La acusada se encontraba en la sala, al igual que Daverio. Por su parte, la abogada defensora del obstetra, Verónica Bogliano, manifestó que iba a demostrar a lo largo del proceso que su defendido hizo todos los controles indicados por el protocolo de atención, que la paciente se ausentó a algunos de esos controles y que si bien había una diferencia entre el tamaño y el peso de la bebé, no era una restricción, sino que estaba dentro de los parámetros normales. Respecto de las historias clínicas, negó que hayan sido falsificadas y pidió la prescripción de ese delito, pedido al que el juez no accedió porque debe plantearse más adelante.
En ese punto, Alfredo Gascón, en representación de la familia, sostuvo que la adulteración de las historias clínicas iba a ser demostrada y que la misma afectó a la realización de las posteriores pericias.
Las personas que fueron a apoyar al obstetra desplegaron una pancarta con fotos de partos que fue intervenida por los acompañantes de la familia
Afuera de los tribunales de 8 entre 56 y 57, las personas que habían ido a acompañar al obstetra y a la partera colocaron una gran lámina con fotos de mujeres durante sus partos. Arriba de esas fotos, los acompañantes de los padres denunciantes colocaron un cartel amarillo que decía: "Fernando Daverio culpable" y también otros carteles que decían "Justicia por Nina". Al entrar a la sala, unas 20 personas del lado de Daverio y otras 10 del lado de la familia, siguieron en silencio el curso del juicio.
El testimonio de la madre que denunció a Fernando Daverio
La primera en ser llamada a declarar fue la madre de Nina, quien respondió a las preguntas del fiscal y relató la progresión de los hechos. Contó que conoció a Daverio porque cuando quedó embarazada, a sus 34 años, en octubre de 2016, pidió referencias de obstetras y todas las mujeres a las que consultó se lo recomendaban. Le decían que tanto el obstetra como el grupo que dirigía, Gestando entre Pares, tenían "un trato muy amoroso".
Así fue como se presentó en el consultorio del obstetra, en 12 y 38, que funcionaba en una casa particular y no estaba habilitado. La falta de habilitación en el momento de los hechos fue confirmada a este medio por el Colegio de Médicos Distrito I de la Provincia de Buenos Aires.
Durante su descripción del funcionamiento del equipo médico, la denunciante indicó que daban una atención grupal y que las mujeres eran agrupadas por la fecha probable de parto. En su caso, era el grupo de julio. Agregó que en cada encuentro se hablaba de diferentes temas y que los controles se hacían aparte, cuando las parejas pasaban al consultorio, que estaba justo antes de la salida. "Por algún motivo yo siempre quedaba para el final y mi control se hacía corto", indicó la mujer, "se estaban yendo todos y siempre me quedaban dudas".
Gestando entre Pares ofrecía una atención grupal del embarazo
Cabe mencionar que Gestando entre Pares promocionaba una atención acorde a la Ley 25.929 -conocida como Ley de Parto Humanizado- que garantizaba, entre otros, el derecho a elegir la posición en que parir, a no sufrir intervenciones innecesarias, a recibir información y ser escuchadas, a estar con un acompañante y a permanecer junto a sus hijos. Si bien esa ley debería cumplirse en todos los centros de salud, no se encuentra del todo garantizada y muchas mujeres buscan una atención en la que se cumplan sus derechos. Incluso, en la última década ha crecido la cantidad de partos domiciliarios debido a la búsqueda de las mujeres que quieren evitar la sobreintervención, también llamada "violencia obstétrica". Gestando entre Pares ofrecía atención de partos domiciliarios, sin embargo María José declaró que no buscaba ese tipo de experiencia, que no tenía preconceptos con la cesárea y que si la necesitaba, estaba bien.
En ese marco, el grupo liderado por Daverio ofrecía encuentros grupales con foco en la escucha entre las embarazadas y las parteras, en los que se hablaba de diferentes temas. Durante su testimonio, María José Suárez indicó que la mayoría de los temas que se charlaban "no le servían" y que luego se enteraba, por otras mujeres, que existían estudios y procedimientos de los que no se le había informado. También indicó que, para ella, el trato no fue "tan amoroso" como le habían dicho. Sin embargo, cuando empezó a notar esas cuestiones el embarazo ya había avanzado y era difícil cambiar de médico.
El consultorio de Fernando Daverio, en 12 y 38, no estaba habilitado por el Colegio de Médicos Distrito I de la Provincia de Buenos Aires
"Hablábamos de cuánto nutren las semillas, o bailábamos", respondió la mujer ante la consulta del fiscal sobre el desarrollo de los encuentros. También manifestó que el médico había "olvidado" indicarle el estudio del streptococo y, como ya era tarde para hacerlo, las parteras le recomendaron que se pusiera ajo en la vagina, "como antibiótico", explicó. Finalmente llegó a realizarse el estudio y no necesitó antibióticos.
El relato del parto de la madre
María José Suárez indicó que cuando ya llevaba 35 semanas de embarazo se hizo una ecografía y la ecografista le dijo que "se había detenido un poco el crecimiento" de la bebé, que no era para asustarse, pero que le avisara a su obstetra. Agregó que se comunicó con las tres parteras del equipo, con quienes tenía contacto directo, para informar esto, y que más tarde fue hasta el consultorio y mostró el estudio y le dijeron que estaba dentro de los parámetros normales.
Además agregó que, al pasarse su fecha probable de parto, el 9 de julio, fue al consultorio para un control. Allí, según el testimonio de Suárez, el obstetra le midió la panza -no pudo recordar si Daverio escuchó los latidos- y luego le indicó que estaba todo bien, que si no nacía para el 17 de julio, se hiciera una ecodoppler ese día. Finalmente, el sábado 15 comenzaron las contracciones y avisó a las profesionales, según atestiguó. Agregó que ante las sucesivas contracciones, volvió a avisar por la noche y que la partera Pestaña Guido le dijo que todavía faltaba. Cerca de las 5 de la madrugada, le avisó a la partera que iba con su esposo para la clínica y quedaron en encontrarse ahí.
Suárez no recordó si la partera ya estaba en la Clínica de la Comunidad, en Ensenada, o si se encontraron al llegar. Dijo que tenía "baches" en el recuerdo de su parto. Explicó que el equipo atendía solo en esa clínica o en el domicilio. Indicó que en la habitación había olor a encierro y que solo estaba la partera, quien quiso oír los latidos del corazón de la bebé pero no contaba con el gel necesario y lo hizo con agua. Recordó que el corazón de su hija se escuchaba lento, como el de los adultos, y no como el "galope" que había escuchado durante el embarazo. Dijo que se asustó y que notó a la partera nerviosa. Agregó que la mujer salió a llamar por teléfono a los médicos de su equipo y que, cuando volvió y dijo que ya habían llegado, Nina nació. Recordó que el obstetra no era Daverio sino otro, más joven, que formaba parte del equipo. Dijo que le pusieron a su hija en el pecho y que no respiraba y gritó. Entonces comenzaron a hacerle maniobras de reanimación, primero en el piso y después en la neonatología, donde la médica de guardia no había sido avisada del parto en proceso. "La reanimaron por 15 minutos, por protocolo", indicó Suárez y agregó: "La dieron por muerta pero empezó a convulsionar y volvieron a reanimarla". En total, estuvieron 27 minutos reanimándola, detalló.
Ante las consultas del fiscal, la denunciante indicó que luego del parto llegó Daverio y que no le dio una explicación clara de lo que había pasado, que cuando le consultó qué secuelas podían quedarle a su hija, su obstetra le dijo que, a lo sumo, iba a quedar "más sensible" o "más irritable", no recordó con precisión las palabras. Finalmente fue un neontaólogo de la clínica quien le indicó que la vida de su hija estaba en serio riesgo. Tras ser trasladada al Hospital Italiano de La Plata, Nina Cipollone pasó casi dos meses internada en terapia intensiva hasta recibir el alta con internación domiciliaria.
Las secuelas después del parto
Hacia el cierre de la primera parte de su testimonio, Suárez informó cómo vive hoy su hija: "Tiene una parálisis cerebral importante"; "se alimenta por un botón gástrico que tiene en la panza, por el que le pasamos alimento líquido" porque no puede deglutir, agregó, "lo intentamos, pero no traga. Se le va la comida para los pulmones"; "casi no ve, casi no escucha", continuó la mujer, que respondió "no", cuando el fiscal le preguntó si su hija se comunica. Ante la consulta de Paolini sobre cómo reconocen cuando Nina necesita alimentarse, Suárez indicó: "Es como una bebé: la alimentamos, le cambiamos los pañales. Va a usar pañales toda la vida", agregó. Por último, indicó que Nina hace varias terapias para evitar los problemas que acarrea el hecho de que no pueda moverse por sus propios medios. "Todo lo que podemos hacer es tratar de mejorar su calidad de vida", cerró antes de que finalice la primera jornada del juicio, a las 13.30.
Este viernes concluirá su declaración María José Suárez, a partir de las 8.30. Luego será el turno del padre de Nina. También serán citados el pediatra y el obstetra que asistieron el parto y dos peritos oficiales.
Cabe recordar que el obstetra ya tiene una condena por la muerte de una beba y las lesiones de su madre, en un nacimiento ocurrido en abril de 2017, casi tres meses antes que el de Nina. En ese caso, por medio de un juicio abreviado realizado en noviembre de 2024, recibió una pena de 2 años, 11 meses y 15 días de prisión condicional más ocho años de inhabilitación para ejercer. Estaba acusado de "homicidio culposo" y "lesiones culposas" tras la muerte de una bebé y la histerectomía de su madre quien, a pesar de tener varios factores de riesgo, fue atendida como una paciente sana durante el embarazo y el parto.