sábado 25 de mayo de 2024
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Hace 284 años

El día que La Plata fue arrasada por el cacique Cangapol

Cacique de la llanura sin fin, escribió una historia poco conocida que descansa oculta bajo las arterias de alquitrán de la gran urbe platense.

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La tierra tiembla por la furia del indio. Más de 1000 muertos (200 en Magdalena, 800 en Luján y 50 en Quilmes) fue el luctuoso saldo que arrojó el último gran malón de pueblos originarios que arrasó nuestra región, 142 años antes de la fundación de La Plata.

El feroz despliegue, según las crónicas históricas, se inició el 26 de noviembre de 1740 cuando el fulgor aborigen convocó a mas de 4000 lanceros capitaneados por el temible cacique Cangapol “El Bravo” (el aluvión estaba compuesto por guerreros pampas, hulliches, pehuelches, aucas y tehuelches). Se sabe que las crónicas históricas olvidaban el hecho fundacional que precedió a cualquier malón: el despojo del territorio indígena, cuando no el desplazamiento y posterior de los pobladores nativos, en un amplio abanico temporal desde la conquista europea a las ideas "civilizatorias" de los fundadores de los estados nacionales. Cangapol, entonces, era un salvaje que había que exterminar.

Lo cierto es que el legendario cacique Cangapol, otrora aliado del blanco, desató toda su ira cuando el maestre de campo Juan de San Martín, en un ataque desafortunado y a destiempo, provocó una matanza atacando a un grupo amigo de la toldería de Cangapol. Éste, con sus 70 años y sus más de 2 metros de altura, se alzó en armas con la idea final de atacar e incendiar Buenos Aires. Sus objetivos previos fueron Magdalena, Ensenada, Barragán, no dejando nada en pie, tomando cientos de cautivos, entre mujeres y niños y miles de cabezas de ganado.

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Pocos saben y otros ni siquiera se lo imaginan, que hace 284 años, miles de lanceros (más de 4 mil) del cacique Cangapol arrasaron estancias y ranchos de lo que es en la actualidad La Plata y Ensenada, desatando el último y más grande malón del que se tenga memoria. Guerreros a lomo de caballo que hundieron Buenos Aires en el caos y la desesperación. El terror se adueñó de las calles, las mujeres y los niños corrían a los gritos buscando cobijo en templos religiosos.

Al parecer esta "ferocidad" no tenía mucho que ver con su carácter individual sino con una habilidad necesaria para la sobrevivencia en su medio.

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En Canal Encuentro se puede ver un capítulo sobre el cacique Cangapol

En Canal Encuentro se puede ver un capítulo sobre el cacique Cangapol

Cangapol avanzaba implacable echando fuego a los ranchos y robando todo a su paso. Sus lanceros de la muerte se cobraron más de 1000 víctimas. Nada parecía quedar en pie. Había desplegado un frente de cien leguas de ataque y por alguna razón se detuvo a diez leguas (50 km) de Buenos Aires, donde hoy están La Plata y Ensenada.

Un pacto desesperado y de último momento de las autoridades españolas evitó que Buenos Aires sea incendiada y borrada del mapa.

Se sabe que las crónicas históricas olvidaban el hecho fundacional que precedió a cualquier malón: el despojo del territorio indígena.

UN GUERRERO INDÓMITO

Nicolás Cangapol “El Bravo”, así denominado por los españoles por su indomable perfil guerrero, perteneció a los tehuelches, aunque hay algunas discrepancias sobre su origen. Tenía una figura agradable e imponente y en algunas crónicas lo recuerdan por su gran estatura (medía más de 2 metros), valentía y crueldad.

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Así fue cómo gobernó los territorios del sur del Río Salado y formó el malón más grande de la zona. Se dice que expulsó a los jesuitas que habían llegado a la zona del “Vulcán”, comprendida por la extensión de tierras entre las actuales Laguna de los Padres y Laguna La Brava, para evangelizar a los nativos.

Cangapol tuvo una victoria tras otra, atacando, saqueando y tomando mujeres y niños cautivos. Por lo que se sabe tenía siete esposas y su autoridad era ilimitada e indiscutible. Se fortaleció aplastando toda rebelión por medio de matanzas, tras las cuales solía exhibir montañas de cabezas de sus enemigos, lo que bastaba para disuadir cualquier intento de levantamiento.

El malón que solía ejecutar era sorpresivo y rápido. Actuaba de una forma mortífera y devastadora. Su objetivo era saquear, matar adversarios, hacerse de ganado, provisiones y prisioneros, sobre todo mujeres jóvenes y niños.

El indomable Cangapol nació en 1670 y murió en 1757.

MAGADLENA ARRASADA

Vaya un reconocimiento para el profesor, escritor e investigador Marcelo Perguinotti, por su aporte histórico y bibliográfico para la realización de este artículo.

De acuerdo a su investigación, Cangapol atacó y devastó Magdalena, provocando 200 víctimas fatales, lo propio hizo con Luján donde los muertos fueron 800. Se desató así “La Guerra de los Malones”, un siglo y medio de luchas en el que se tomaron entre 50 y 60 mil cautivos (la mayoría mujeres) y se robaron entre 11 y 13 millones de cabezas de ganado.

¿De dónde surgía tamaña violencia? ¿Era el resultado de haber visto el despojo exponencial de sus tierras y ancestros?

El impredecible Cangapol, finalmente, detuvo su marcha en las inmediaciones de lo que es hoy la Estación de Hudson.

FURIOSOS ATAQUES

Moisés Herzcovich y Carlos Alberto Gallo en su libro "Perfil Histórico de Magdalena" se refiere al feroz ataque que el cacique Cangapol desató sobre Magdalena, donde “no reparó en saquear y matar lo que encontró a su paso”.

Más adelante expresan que “entre los muchos caídos y enterrados en el cementerio local, el visitante se detiene en la bóveda de dos militares, padre e hijo, cuya vieja y borrosa lápida ostenta esta inscripción: “Aquí yacen los restos del Capitán Cayetano de la Canal y su hijo Pedro, Teniente Primero del mismo escuadrón. Murieron peleando valientemente con los salvajes de la pampa”.

¿De dónde surgía tamaña violencia? ¿Era el resultado de haber visto el despojo exponencial de sus tierras y ancestros? ¿De dónde surgía tamaña violencia? ¿Era el resultado de haber visto el despojo exponencial de sus tierras y ancestros?

El doctor en Historia, arquitecto Alberto de Paula en su libro sobre la ciudad de La Plata, sus tierras y arquitectura, reconoce “el pago de la Magdalena (del cual formaban parte las tierras que hoy ocupa nuestra ciudad) soportó más de una vez el ataque de los malones, algunos singularmente violentos como el de noviembre de 1740, cuando los asesinatos, incendios y saqueos alcanzaron la zona de la actual capital bonaerense”.

Los primitivos habitantes pampeanos eran nómades y luego recibieron el aporte de otras etnias como la de los araucanos provenientes de Chile. Todo este abanico de aborígenes convocó Cangapol para armar cuatro mil lanceros, con el objetivo final de arrasar Buenos Aires.

UN FRENTE EXTENSO DE ATAQUE

Alberto de Paula define con prolijidad cómo eran las comunicaciones terrestres y los caminos que seguían los hombres de piel cobriza.

A Buenos Aires se acercaban siguiendo un itinerario parecido al de nuestros días por el Paso de Barracas (hoy Puente Pueyrredón). En esa dirección, viniendo de lo que es hoy La Plata pasaron por un punto cercano a la actual Estación Ferroviaria de Gutierrez. Al llegar a La Plata provenientes de Magdalena se bifurcaban hacia Ensenada y Chascomús transitando un camino similar, en parte de su recorrido, a las actuales rutas número 11, 36 y 2.

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Bóveda en la que descansan los restos del los militares muertos en combate.

Bóveda en la que descansan los restos del los militares muertos en combate.

Uno de los caminos más antiguos está ubicado en una de las nacientes de la Cañada Arregui Partido de Magdalena. Se trató de una huella abierta por los guaraníes y seguida por Garay al distribuir las tierras de la zona. En sus movimientos por lo que es hoy La Plata seguía una dirección parecida a la que lleva hoy el Camino Centenario, sin derivar hasta la actual avenida 13. Cruzaban el Arroyo del Gato sobre la prolongación ideal de la calle 8. Después se abrían camino con un desvío que conducía a la Ensenada.

Esto le permitió a Cangapol abrir un frente de ataque de casi 100 leguas.

CEMENTERIO INDÍGENA

A siete días de la fundación de la ciudad de La Plata, en noviembre de 1882, comenzó la construcción de la Casa de Gobierno, de estilo renacentista francés.

La construcción del monumental edificio debió interrumpirse a los cinco meses al hallarse restos humanos identificados por el Perito Moreno, Director del Museo de Ciencias Naturales de La Plata como de pampas o querandíes. Similares descubrimientos que se detectaron en otros puntos de la ciudad demuestran que la región fue un lugar de encuentro y tránsito como el caso de los temibles lanceros de Cangapol.

¿De quién es el aire. de quién es el agua de las lagunas y los ríos, la sal, la leña y hasta los vaguales y vacas del campo?. ¿De quién es el aire. de quién es el agua de las lagunas y los ríos, la sal, la leña y hasta los vaguales y vacas del campo?.

Los restos de siete indígenas sentados a una distancia de cinco a seis metros, y los huesos de la mitad anterior de un caballo, demuestran que los aborígenes ya merodeaban por aquí después de la llegada de Juan de Garay, que introdujo los equinos en nuestro territorio.

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Excavación para la construcción de la casa de Gobierno y sorpresa: cementerio aborigen en pleno centro.

Excavación para la construcción de la casa de Gobierno y sorpresa: cementerio aborigen en pleno centro.

EL BRAVO

Una recopilación del escritor, historiador y docente Chalo Agnelli, fallecido el 26 de julio de 2022, evoca palabras de Cangapol y tal vez allí esté manifiesto su concepto de pertenencia de la tierra y sus riquezas…”¿De quién es el aire. de quién es el agua de las lagunas y los ríos, la sal, la leña y hasta los vaguales y vacas del campo?”.

“¿Qué pasaría si un indio, entre sus hermanos pretendiera eso para sí solo?”

Cangapol el cacique de las llanuras sin fin, recibió también su homenaje. La laguna “La Brava” de Balcarce se llama así en honor a “El Bravo” Jefe.

Leyenda del lancero invencible que aún cabalga por los campos de la región. Cangapol escribió así una historia poco conocida que descansa oculta bajo las arterias de alquitrán de la gran urbe platense.

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Begum es un segmento periodístico de calidad de 0221 que busca recuperar historias, mitos y personajes de La Plata y toda la región. El nombre se desprende de la novela de Julio Verne “Los quinientos millones de la Begum”. Según la historia, la Begum era una princesa hindú cuya fortuna sirvió a uno de sus herederos para diseñar una ciudad ideal. La leyenda indica que parte de los rasgos de esa urbe de ficción sirvieron para concebir la traza de La Plata.

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