viernes 19 de junio de 2026

Separaron a 10 penitenciarios de Magdalena acusados de tortura y abusos

La medida fue dispuesta por el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Provincia, por los hechos ocurridos en la Unidad 51 de Magdalena.

Luego de la denuncia por presuntas torturas y abusos contra mujeres privadas de la libertad en la Unidad N°51 de Magdalena, separaron de manera preventiva a diez agentes del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB). La medida fue dispuesta por el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires.

La investigación sostiene que una intervención de personal penitenciario se produjo después de una pelea entre dos internas. Agentes ingresaron a un pabellón, utilizaron gas pimienta y luego obligaron a varias mujeres a permanecer encerradas en sus celdas. Posteriormente, fueron retiradas por la fuerza y trasladadas a distintos sectores del penal.

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Durante esos procedimientos, las mujeres habrían sufrido golpes, amenazas, prácticas de asfixia y otros métodos de castigo mientras permanecían esposadas y en situación de vulnerabilidad. También se denunció que dos de ellas fueron abusadas sexualmente. Además, denunciaron que una enfermera no dejó constancia de lesiones que eran visibles tras los hechos.

La acusación fue presentada por la Comisión Provincial por la Memoria (CPM) tras entrevistar a las víctimas en su rol de Mecanismo Local de Prevención de la Tortura. La sanción alcanzó a autoridades jerárquicas de la cárcel, entre ellas responsables de las áreas de seguridad, régimen y vigilancia, además de integrantes del Grupo de Intervención ante Emergencias (GIE) que participaron del operativo cuestionado. La misma medida también incluyó a una trabajadora de enfermería mencionada en la investigación.

Separaron de manera preventiva a 10 penitenciarios de la Unidad 51

Separaron de manera preventiva a 10 penitenciarios de la Unidad 51

En paralelo, la Sala III de la Cámara de Apelación y Garantías en lo Penal de La Plata revocó una resolución de primera instancia y reconoció a la CPM como Particular Damnificado Institucional. Los jueces Fernando Mateos y Juan Benavides consideraron que la gravedad de los hechos denunciados justifica la participación del organismo en el expediente desde las primeras etapas de la investigación.

Los relatos de lo ocurrido en Magdalena

Una de las denunciantes aseguró que fue llevada a una celda donde le aplicaron la práctica conocida como submarino húmedo. Según su relato, la obligaban a besar las botas de la jefa del penal mientras recibía golpes, escupitajos y amenazas. También declaró haber sufrido abusos sexuales por parte de distintos agentes y que posteriormente fue obligada a firmar documentación bajo intimidación.

Otra detenida contó que fue trasladada hasta un aula, donde fue arrodillada, golpeada y abusada sexualmente. Luego quedó atada de pies y manos sobre un colchón impregnado con gas pimienta. Según declaró, una enfermera se negó a revisarla pese a las lesiones visibles. Al ser trasladada a otra unidad encontró sus pertenencias destruidas y mezcladas con residuos.

Las otras mujeres entrevistadas describieron episodios similares. Una de ellas relató que fue arrastrada de los pelos, golpeada y mantenida durante más de 15 horas en ropa interior, sin acceso a agua ni alimentos. Otra denunció que permaneció inmovilizada durante horas con esposas en manos y pies mientras inhalaba gas pimienta de manera permanente, situación que le provocó dificultades respiratorias y dolor físico persistente.

La hipótesis es que los agentes habrían intervenido después de una pelea entre dos internas en la Unidad 51 de Magdalena

La hipótesis es que los agentes habrían intervenido después de una pelea entre dos internas en la Unidad 51 de Magdalena

Las víctimas protestaron y las reprimieron

La CPM indicó que todas las víctimas presentaban versiones coincidentes sobre la participación de los agentes y el carácter de los hechos denunciados. Además, cuestionó informes médicos realizados después de los episodios, ya que una profesional dejó constancia de que una de las mujeres no presentaba lesiones recientes pese a las marcas observadas posteriormente por equipos del organismo.

La situación volvió a agravarse dos días después de los hechos. Las mujeres alojadas en la unidad realizaron una protesta para denunciar lo ocurrido y reclamar por las condiciones de detención. La manifestación fue reprimida y una interna sufrió una lesión en un ojo. Cuando equipos de la CPM regresaron al penal encontraron a dos detenidas convulsionando y a más de veinte afectadas por la represión y el temor a nuevas represalias.

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