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Casi 100 años de pasión por Gimnasia: la historia de Marcelo Galli, el socio más antiguo del club

En el día del aniversario 138 de Gimnasia, el socio más longevo del club, desde su casa en La Plata, cuenta su historia a 0221.com.ar.

Esta es la historia de Marcelo Adolfo Galli que, a sus 99 años, es el socio más longevo de Gimnasia en la actualidad. Recibió a 0221.com.ar junto a su hijo Gastón en el departamento que vive en una de las calles céntricas de la ciudad de La Plata y se emocionó hasta las lágrimas a la hora de hablar de su pasión por el Lobo.

El nacido el 9 de mayo de 1926 en entre las diagonales, recordó de memoria la formación de "El Expreso", el equipo tripero apodado así, que se destacó en la década de 1930 por su estilo de juego compacto, vistoso y goleador. Este conjunto realizó una gira por Europa, siendo el primero de Argentina en jugar en Portugal, Checoslovaquia, Austria e Italia

Marcelo, que de joven jugó al básquet en el Club Universitario (donde le tocó enfrentar al Lobo), es socio vitalicio voluntario. También contó dónde estaba el día de la final de la Copa Centenario en 1994, y cuando se dio la vuelta a Primera ante Racing en el año 1984. Además, recordó cuál fue su primer partido en la cancha viendo a Gimnasia y el día que jugó un picadito con uno de sus ídolos en la playa de Punta Lara.

Marcelo Galli y su fanatismo por Gimnasia

—¿Cuál fue el primer partido que fue a ver de Gimnasia?

—El primer partido fue en el Bosque contra un equipo armado por Atlanta y Argentinos Juniors que ganó el Lobo 3 a 2. Siempre de local iba a verlo, de visitante iba muy pocas veces. No faltaba nunca de local y empecé a llevar a mi hijo Gastón. Ahora hace rato que no voy, muchos años tuve platea. No me perdía un partido en el Bosque ni en pedo.

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Marcelo Galli tiene 99 años y hoy es el socio más longevo de Gimnasia.

—¿Es un amor de familia?

—Dos hermanos mayores míos, Pablo y Jorge, jugaron un buen tiempo en Gimnasia, no llegaron a debutar en Primera, pero por ellos yo tengo tres hijos a los cuales también hice de Gimnasia. Me hice hincha por mis hermanos que jugaban, pero todo empezó con un tío mío, Mario Maggi, que fue dirigente y que hizo nacer la fiebre gimnasita. Y eso que mi viejo, Pablo, simpatizaba más por Estudiantes, pero quería que ganaran los dos equipos de La Plata. Y, como en todos lados del mundo, no solo querés que gane tu equipo sino que pierda el otro equipo del barrio.

El orgullo y los recuerdos

—"El Expreso"...

—La formación me la acuerdo de memoria: Herrera, Delovo y Recanatini; Montañéz, Minella, Miguens; Peralta, Palomino y Naón; Zoroza y Morgada. Si lo habré repetido ese equipo.

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Marcelo nunca se perdió un partido del Lobo como local y le transmitió su pasión a su hijo, Gastón.

—¿Ve los partidos?

—Por cábala no me gusta, pero sigo estando pendiente de los resultados. Todavía me fijo cómo salió. Sigo con el mismo fervor.

—¿Qué es Gimnasia?

—Qué se yo, no te podría decir. Lo único que sé es que sigue siendo una pasión. Son cosas inexplicables. Mi fanatismo está muy tranquilo ahora, en su momento era muy fanático. Siento orgullo de ser el socio más grande de Gimnasia. Es difícil explicar por qué tenés la pasión. Lo poco que me queda para vivir sigo con toda la pasión.

De Mar del Plata a Punta Lara

—La Copa Centenario y el ascenso a Primera...

—En la final de la copa estaba en Mar del Plata. Pero los primeros partidos sí los vi, cuando le ganamos el clásico a Estudiantes. Después estuvimos en Mar del Plata también en el partido del ascenso con Racing. Salimos a caminar por la calle y ni miramos el partido. Cuando volvemos, prendemos la radio y estaban echando al arquero de Gimnasia, pero por suerte ganamos. Lo superó netamente.

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"Siento orgullo de ser el socio más grande de Gimnasia", dice Marcelo, quien mantiene su amor por el Lobo como desde el primer día.

—¿Cómo es la historia del picadito en Punta Lara con su ídolo?

—Un día vamos a Punta Lara a jugar a la pelota en la playa, éramos dos o tres y de repente vemos a unos tipos haciendo lo mismo, y nos juntamos para pelotear y uno era Atilio Herrera. Era hincha fanático de él, como todos los de "El Expreso". Hicimos jueguitos y jugamos a la pelota. Tenía una locura por Herrera. Además, recuerdo que vino a jugar un uruguayo, Pitoco García, y un conocido nuestro se relacionaba con los jugadores. Pitoco vivía en la pensión y ahí lo conocí. También a Pedernera.

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