El Gobierno de la provincia de Buenos Aires suspendió desde mayo y por un plazo de 90 días el Módulo Extraordinario para la Seguridad Alimentaria (MESA), un programa que alcanzaba a unos 2 millones de alumnos bonaerenses con la entrega mensual de alimentos básicos valuados en alrededor de $15.000 por caja.
La decisión fue formalizada por el ministro de Desarrollo de la Comunidad, Andrés Larroque, a través de una resolución que establece una "reasignación de partidas" con el objetivo de garantizar el funcionamiento del sistema alimentario escolar, considerado esencial.
La medida se da en medio de una fuerte tensión con el gobierno nacional por el recorte de fondos.
En ese contexto, crece la inquietud en los municipios, donde advierten un agravamiento de la situación social. En distritos como Ramallo, la comuna ya avanza en un esquema alimentario propio para sostener la asistencia a las familias más vulnerables. El intendente Mauro Poletti instruyó a las áreas municipales a diseñar un programa de emergencia.
Conflicto con Nación por fondos y asistencia alimentaria
Desde la Provincia señalaron que la suspensión del MESA se inscribe en el marco de la emergencia económica y responde a la "profunda recesión" y al "incumplimiento de transferencias automáticas y no automáticas" por parte del Estado nacional.
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Crece la preocupación en los municipios de la Provincia por el recorte en el plan MESA
"El gobierno nacional no puede hacerse más el distraído: al mismo tiempo que provoca una crisis económica muy profunda, recorta presupuestos en asistencia alimentaria y otras áreas muy sensibles", afirmó el gobernador Axel Kicillof, quien además reclama una deuda de unos $220.000 millones por fondos destinados al Servicio Alimentario Escolar (SAE). El reclamo se expresó también en una movilización de intendentes bonaerenses, junto a la vicegobernadora Verónica Magario y Larroque, hacia el Ministerio de Capital Humano. Allí exigieron el envío de recursos para sostener la asistencia a millones de chicos.
Sin embargo, la ministra Sandra Pettovello no recibió a la comitiva y en la sede se exhibió un cartel con un mensaje dirigido a los jefes comunales: "Intendentes diríjanse a quien corresponda. Si su gobernador no sabe administrar, que deje paso a quienes saben".
Frente a este escenario, la Provincia dispuso un aumento del 30% en el SAE, que alcanza a 2.500.000 alumnos de escuelas públicas con desayuno, almuerzo y merienda, lo que implica una inversión adicional de $13.000 millones mensuales. Además, se incrementó un 25% el financiamiento de programas sociales como Envión y Más Vida, y se duplicaron las transferencias a municipios para asistencia alimentaria directa.
El Plan MESA había sido creado en 2020, durante la pandemia de COVID-19, como refuerzo ante la interrupción de los comedores escolares. En sus inicios incluía una amplia variedad de productos, aunque con el tiempo su contenido se redujo. En la actualidad, el programa alcanzaba a 2.070.000 personas en toda la provincia. En distritos como Tigre beneficiaba a unas 40.000 familias, en San Nicolás a 14.000, en Azul a 8.000 y en Balcarce a 3.000.
Desde el gobierno bonaerense indicaron que el costo de sostener el MESA hasta fin de año ronda los $200.000 millones, un monto que, por el momento, la Nación no prevé transferir. Mientras tanto, los municipios se preparan para afrontar una mayor demanda en un contexto social cada vez más complejo.