El fuego arrancó a la 6.30 de ese miércoles 16 de julio y las llamas se propagaron rápidamente hacia los pisos superiores
Una joven que vivía en la zona relató entonces a 0221.com.ar que había escuchado gritos que advertían sobre el incendio y, al acercarse a la ventana, vio una gran cantidad de humo negro y a los vecinos del edificio lindero que comenzaban a evacuar. Apenas cinco minutos después el fuego ya era completamente visible y las explosiones se sucedían en el interior. El centro de La Plata empezaba a transformarse en un escenario de emergencia.
La columna de humo negro invadió toda la zona y decenas de vecinos tuvieron que ser evacuados
Marcos Gómez | AGLP
Batalla contra el fuego en pleno centro de La Plata
La magnitud del incendio obligó a desplegar un operativo extraordinario. Nueve dotaciones de Bomberos de La Plata llegaron inicialmente a la zona, pero pronto quedó claro que no serían suficientes. Se sumaron efectivos y vehículos de Ensenada, Berisso y Florencio Varela. En total, más de 80 bomberos trabajaron durante horas para intentar contener las llamas.
El fuego era atacado desde varios frentes. Las autobombas se apostaron sobre 48 y diagonal 77, mientras un grupo reducido de bomberos combatía el incendio desde la terraza de un edificio cercano. Las enormes lenguas de fuego salían por las aberturas y se elevaban sobre una estructura completamente recalentada.
Las autobombas se apostaron sobre 48 y diagonal 77, mientras un grupo reducido de bomberos combatía el incendio desde la terraza de un edificio cercano. Las enormes lenguas de fuego salían por las aberturas y se elevaban sobre una estructura completamente recalentada.
Más de 80 bomberos trabajaron durante horas desde varios frentes para combatir el fuego en una estructura totalmente recalentada
El derrumbe que estremeció al barrio
El agua caía sin pausa sobre el depósito, pero el incendio seguía encontrando combustible en todo lo que había almacenado en su interior. Pasadas las 8, el edificio llevaba más de una hora sometido a temperaturas extremas. La estructura, de varias décadas de antigüedad, comenzó a ceder. De pronto, una parte de la fachada se desplomó sobre la calle. El derrumbe fue brutal.
Una enorme masa de mampostería cayó sobre la vereda y la calzada, levantando una nube de polvo y lanzando escombros en todas direcciones. Entre los restos también cayeron electrodomésticos almacenados en el edificio. Una camioneta y otros vehículos estacionados en las inmediaciones quedaron destruidos.
En ese momento, algunos vecinos y curiosos todavía observaban el incendio desde la vereda de enfrente. La caída de la fachada los obligó a correr para ponerse a resguardo. Las imágenes recorrieron rápidamente La Plata. El derrumbe confirmó, además, uno de los mayores temores de quienes trabajaban en el operativo: la estructura podía seguir colapsando.
Después del derrumbe ardieron algunos vehículos estacionados en la vereda del depósito
Marcos Gómez | AGLP
A medida que avanzaba la mañana, la columna de humo se volvió cada vez más espesa. Cerca de las 9, el olor a plástico quemado podía sentirse a varias cuadras de distancia y el sonido constante de las sirenas dominaba una amplia zona del centro.
Al trabajo de los bomberos se sumaron la Guardia Urbana, Defensa Civil, Control Urbano y el SAME. El tránsito fue interrumpido en varias cuadras y el perímetro de seguridad comenzó a ampliarse.
Los vecinos del edificio pegado al depósito fueron evacuados. También tuvieron que abandonar sus casas quienes vivían frente al inmueble incendiado y en otros puntos considerados de riesgo. Algunos salieron con lo puesto. Otros pudieron llevarse unas pocas pertenencias. Ninguno sabía entonces cuánto tiempo tardaría en regresar.
Los bomberos apostados en diagonal 77 y 48
Marcos Gómez | AGLP
Durante las horas siguientes, la posibilidad de un derrumbe total condicionó cada movimiento de los equipos de emergencia. Los bomberos debían combatir las llamas sin exponerse a una estructura que había quedado severamente debilitada.
En un primer momento también existió preocupación por la posibilidad de que hubiera combustible en el subsuelo, ya que el inmueble había funcionado décadas atrás como una estación de servicio. Las inspecciones realizadas durante la emergencia descartaron finalmente la presencia de materiales peligrosos de ese tipo. El riesgo principal seguía estando arriba: paredes, losas y mampostería podían desprenderse en cualquier momento.
Una ciudad alterada
Mientras los bomberos continuaron trabajando, decenas de personas se acercaban a las inmediaciones. El incendio podía verse desde distintos puntos y las imágenes comenzaban a circular masivamente en las redes sociales.
El centro estaba parcialmente bloqueado. Las restricciones al tránsito alcanzaron diagonal 80, diagonal 77 y sectores de las calles 47, 48, 49, 2 y 3. El operativo modificó la circulación de vehículos y peatones y obligó a suspender las clases en establecimientos educativos cercanos, entre ellos la Escuela Secundaria N°31, el Jardín Maternal N°3 y la Escuela de Teatro.
A media mañana toda la ciudad estaba al tanto de incendio y se movía al ritmo de lo que ocurría en esa esquina
Marcos Gómez | AGLP
Cerca de las 9.30 llegó la primera señal de alivio. Los bomberos informaron que el incendio estaba "circunscripto". Eso significaba que habían conseguido frenar su avance, pero no que el fuego estuviera apagado. Las llamas seguían activas.
Durante toda la mañana, los equipos continuaron arrojando agua sobre el depósito. El humo negro seguía saliendo del edificio y el calor acumulado hacía imposible acercarse a determinados sectores. A esa altura, sin embargo, había una noticia fundamental: no se registraban víctimas fatales ni heridos de gravedad.
No había personas dentro del depósito cuando comenzó el incendio y la rápida evacuación de los edificios cercanos evitó una tragedia todavía mayor
El SAME mantuvo ambulancias en el lugar durante todo el operativo. Un vecino debió ser asistido después de inhalar humo y sufrir un cuadro de nervios, aunque no llegó a presentar una intoxicación grave. La Cruz Roja también instaló una carpa en 3 y 49 para asistir y orientar a quienes habían tenido que abandonar sus viviendas. Para muchos de esos vecinos, sin embargo, la emergencia recién empezaba.
La Cruz Roja instaló un puesto en las inmediaciones del depósito de electrodomésticos incendiado
Ignacio Amiconi | AGLP
Después del fuego, las preguntas
Pasado el mediodía, las llamas ya no eran tan visibles, aunque una intensa columna de humo continuaba saliendo de la estructura. Después de más de ocho horas de trabajo, la cantidad de dotaciones comenzó a reducirse. El incendio estaba controlado, pero el edificio seguía siendo una amenaza.
Entonces comenzaron a conocerse datos que cambiaron la dimensión del caso. La Municipalidad informó que el inmueble funcionaba como un depósito de electrodomésticos sin habilitación y que había sido clausurado apenas semanas antes del incendio.
La Municipalidad informó que menos de un mes antes el depósito había sido clausurado porque no contaba con habilitación
La clausura había sido dispuesta el 25 de junio de 2025. Dos días después, el Juzgado de Faltas N°5 ratificó la medida y el 3 de julio los responsables habían sido nuevamente notificados para que se respetara la suspensión total de actividades. Trece días después, el edificio ardió.
La revelación abrió inmediatamente una serie de interrogantes. ¿Por qué había electrodomésticos dentro de un inmueble clausurado? ¿Qué actividad se desarrollaba allí? ¿Cómo había comenzado el incendio? ¿Se había cumplido efectivamente la orden municipal?
Los electrodomésticos asomando en el depósito, cuando las llamas se apagaron y el humo se despejó
Marcos Gómez | AGLP
La incertidumbre de los vecinos
Durante la tarde de aquel miércoles los vecinos que habían sido evacuados no sabían cuándo podrían regresar. La Municipalidad solicitó la intervención de especialistas de la Facultad de Ingeniería de la UNLP para analizar las estructuras afectadas.
El trabajo no podía hacerse inmediatamente. La estructura necesitaba enfriarse y los bomberos advirtieron que ese proceso demandaría al menos 48 horas. Mientras tanto, comenzó a evaluarse la demolición de los sectores más comprometidos del depósito. El edificio había quedado destruido por el fuego y parcialmente derrumbado. Cualquier nuevo movimiento podía afectar las propiedades linderas.
Los vecinos de los edificios cercanos al depósito incendiado, en medio de la incertidumbre
Marcos Gómez | AGLP
Al caer la tarde, la enorme columna de humo seguía siendo visible. Ya no había grandes llamas, pero la emergencia estaba lejos de terminar. Los vecinos de los edificios más alejados pudieron regresar paulatinamente a sus viviendas con asistencia de los bomberos. Los habitantes del inmueble contiguo al depósito, en cambio, recibieron la noticia que nadie quería escuchar: no podían volver.
Antes de terminar el día, la esquina de diagonal 77 y 48 quedó acordonada para cerrar una jornada que quedaría marcada para siempre en la historia de la ciudad. A partir de ese comenzaban escribirse otras páginas. Las urbanas, vinculadas con la demolición y la limpieza del lugar; y las judiciales, que apuntan a la responsabilidades civiles y penales de la empresa dueña del lugar.