jueves 29 de octubre de 2026

Investigadores del Conicet y la UNLP descubrieron un parásito inédito en peces de la Reserva Natural de Punta Lara

Los peces fueron recolectados en la Reserva Natural de Punta Lara y Punta Indio, donde científicos identificaron una nueva especie de parásito.

Investigadores del Centro de Estudios Parasitológicos y de Vectores (Cepave), dependiente del Conicet, la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y la Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia de Buenos Aires (Cicpba), descubrieron un parásito microscópico asociado a las ranas en dos especies de peces de los humedales de la provincia de Buenos Aires.

Los científicos del Cepave identificaron al organismo dentro de sus vesículas biliares y confirmaron el primer registro de este género de parásitos en peces. El descubrimiento se produjo durante el estudio de ejemplares de Argolebias nigripinnis y Titanolebias elongatus, dos especies conocidas como peces de lluvia.

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Los animales fueron recolectados en ambientes de la Reserva Natural de Punta Lara y Punta Indio, donde los investigadores llevan aproximadamente una década estudiando sus parásitos.

El Doctor en Ciencias Naturales y especialista en parásitos, Martín Montes y el técnico asistente del laboratorio e integrante del proyecto, Jorge Barneche, identificaron al organismo como una nueva especie del género Cystodiscus y lo denominaron Cystodiscus paghlogh.

Los investigadores del proyecto, Martín Montes y Jorge Barneche

Los investigadores del proyecto, Martín Montes y Jorge Barneche

El hallazgo permite ampliar el conocimiento sobre los animales que pueden alojar estos parásitos y plantea nuevos interrogantes sobre su transmisión entre distintas especies que comparten un mismo ambiente.

¿Cómo llegó el parásito a los peces?

Los investigadores todavía no determinaron cómo el parásito pasó de los anfibios a los peces. Una de las hipótesis apunta a la convivencia de ambos animales en los charcos donde se realizan los estudios. Allí también viven renacuajos, lo que podría haber facilitado el intercambio del organismo entre diferentes especies.

"La explicación que le damos es que aparecen ahí por el ambiente. En esos charcos donde vamos a hacer muestreos, hay renacuajos. Tranquilamente al convivir se puede haber generado un salto. Ya sea de la rana al pez, que es lo más probable o en algún caso hipotético si se lo sigue estudiando puede haber sido de los peces a la rana", explicó Montes.

El especialista detectó una estructura desconocida durante el análisis de las vesículas biliares. El organismo presentaba una forma particular, con pliegues transparentes que llamaron la atención de los científicos. Su presencia resultaba inesperada porque ese órgano normalmente contiene líquido y no estructuras de esas características.

El descubrimiento se produjo en dos especies conocidas como peces de lluvia

El descubrimiento se produjo en dos especies conocidas como peces de lluvia

"Parece como si fuera un ñoqui, tiene toda la pared del cuerpo como enrollada, como si fuera un pliegue de un tejido, pero medio transparente. Entonces, nos dimos cuenta relativamente rápido de que era algo diferente. Nosotros sabemos que eso no va ahí, tenía que haber líquido nomás", describió Montes.

Los humedales permiten estudiar su evolución

El parásito pertenece al grupo de los mixosporidios, organismos que atraviesan distintas etapas de desarrollo y necesitan más de un animal para completar su reproducción. Los investigadores todavía desconocen su ciclo completo, aunque saben que interviene una lombriz acuática en la que ocurre la reproducción sexual.

Los peces donde apareció el organismo tienen una característica que los diferencia de muchas otras especies: viven durante pocos meses en charcos formados por las lluvias. Cuando el agua comienza a desaparecer, los machos y las hembras depositan sus huevos en el fondo, donde permanecen después de la muerte de los adultos.

Los huevos pueden resistir los períodos en los que el terreno permanece seco y continuar su desarrollo cuando regresan las condiciones necesarias. Estos peces, pertenecientes al orden de los ciprinodontiformes, miden entre 3 y 7 centímetros y también son conocidos entre los aficionados a los acuarios por sus diferentes colores.

Los animales fueron recolectados en ambientes de la Reserva Natural de Punta Lara y Punta Indio

Los animales fueron recolectados en ambientes de la Reserva Natural de Punta Lara y Punta Indio

La presencia de parásitos en estos animales también aporta información sobre el funcionamiento de los ambientes donde viven. Muchas especies necesitan pasar por distintos animales durante su desarrollo, lo que implica la existencia de caracoles, anfibios, serpientes y aves que forman parte de las relaciones ecológicas de esos lugares.

"Ahí nos damos cuenta de la importancia que tiene un humedal. Un charco de lluvia que se seque a lo largo de un ciclo. Porque para la mayoría de los parásitos que tienen los killis, necesitás otros hospedadores. Necesitás que haya caracoles, anfibios, culebras, aves, sí o sí, porque necesitan a todos en diferentes etapas de su desarrollo. Entonces es clave la conservación de humedales, no sólo para parásitos y peces, si no para toda la fauna que vive a través de ellos", sostuvo Barneche.

El nombre del parásito tiene una historia

Los científicos eligieron el nombre Cystodiscus paghlogh como una referencia a Star Trek. La palabra paghlogh pertenece al klingon, una lengua ficticia utilizada en la serie de ciencia ficción, y significa "en ninguna ocasión". La elección responde a que nunca se había identificado un integrante de este género de parásitos en peces.

El equipo del Cepvae continuará investigando cómo se desarrolla el organismo y qué animales participan en sus distintas etapas de vida. Los resultados permitirán estudiar las relaciones entre especies de los ambientes acuáticos temporarios y aportar información para comprender la evolución y la conservación de los ecosistemas bonaerenses.

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