarrollaron con una normalidad relativa. El cambio, sin embargo, era notorio en los alrededores: el edificio estaba rodeado por fuerzas del Regimiento 7 de Infantería, que controlaban el ingreso y realizaban requisas a quienes entraban.

Oscar Martini junto a Juan Pedro Brun
Oscar Martini, secretario legislativo del Concejo Deliberante, junto a Juan Pedro Brun, quien fue presidente del Concejo Deliberante hasta que tuvo que ocupar la intendencia por el asesinato de Rubén Cartier

Oscar Martini, secretario legislativo del Concejo Deliberante, junto a Juan Pedro Brun, quien fue presidente del Concejo Deliberante hasta que tuvo que ocupar la intendencia por el asesinato de Rubén Cartier

La llegada del primer intendente de facto

Recién el 27 de marzo asumió como titular de la Comuna el capitán de navío Oscar Macellari, quien fuera director del Liceo Naval y vinculado a Astilleros y Fábricas Navales del Estado (AFNE). Lo hizo en un acto presidido por Sigwald y con la presencia de Brun, a quien agradeció por haber permanecido en funciones hasta su designación.

Algo parecido ocurrió en todos los municipios. En Berisso, el Capitán de Corbeta Alfredo Fariña remplazó al intendente Jorge Tomás Matkovic; y en Ensenada ocurrió lo mismo con el Capitán de Navío Guillermo Jiménez, quien llegó para ocupar el cargo para el que había sido electo el peronista Arduino Ghío y tuvo como una de sus primeras medidas la recomendación a los vecinos para que limpien las paredes que tuvieran pintadas.

Ya como comisionado municipal en La Plata —cargo que ocuparía hasta el 5 de marzo de 1979—, Macellari esbozó un discurso de tono neutro, con frases que intentaban tomar distancia de la violencia que luego se profundizaría desde el Estado: “Ningún tipo de mezquino revanchismo será rector de nuestro futuro accionar”, afirmó en ese acto.

Asunción Macellari
El intendente de facto, Oscar Macellari, asume y recibe el saludo del gobernador interventor, Eduardo Sigwald. A la derecha, testigo de la escena es el intendente depuesto, Juan Pedro Brun

El intendente de facto, Oscar Macellari, asume y recibe el saludo del gobernador interventor, Eduardo Sigwald. A la derecha, testigo de la escena es el intendente depuesto, Juan Pedro Brun

Duelo de decretos y cesantías generales

Los documentos que quedaron de esos días muestran también un duelo de decretos entre el intendente renunciante y el que lo remplazaría. El 26 de marzo, con el golpe ya consumado, Brun firma la reubicación del personal del entonces ex Concejo Deliberante, con la aparente intención de garantizar su continuidad laboral.

Decreto año 1976 nro 4336

Tres días después, el 29 de marzo, Macellari emite una batería de disposiciones dando de baja a los funcionarios del gobierno depuesto, empezando por la secretaria de gobierno, Olga Camila Dury. El mismo formato de cese de funcione se repite en una decena de decretos del mismo día, con el resto de los integrantes del gabinete como protagonistas.

Decreto año 1976 nro 4339

Ya en abril, como si fuera una respuesta a lo que había decidido Brun antes de dejar la Municipalidad, el intendente de facto utiliza la misma herramienta para dar por terminadas las funciones de buena parte del personal del Concejo Deliberante que había sido reubicado por su antecesor, entre ellos los mencionados Brun y Budiño.

Decreto año 1976 nro 4412

Los intendentes de la dictadura

Si bien muchos de los comisionados por la dictadura que asumieron aquellos en aquellos días de marzo llevaron adelante una transición breve hasta la asunción del intendente, en el caso de La Plata, desde el primer minuto el gobierno bonaerense aclaró que Macellari llegaba para quedarse.

Sería el primero de tres intendentes de facto, para ser remplazado el 5 de marzo de 1979 por Alberto Tettamanti, quien a su vez fue relevado el 5 de junio de 1981 por Abel Román, quien gobernó hasta el retorno de la democracia, el 10 de diciembre de 1983.

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