martes 16 de junio de 2026

Expertos de la UNLP explican por qué la baja de la pobreza que informa el Gobierno podría estar sobreestimada

Un estudio de investigadores de la UNLP sostiene que la reducción de la pobreza medida por el INDEC podría estar sobredimensionada por cuestiones metodológicas.

Especialistas de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) analizaron la evolución reciente de la pobreza en Argentina y concluyeron que la fuerte baja reflejada en los datos oficiales podría estar sobreestimada. El trabajo señala que distintos aspectos metodológicos influyen de manera significativa en la medición del indicador.

Los datos oficiales difundidos por el INDEC muestran una marcada reducción de la pobreza en Argentina durante los últimos dos años. Según esas cifras, el indicador pasó de niveles superiores al 50% en el primer semestre de 2024 a ubicarse cerca del 30% en el primer semestre de 2025.

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Sin embargo, un estudio elaborado por investigadores del Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales (CEDLAS), dependiente de la facultad de Ciencias Económicas de la UNLP plantea que la magnitud de esa caída podría estar sobreestimada.

El trabajo fue realizado por Iván Albina, Leonardo Gasparini y Leopoldo Tornarolli. Los especialistas no cuestionan los datos publicados por el INDEC, sino que analizan cómo determinadas características del método de medición pueden alterar los resultados, especialmente en contextos de alta inflación.

Las claves del estudio sobre la pobreza

Los investigadores partieron de una observación concreta: entre 2023 y 2025 la pobreza registró fuertes oscilaciones, con aumentos y descensos difíciles de explicar únicamente por cambios en la economía real.

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La situación social continúa siendo motivo de debate tras la publicación de los últimos datos oficiales de pobreza

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Según señalaron, durante ese período no se verificaron mejoras extraordinarias en variables como el empleo, los salarios o el gasto social que permitieran justificar una reducción tan pronunciada del indicador.

El estudio identifica tres factores metodológicos que pueden incidir en la medición. El primero es el desfase temporal entre los ingresos relevados por la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) y los precios utilizados para calcular la canasta básica. En escenarios de inflación elevada, los ingresos relevados suelen quedar rezagados frente a precios que continúan aumentando.

Los autores explicaron que, al corregir ese efecto, la caída de la pobreza entre 2023 y 2025 se reduce de más de 10 puntos porcentuales a poco más de 7,5 puntos.

Otro aspecto analizado es el subreporte de ingresos en las encuestas. El trabajo sostiene que muchas personas no declaran la totalidad de sus ingresos y que ese fenómeno varía según el contexto económico. De acuerdo con el informe, al ajustar ese factor la reducción de la pobreza pasa de más de 10 puntos a algo más de 6 puntos.

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Las organizaciones sociales advierten que muchas familias siguen enfrentando dificultades para cubrir necesidades básicas

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El tercer elemento evaluado es la canasta utilizada para establecer la línea de pobreza. Los investigadores remarcan que se basa en patrones de consumo de hace casi dos décadas, mientras que actualmente servicios como tarifas, transporte y alquileres tienen un peso mucho mayor en los presupuestos familiares.

Cuando se combinan las tres correcciones —desfase temporal, subreporte de ingresos y actualización de los patrones de consumo— la reducción de la pobreza en el período analizado sería de apenas 1,7 puntos porcentuales, lejos de la caída superior a los 10 puntos reflejada por las estadísticas oficiales.

La discusión sobre cómo se mide la pobreza

La socióloga María Eugenia Rausky, docente de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la UNLP, señaló que la medición de la pobreza no responde únicamente a criterios técnicos.

"La información se construye, no se trata de 'datos puros objetivos', la medición de la pobreza depende de definiciones y decisiones que tienen un indudable trasfondo político, en un sentido amplio", sostuvo la especialista.

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Especialistas sostienen que los indicadores estadísticos no siempre reflejan la complejidad de las condiciones de vida

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Rausky remarcó además que la pobreza no puede analizarse exclusivamente a partir de los ingresos de los hogares. En ese sentido, consideró necesario incorporar enfoques multidimensionales que contemplen aspectos vinculados al acceso a servicios, las condiciones de vida, la alimentación y las estrategias cotidianas de las familias.

La investigadora también destacó la importancia de complementar los estudios estadísticos con investigaciones cualitativas que permitan comprender cómo viven y perciben la pobreza las personas afectadas por esa situación.

Desde la UNLP subrayaron que los debates sobre la medición de la pobreza resultan fundamentales para el diseño de políticas públicas y para la elaboración de diagnósticos precisos sobre la realidad social del país. Según los especialistas, comprender las limitaciones metodológicas de los indicadores es clave para interpretar adecuadamente la evolución de uno de los principales problemas de la Argentina.

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