El titular del Juzgado Federal N° 1 de La Plata, Alejo Ramos Padilla, elevó a juicio la causa iniciada por la sustracción de un misil, en la que se encuentra procesado el soldado Leonardo Córdoba.
Esta investigación, impulsada por la fiscalía y el Ministerio de Defensa, tomó un giro clave en 2022, cuando Ramos Padilla decidió avanzar no solo contra Córdoba, sino también contra otros dos miembros del Ejército, señalados por presuntas omisiones en el cumplimiento de sus funciones.
En agosto de este año, la Cámara Federal de La Plata sobreseyó a dos de ellos y confirmó el procesamiento de Córdoba como responsable del delito de peculado. Ahora, tras el sorteo de rigor, la causa tramitará ante el Tribunal Oral N° 2 de La Plata.
La sustracción del misil en La Plata
De acuerdo a la causa, los hechos se remontan a enero de 2015, cuando Córdoba, ingresando al polvorín -una instalación subterránea con alta seguridad-, reportó un vidrio roto y una ventana abierta, minimizando la situación. A pesar de que dio aviso al oficial de servicio, el polvorín no se cerró, no se hizo un inventario ni se tomaron otras medidas de seguridad. Las actividades de la guarnición siguieron con normalidad. Un rato más tarde, le ordenaron a Córdoba trasladar otras municiones del depósito para que fueran utilizadas en un ejercicio militar. Tres días más tarde, oficiales de guardia descubrieron que el precinto de la puerta estaba inutilizado y lo informaron a un superior quien, recién el 12 de enero, luego de denunciar el robo en la Delegación La Plata de la Policía Federal, ordenó una inspección en el lugar.
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El predio donde había sido hallado el misil robado en la Plata pertenece a la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales de la UNLP
Una de las hipótesis de la investigación de primera instancia fue que el robo se había tratado de una puesta en escena para perjudicar a las autoridades -militares y del Ministerio de Defensa de la Nación- de aquel momento. El vidrio de la ventana se había roto desde adentro, con los postigos aún cerrados, y estos habían sido forzados también desde el interior. Los candados de los accesos exteriores no habían sido violentados. Los autores de la sustracción del misil habían ingresado al polvorín usando la llave de acceso, llave que Córdoba tenía en su poder y que era resguardada sin demasiadas medidas de seguridad. Ramos Padilla procesó a Córdoba como autor del hecho y a otros dos soldados, uno como encubridor y otro por peculado culposo.
¿Cómo era el misil desaparecido?
El TOW 2 A era el misil más importante que había en el depósito de municiones y el único que quedaba en el escuadrón: pesaba 18 kilos, tenía 171 centímetros de largo y 15 de diámetro. Una vez eyectado, alcanzaba 3.750 metros y una velocidad de 300 metros por segundo -casi equivalente a la velocidad del sonido-. Su poder de destrucción era tal que podía perforar 90 centímetros de acero.
El misil estuvo desaparecido siete años. En julio de 2022 fue encontrado por una cuadrilla de empleados municipales encargados de la limpieza en llamativas circunstancias, bajo un montículo de tierra, a diez kilómetros de la guarnición militar. En ese momento se reactivó la investigación, descartándose que los autores del hecho persiguieran "una finalidad económica", ya que no se habían sustraído otras municiones -mucho más fáciles de vender en el mercado negro- ni se había intentado vender el misil, a pesar de su alto valor comercial.
Los hechos, concluyó en aquel momento Ramos Padilla, eran "de extrema gravedad para la Defensa y Seguridad Nacional. No solo por la sustracción de un misil con un enorme potencial de daño, capaz de poner en peligro muchas vidas humanas, sino también por la hipótesis prima facie comprobada de que habrían sido las propias tropas las responsables de dicha sustracción".
En agosto de 2024, la Cámara Federal de Apelaciones de La Plata confirmó el procesamiento de Córdoba y sobreseyó a los otros dos. Sobre el primero, que había sido implicado por encubrimiento, los camaristas César Álvarez y Jorge Di Lorenzo concluyeron que aunque había visto un vidrio roto y la caja vacía en el polvorín, su función como chofer no le permitió interpretar adecuadamente la gravedad de los hechos. Respecto del segundo, consideraron que a pesar de que ciertas irregularidades administrativas habían sido probadas, no eran determinantes para el robo del misil.
Ahora, las responsabilidades de Córdoba se pondrán en debate en el juicio oral.