Carnavales y comparsas
“Los corsos en Berisso comenzaron en 1916 después de que se hizo el adoquinado en un tramo de la Montevideo y el palco se ubicó frente a la Escuela 56 (hoy 1)”, se lee en un libro de Demetrio Glicas, inmigrante griego nacido 1898 y radicado en Berisso a los dieciséis años de edad. Sus apuntes están impresos en el único libro que precisa sobre el inicio de los desfiles carnavalescos, con carros adornados y conjuntos musicales que postulaban a los premios. A los típicos desfiles de Carnavalf seguían los bailes en clubes y concursos de disfraces, una costumbre que fue creciendo.
En Ensenada, una lección de historia (1520-1970), una de las obras más completas sobre el vecino distrito ribereño, el recordado historiador Carlos Asnaghi exhibe el apunte más antigüo sobre las celebraciones de Momo en nuestra región. Fue a principios de 1900 en la calle La Merced y otro, menos voluminoso, que se llevo a cabo en El Dique, donde competían los grupos “Unión Pelotaris” y “Estudiantes del Sud”, terciando “Los Apaches”. Desde Berisso llegaban “La Real” y “Estrella”, describe en el capítulo “Las distracciones predilectas: los cines y los corsos”.
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Ensayo de "La Unión de La Boca". En el estandarte se aprecia la misma leyenda que llevaba Estrella: una Sociedad Coral y Musical
Un dato no menor: el “conjunto musical” de Estrella de Berisso debía cruzar al otro lado del Puerto La Plata en canoas y botes, a través del Gran Dock. En tanto, los de La Plata, como “Los negros Congo” y “El Pueblo Lucamba”, llegaban en tranvía.
Asnaghi detalla alguna acción puntual de la celebración: “Cada vez que coincidían en su paso dos agrupaciones con el desafío de la “tapada” era rememorar a los antiguos candombes”.
“Eran sociedades corales, musicales y también humorísticas. Significa que tenía una banda de música, con sus propias canciones. Estas sociedades no tenían personería jurídica, porque en la época la personería era un bien para determinados sectores más pudientes. Y en los barrios se formaban estas agrupaciones para el carnaval, que tenían una comisión directiva encargada de conseguir el financiamiento, hacer las relaciones públicas, y que la comparsa pudiera participar de los corsos” cuenta Martín Stocco, abogado, al que la vida lo llevó a ser presidente de la Fundación Museo Histórico de La Boca e investigar. Agregó que “esas sociedades estaban integradas por vecinos y la cercanía y confianza entre ellos era suficiente para funcionar”.
“Los corsos tenían premios, medallas de oro, de plata, de bronce, a veces había dinero. Cuando la comparsa sacaba el primer premio se le entregaba medalla a casi todos, especialmente a los directores y al comisario general. Por ahí, esta persona que tenía la medalla en su casa quizás haya desempeñado algún rol dentro del armado de la propia comparsa”, agregó Stocco en una reflexión sobre el origen de la medallita de Estrella de Berisso.
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Un grupo coral en el salón Bernardino Rivadavia, perteneciente a Estrella. Se incendió en los '30
El letrado no descartó que Estrella haya desfilado por La Boca, donde a partir de 1887 comenzaron los corsos más importantes de la Ciudad de Buenos Aires. Además, estaban las conexiones ferroviarias La Boca Ensenada desde 1870.
Operas populares
Domingo Faustino Sarmiento fue un gran propulsor de los carnavales en la Ciudad de Buenos Aires. En 1869, a un año de asumir la presidencia, creó el Primer Corso Oficial, significando un gran impulso para las celebraciones. Sarmiento había viajado a Estados Unidos y volvió fascinado con los Minstrels, un género musical donde los blancos hacen de negros pintándose las caras. Son óperas populares, que hacen humor sobre supuestos rasgos de los afroamericanos. Sarmiento trajo en 1870 a una de esas compañías y fue un éxito rotundo.
La murga tiene su cuna en Europa. Surgida en Cádiz, afirman los autores del libro ¿Vos de qué salís? (2006) que narra la historia de los carnavales en La Boca. “La inmigración española e italiana será una influencia estética para las murgas, volviéndolas teatrales”. Y el ambiente obrero berissense, se sabe, era fundamentalmente un mundo de inmigrantes que tenían la necesidad de juntarse para sobrellevar el desarraigo, lo que ha sido el motor espiritual que propició encuentros y amores, ademas de dar pie a la creacion de entidades de lo mas diversas.
Más allá de la medalla recientemente encontrada, no hay más rastros materiales –hasta el presente– sobre la Sociedad Coral y Musical Estrella de Berisso. No hay imágenes de su estandarte, bandera o algún blasón donde colocaban las medallas y donaciones.
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Tampoco se sabe sobre el nombre de sus integrantes, sus respectivas nacionalidades y si acaso la asociación estaba imbuida de alguna cuestión étnica. Solo en otro trabajo que aborda desde la imagen la historia de Berisso, como es Berisso Fotomemoria de Luis Guruciaga, se exhibe una foto de 1909 cuyo epígrafe reza: “Baile en la Sociedad Estrella de Berisso. Presentes Biffis, Beloqui, etc. La orquesta Pablo Naronesko; sede Callao 4425, aproximadamente” (SIC). Según Guruciaga la entidad fue fundada ese mismo año 1909. Lo que no está claro -aunque no seria extraño- es si esta sociedad tiene vinculación con el grupo de murga.
Como sea, cuando llegó 1921, entre tantos que hacían su jornal en los frigoríficos, empezó a tomar forma otra Estrella. Tal como afirma Glicas, “después de fructíferas asambleas se fundó un club fuerte que antes no se pudo hacer con unión y entusiasmo”. Lo hicieron quienes buscaban progreso, a base de conquistas deportivas y formación intelectual en una Biblioteca. Por entonces, en Berisso ya había carnavales con lamparitas de colores y algún muñeco gigante de tres metros. Admiradores o seguidores de aquella vieja comparsa pensó una brillante idea y ya tenía el nombre para el club naciente.
Pasión deportiva y faro cultural
“El Club Atlético Estrella de Berisso nació con una fusión de varios equipos de barrio que habían jugado un cuadrangular en 1920”, reza el texto de Guruciaga que se encuentra en el Museo 1871. Esos equipos que unieron fuerzas en un solo conjunto, antes, llevaron por nombre Defensores de Berisso, Independiente, Viuda de Wilde y 43 Football Club. En otro texto consultado se hace referencia a un quinto “equipito”, Sportivo Berisso. “Quizás el 43 haya sido el equipo más antiguo del pueblo fue el 43”, se aventuró a escribir Guruciaga, probándolo con una foto de la formación en 1913. Aquel nombre que aludía a los cigarrillos creados en 1898 por la firma Piccardo (predecesores de los 43/70), “aunque de la empresa no recibieron más que un papel con membrete, buenos deseos y saludos”.
En Estrella cambiará la suerte. Según consta en el Estatuto, el Club Social, Cultural y Deportivo fue formalmente fundado el 20 de enero de 1921 y Domingo Fábrega resultó elegido primer presidente en forma provisional, hasta la asunción el mismo año de don Luis García, quien fue un adepto a la música y figura como Director de Coro de otra importante formación carnavalesca de los corsos berissenses. El mismísimo García fue parte de “Los Cultores del Arte”, organización orquestal y coral fundada el 22 de febrero de 1925, en la que también aparece como presidente.
A partir de 1922 y ya con la denominación de Club Atletico Estrella el máximo cargo de la institución pasó a manos don Antonio Olazar.
Con el atuendo de camisetas blanco y negro a bastones verticales, del cual no se supo el origen, empezó a competir en la primera categoría de la Federación Amateur Platense de Football (actual LAPF) y en 1921 participó en la Liga Administrativa Comercial de Football de La Plata, un torneo independiente donde obtuvo el segundo puesto. El once alistó: Lopez ó Casera; Lessa, Demichelli, Ouret, Elizondo, Guruciaga, Rodríguez y tres hermanos Galeano, que según relatos “hacían las delicias del público jugando con la de cuero y tientos”. Técnicamente, era el arquero (golkeaper); dos full backs; tres en la línea media, half, centre half y half izquierdo; y cinco atacantes, con dos wings, los insiders y el centro foward.
Pedro Corazza, ex jugador y directivo de Estrella, a sus 84 años confirma algunos puntos del estatuto original que guarda en su casa. “El mismo dice que el Club va a estar con su campo de deportes en la calle Barcelona (luego Domingo Leveratto, hoy 8) y Asunción (162), y de un salón social que estuvo en la calle Lisboa (166) entre Nápoles (9) y Callao (10), que se llamó Salón Social y Mutual Bernardino Rivadavia”. Se lo conoció como “el templo de la música” y pertenecía a Estrella. hasta que lo consumieron las llamas de un incendio en la década del 30.
Este último dato confirma el espíritu que movía a la población. “Berisso era música y su gente estaba llena de música”, sentenció alguna vez Raúl Filgueira, escritor nacido en 1917. Apuntó en una crónica que fue a partir de 1925 que comienzan los bailes en salones, siempre con orquestas, con otro bastión como el Bernardino Rivadavia, que fue el de la Liga de Fomento de Villa San Carlos, el nombre originario del actual Club Atlético Villa San Carlos, próximo a cumplir sus centurias el próximo 25 de abril.
En 1935 se creó la Biblioteca Popular Pestalozzi, reconocida por el Consejo Nacional de Bibliotecas Populares y la Dirección de Bibliotecas Populares dependiente de la Dirección General de Cultura y Educación de la provincia. Orgullo de la ciudad la biblioteca, con mas de 40 mil volumenes, fue declarada de interés comunal.
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Los primeros equipos de Estrella con la tradicional casaca blanca y negra.
Un juego de camisetas que llevó la Primera en 1965, con el diseño a rayas horizontales -en vez del tradicional vertical- inspiró al seudónimo de "La Cebra". Así empezó a nombrarse al equipo que en esa década tenía clásicos muy fuertes con los vecinos de Villa San Carlos. En enero de 1967, en un torneo “Quincena Deportiva” organizado por la Liga Amateur (previo al inicio del oficial) Estrella venció a La Villa y para festejar se confeccionaron once trajes de “Cebra”. Así ataviados salieron a desfilar por la avenida Montevideo, juntos a dos disfrazados de camellos y un rey mago que repartía golosinas. En aquella caravana popular y exultante instauró para siempre el seudónimo. Cabe destacar que en ese entonces ya existía el Lobo entre los apelativos deportivos de la región (1962) y pronto surgiría el de León.
En su séptimo año de vida Estrella consiguió su primer campeonato y desde entonces se le hizo costumbre festejar. En aquel torneo participaron Ateneo Popular, Platense, Asociación Sarmiento, For Ever, Sud América, Nacional, Abastense, Everton, Huracán, Muelles y Depósitos, Nacional Sporting, Defensores de Cambaceres, 12 de Octubre, El Parque, Unión Platense, Sportivo Villa Elisa, Nuevo mundo, Pettirossi, Overland y Conservación y Tráfico, que fue su primer gran rival en Ensenada. Comenzó a ganar en una Liga que estaba bajo la presidencia del señor Juan Carmelo Zerillo (nombre que lleva el Estadio de Gimnasia) y con un Jurado de Honor bajo la órbita de Jorge Luis Hirschi (nombre del estadio UNO del Club Estudiantes). En el fútbol amateur hasta hoy nadie pudo festejar tantos torneos como Estrella de Berisso, ese nombre que sabe a pueblo, inmigrante y a una gran orquesta en tiempos de carnaval.