El crimen de Jorge Pereyra, el zapatero asesinado en su casa del barrio La Loma hace ya 8 años, llegó este lunes a la instancia que la Justicia preparó durante casi una década: comenzó en La Plata el juicio por jurados a su exesposa, Sofía Magdalena Pantoja, acusada de haberlo matado y de haberlo hecho por codicia.
El debate se realiza ante el juez Hernán Decastelli del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N° 1 de La Plata y tiene previsto extenderse, en principio, hasta el miércoles 12 de agosto. En ese marco, la primera mitad de la jornada estuvo marcada por la selección del jurado ciudadano, que tendrá a su cargo una de las decisiones más trascendentes del proceso: determinar si Pantoja es culpable o no culpable del homicidio que le atribuye la acusación.
La acusada llega al juicio bajo arresto domiciliario y asistida por los abogados Julio Beley y Bruno Strassera. Está imputada por "homicidio triplemente calificado por el vínculo, alevosía y codicia", un delito que contempla como única pena posible la prisión perpetua.
Sofía Pantoja acusada por el crimen del zapataro, delito cuya única pena es la prisión perpetua.
Detrás de la discusión jurídica, sin embargo, existe otra historia que atraviesa todo el expediente: la de una familia que quedó partida en dos después del crimen.
Dos hijas contra su madre y un hijo que sostiene su inocencia
Pereyra y Pantoja tuvieron tres hijos: dos mujeres y un varón. Con el paso de los años, el expediente judicial terminó exponiendo una fractura familiar que ahora llegará al debate oral.
Ambas mujeres fueron aceptadas como particulares damnificadas en el proceso y sostienen que su mamá es responsable del asesinato de su padre, pero no forman parte de la lista de testigos convocados para declarar durante el juicio. La situación del hijo varón es completamente diferente: aparece incluido en la grilla de 30 testigos convocados para el debate y fue propuesto por la defensa de Pantoja. Su declaración tendrá especial relevancia porque sostiene la inocencia de su madre y será uno de los testimonios que la estrategia defensiva intentará incorporar para cuestionar la acusación.
Así, el juicio no sólo enfrentará dos hipótesis sobre lo ocurrido aquella noche de mayo de 2018. También pondrá frente a frente dos versiones dentro de la propia familia: las hijas que señalan a su madre como responsable de la muerte de su padre y el hijo que sostiene que Pantoja es inocente.
El crimen del zapatero de La Loma
Pereyra tenía 56 años cuando fue encontrado muerto en su vivienda de 48 entre 19 y 20. Había sido asesinado con un arma blanca y presentaba múltiples heridas. Desde los primeros momentos de la investigación, las sospechas se concentraron sobre Pantoja, quien era su esposa y se encontraba en la vivienda.
Pereyra y Pantoja vivían en la misma casa, aunque llevaban tiempo separados y tenían una mala relación
AGLP
La pesquisa avanzó sobre distintas circunstancias de la relación entre ambos, la situación patrimonial y familiar y los elementos encontrados en la escena del crimen. En octubre de 2018, la Justicia dictó la prisión preventiva de Pantoja y la investigación continuó hasta desembocar en la acusación que ahora deberá ser analizada por un jurado popular.
La hipótesis de los investigadores sostiene que el homicidio estuvo motivado por la codicia y que fue cometido aprovechando una situación de indefensión de la víctima. La defensa, en cambio, mantiene la inocencia de Pantoja y buscará instalar ante los jurados una explicación diferente de lo ocurrido.
Treinta testigos frente al jurado popular
Durante el debate está previsto que declaren 30 testigos. La lista incluye personas que tuvieron algún tipo de intervención o conocimiento sobre los hechos investigados, además de profesionales y especialistas que participaron de las distintas medidas de prueba incorporadas al expediente.
Cada declaración será escuchada directamente por los integrantes del jurado, que deberán valorar la prueba producida durante las audiencias y determinar si la acusación logró demostrar la responsabilidad penal de Pantoja.
La particularidad del juicio por jurados es que quienes finalmente decidirán si la acusada es culpable o no culpable no son jueces profesionales, sino ciudadanos seleccionados para integrar el tribunal popular. Una vez finalizada la producción de prueba, fiscalía y defensa realizarán sus alegatos. Después, el juez técnico explicará al jurado cuáles son las reglas jurídicas que deberán aplicar durante la deliberación.
Los ciudadanos deberán concentrarse en una pregunta central: si la acusación logró demostrar, más allá de toda duda razonable, que Pantoja cometió el homicidio que se le atribuye. El jurado no deberá explicar los motivos de su decisión. Su veredicto será de culpabilidad o no culpabilidad.
En este caso, además, existe una particularidad importante: por la calificación legal escogida para el hecho, una eventual declaración de culpabilidad podría derivar en una condena a prisión perpetua, ya que se trata de un homicidio agravado cuya escala penal contempla esa única pena. Si el veredicto fuera de no culpabilidad, Pantoja deberá ser absuelta.