domingo 19 de mayo de 2024

El día que Matías Mansilla pudo torcer su futuro y un dirigente del ascenso lo "salvó"

El arquero de Estudiantes de La Plata es una de las revelaciones del equipo. Pero su carrera pudo haber dado un golpe inesperado cuando jugaba en el ascenso.

Cuartos de final, fiebre de sábado con definición caliente en Vicente López. Los jugadores de Estudiantes terminaban la entrada en calor y el arquero Matías Mansilla desvía repentinamente el trote hacia el túnel para abrazarse con alguien, mientras una mujer con chaleco de su rol de Prevención, les toma una foto.

En el bajo platea donde estaban los de Barracas Central, todos miran pero nadie lo puede sacar. Resulta que es hincha y socio vitalicio de Ferrocarril Midland, exdirigente de ese club de ascenso de AFA, un laburante de cada día como profesor de educación física en una de las escuelas bonaerenses. Su nombre, Diego Aciar.

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“Pensaste que era un amigo, pero soy uno de los que ayudó a Mati en el camino del fútbol”, cuenta con el orgullo de la pertenencia, por tantos pibes que vio surgir del barrio de Libertad, en el conglomerado del Conurbano, dentro del distrito de Merlo, en medio de otros municipios donde existen camisetas “pesadas” de la B: Laferrere, Morón, el Almirante Brown de Isidro Casanova.

Libertad era el lugar adoptivo de los Mansilla, que vinieron de Santiago del Estero. Matías, “El Payo”, había fichado en Midland para la Octava y con edad de Sexta perdió la titularidad, “tapado” o como se dice en la jerga, “haciendo banco”. En la zona tantas oportunidades lo tentaban a buscar otro club, aunque no es fácil, ya que también tenían lugar en los clubes del ascenso aquellos que vienen de quedar libre de Boca, River, LanúsCorría el año 2011 y Matías sentía la injusticia en los ojos, pero en su mirada no había dudas, ni abandono a la vuelta de la esquina. Quería seguir creciendo en el arco.

El día que cambió el futuro de Matías Mansilla

Fueron a hablar por él su papá y un tío, que le pidieron el pase para Deportivo Merlo. Diego Aciar, el secretario del Club Ferrocarril Midland, que hacía dos años había vuelto a la Divisional C. El mismo hombre con que Matías se abrazaba y se sacaba una foto hace unos días.

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Matías Mansilla junto a Diego Aciar en los cuartos de final de la Copa de la Liga

Matías Mansilla junto a Diego Aciar en los cuartos de final de la Copa de la Liga

“Si le daba el pase capaz que triunfaba en Merlo, pero yo no quería, porque tenía condiciones y estaba bien visto. Lo ayudaba el físico y la personalidad humilde. Hablé con mi hermano que era el presidente”, repasa. Roberto Aciar condujo al club doce años y logró un título, el tercero de la historia de Midland.

“Matías es de buena cuna, padre y madre juntos, muy de barrio, vivía a unas quince cuadras de nuestra cancha”, señala Diego. “Cuando el padre vino a hablar entendí el hartazgo, uno sabía lo que sufría un chico, soy perceptivo porque además de futbolero, trabajo en escuelas. Lo iban a llevar a Deportivo Merlo y lo que hicimos con mi hermano fue retenerlo, le ofrecimos entrenar con el plantel de Primera”.

A aquel encuentro no concurrió Matías, que tal vez aguardaba la definición a solas, como en esos instante en que lo quiere “fusilar” algún delantero verdugo por la vía del penal. “¿Vos le ves condiciones?”, aceleró el Presidente. “Le veo un futuro, que no lo podemos dejar ir”, no dudó el Secretario.

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Matías Mansilla con su querido Ferrocarril Midland

Matías Mansilla con su querido Ferrocarril Midland

El secretario general del “Funebrero” (apodo de Midland que obedece al Cementerio municipal, que está al otro lado de un paredón del estadio “Ciudad de Libertad”) avanzó en la siguiente gestión, y conversó con el director técnico del plantel superior, Horacio Fabregat. Este aceptó, pero ya tenía tres arqueros. Sabía que Mansilla no estaba jugando en Sexta y tenía buena altura. Lo iban a trabajar con un entrenador de arqueros, que ya tenía la institución. La decisión que tomó la comisión directiva fue todo un pálpito: el chico de la categoría ’96 -nacido el 15 de febrero, en Los Juries, Santiago del Estero- podía llegar a Primera.

“Recibía un viático, un incentivo. Y todo fue mérito de él, porque adelante tenía a Peralta Salinas, un paraguayo, que le hablaba mucho a los pibes, y los otros dos arqueros eran Zalazar y Bovero. Se sintió respaldado y esperó su chance”, opinó Diego Aciar. De ser suplente y con ganas de irse, llegó el debut el 9 de noviembre de 2015. Por la Primera C, Midland enfrentó a Lamadrid, tarde lluviosa, día de semana y con muy poco público local, porque Midland andaba mal. “Matías debutó un buzo celeste, un celeste suave tipo la camiseta de Villa San Carlos. Ganamos 2 a 0”, sonríe este hombre de 53 años, que está pendiente de la campaña de Estudiantes.

Mansilla llegó a ser el capitán y referente de los juveniles que daban sus primeros pasos en el club de Libertad. Su amor de barrio duró 108 partidos, hasta 2020, cuando en tiempos de cuarentena y en conflicto con el nuevo presidente Agustín Orión -recordado exarquero que pasara por Estudiantes-. Se fue a Deportivo Morón y después vinieron días más laureados en Patronato 2021-2022, y Central Córdoba de la tierra natal de sus padres, Santiago del Estero, donde estuvo todo 2023.

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Ferrocarril Midland fue el equipo donde debutó Matías Mansilla

Ferrocarril Midland fue el equipo donde debutó Matías Mansilla

Semifinales de la Copa de la Liga. Se iba abril de 2024 en una noche cordobesa que parecía de verano, con un muchacho feliz, tanto como cualquier hincha de Estudiantes, que dejó fuera de combate a Boca. Baila con los guantes puestos y se mueve al ritmo de la tarantela que proponen las almas de la popular. “Te hubiera mandado un mensajito anticipándote lo que iba a pasar… Matías en los penales se tranquiliza”, afirma el hombre que lo vio nacer en la cuarta categoría del fútbol y tiene la sensación de que “un hijo está atajando para Estudiantes”.

“¿Sabés una cosa… de chicos vivíamos frente al estadio de Vélez y éramos hinchas de Estudiantes. Pero un día River salió campeón y en la puerta de casa pasaban los hinchas y nos regalaron una vincha. Cuando sos pibe te haces del campeón. Después subió el alquiler y nos vinimos al oeste, y ahí empezó todo con Midland del que soy socio vitalicio”, vuelve Diego a hablar de ese barrio Libertad donde también vivió el arquero en que confió tanto. “Cuando me ve, me saluda, me abraza. Estudiantes tiene una familia, como tenía con nosotros en Midland”, se despide Diego, dispuesto a ver por televisión el final de la película. Que finalmente ganó el Pincho.

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