Estudiantes se sigue preparando en City Bell la gran final de la Copa de la Liga con Vélez. Este jueves, en lo que era una mañana normal de trabajos físicos, se produjo el regreso de Javier Altamirano, quien volvió a hacer trabajos aeróbicos y con pelota, aunque sin contacto.
Mientras el resto del plantel se dividió entre futbol reducido y ejercicios de recuperación en el gimnasio, el chileno hizo fuerza, actividades aeróbicas y pasadas con pelota, pero sin contacto, teniendo en cuenta que sigue con el tratamiento anticoagulante y corre riesgo ante cualquier golpe.
Desde la cuenta oficial de Estudiantes en X informaron su vuelta a las canchas y dejaron un posteo emotivo: "¡Hola, Javi querido! Este jueves, retomó la actividad física con tareas aeróbicas y de fuerza sin contacto. ¡Qué bueno verte en el club!". Sobre el tratamiento que lleva a cabo, inidicaron que sigue evolucionando favorablemente, en tanto que sigue haciéndose estudios frecuentes para ver el tamaño de la trombosis, a la espera de que se disuelva por completo.
Al mediocampista chileno lo internaron de urgencia en el en el Instituto Médico Platense (IMP) el 17 de marzo tras descompensarse en el partido ante Boca por la fecha 11 de la Copa de la Liga. Luego de estabilizarlo, quedó bajo la atención del neurólogo Sebastián Ameriso, quien lo traslado al Instituto Fleni, para un seguimiento específico.
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Javier Altamirano volvió a hacer actividad física en el Country Club.
¿Qué fue lo que le pasó a Javier Altamirano?
Altamirano sufrió una convulsión a los 27 minutos del encuentro que el Pincha disputaba en UNO ante Boca. El chileno se desplomó en el campo de juego y requirió la rápida intervención del personal de Salud, que definió su trasladado al IMP para estabilizarlo. Finalmente, se dispuso que el jugador continuara su tratamiento de forma ambulatoria, luego de recibir el alta en el Instituto Fleni.
Tras los primeros estudios realizados se determinó que la causa de la convulsión que sufrió se debió a una trombosis del seno longitudinal superior del cerebro. En ese marco y aunque no existe una fecha cierta para su total recuperación, los expertos pronostican que el tratamiento podría extenderse durante al menos un año.