Investigadores del Conicet lanzaron una campaña para conseguir ejemplares vivos de esturión en el Río de la Plata. El pedido está dirigido a pescadores de la zona. Buscan que, si capturan uno, lo conserven y lo entreguen para poder estudiarlo.
Investigadores del Conicet lanzaron una campaña para conseguir esturiones vivos en el Río de la Plata. El pedido está dirigido a pescadores de la región.
Investigadores del Conicet lanzaron una campaña para conseguir ejemplares vivos de esturión en el Río de la Plata. El pedido está dirigido a pescadores de la zona. Buscan que, si capturan uno, lo conserven y lo entreguen para poder estudiarlo.
En 2024, un pescador de La Plata, Claudio Velardo, capturó un esturión en Punta Lara, lo mantuvo con vida y se lo donó a un biólogo de la UNLP, Tomás Maiztegui. Fue el único ejemplar al que accedieron los investigadores.

En 2024, un pescador atrapó un esturión y lo donó a la UNLP. Nadie sabe con exactitud cómo llegó. Ahora, reveló información clave sobre el Río de la Plata.
Un chico encontró un pez en el Río de la Plata y fue homenajeado por biólogos del Conicet, que lo consideraron como un hallazgo científico importante.
Los científicos del Instituto de Limnología de La Plata estudiaron el ejemplar. Los análisis realizados mostraron que tenían los tubos digestivos casi vacíos, eran inmaduros y presentaban signos de desnutrición.
Para el investigador Tomás Maiztegui, estos datos indican que los animales no se habrían adaptado al ambiente ni estarían formando poblaciones estables, aunque los estudios deben continuar.
Los ejemplares encontrados suelen medir entre 50 y 60 centímetros, mientras que las variedades detectadas pueden alcanzar cerca de un metro cuando llegan a la madurez sexual. Los científicos buscan conocer mejor su biología, distribución y estado de salud para determinar si su presencia puede producir efectos sobre los ecosistemas de la cuenca.
La principal hipótesis es que estos peces podrían escapar de estaciones de cría instaladas en el Río Uruguay. Las variedades registradas son Huso baerii y Huso gueldenstaedtii.
A nivel mundial, los esturiones tienen valor comercial porque sus huevos se utilizan para producir caviar. También enfrentan problemas de conservación y se encuentran en peligro de extinción. El estudio busca obtener información sobre los individuos que llegaron a la cuenca y establecer qué ocurre con ellos una vez incorporados al ambiente.
Los pescadores que encuentren un esturión deben conservarlo y registrar el lugar y la fecha de la captura, además de su longitud y peso. Luego pueden comunicarse con el grupo de investigación por correo electrónico a [email protected] o por WhatsApp a los números 221 696-0482 y 221 507-8832.