sábado 18 de abril de 2026

La emotiva historia solidaria detrás de la inspectora de La Plata que se volvió viral

Alejandra González suele ubicarse en la esquina de 7 y 49 y, con un megáfono, interpela a quienes infringen las normas viales. Su historia de vida.

Alejandra es inspectora de tránsito desde el 2018 y en una visita a la redacción de 0221.com.ar reconoce: "Yo soy de las que le llama la atención a mucha gente, sobre todo a los que cruzan a mitad de cuadra, que son los más peligrosos. Después, le llamo muchísimo la atención a las personas que cruzan con el cochecito. Bebé adelante, papi y mami a resguardo, arriba de la vereda", cuenta y agrega entre risas que el platense "ya nació 'infraccionado'"."Nació con una oblea de infracción antes del DNI. Todos", sostuvo. 

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Sobre la viralización del video en el que está haciendo su trabajo (que en Twitter tiene casi un millón de reproducciones), remarca: "No tendría que estar en los medios por esto". Sin embargo, su celular explotó de mensajes de familiares y amigos.

¿Cómo es la vida de Alejandra sin el uniforme? ¿Quién es Alejandra?

—Bueno, Alejandra creo que es una persona común. Tengo una familia con cuatro hijas, cinco nietos, mi compañero de vida, muchos sobrinos, sobrinos nietos. Soy una mamá, una abuela. Creo que hago lo que una familia hace. Disfrutar de sus amigos, de su pareja, de sus hijas. Tengo una hija con problemas de salud importantes, pero siempre se va para adelante... siempre. Es levantarse y arrancar. Y hacer lo que te toque en el día. Si tenés que ir a trabajar, vamos a trabajar, si te toca ir a pasear, vamos todos a pasear. Somos de ir a recitales, soy de disfrutar todo como cualquier persona, soy una ciudadana.

¿Y cómo es tu familia?

—Mis hijas tienen 30, 28, 24 y 19 años. Estudian todas, por suerte. La más grande está estudiando Seguridad e Higiene; otra trabaja de lo que hay. "Changuera" le puse yo, porque ella hace de todo. La otra estudia, trabaja, hace "changuitas" también, pero estudia. Y bueno, mi hija, la que tiene discapacidad, no puede hacer mucho, pero también se las ingenia, hace sublimaciones y se mantiene activa. 

¿Es verdad que además de este trabajo también tenés un comedor comunitario?

—La pandemia hizo que todos la pasemos mal, así que bueno, tuve que hablar con mucha gente para que colabore y pude hacer la olla. La pasamos mal todos, tenía almaceneros que se fundieron, pero sabiendo que se iban a fundir donaron todos los productos antes que se echen a perder. Pero la olla se levantó por falta de tiempo, hijos que estudian, hay actividades, no se puede dejar de trabajar. Pero siempre hay alguien que necesita y siempre se trata de conseguir algo. La idea es que no haya nadie con necesidades, pero no la estamos pasando bien desde hace mucho tiempo, ya viene de arrastre

¿Viste los comentarios de tu video? Hubo mensajes de mucha gente que te conoce

—No vi nada, estuve a full todo el tiempo. Me levanté, me senté a desayunar con mis hijas y me llamaron por teléfono un montón de periodistas. Tomé dos o tres mates, me dolió la panza todo el día. No leí nada. Yo lo único que quería era llegar a mi casa para estar con mis hijas. Mi hija, que vive en Romero, me mandó un mensaje y me dijo "Ma, te amo", y quedó todo ahí, no leí mensajes. Sé que hay mucha gente que me conoce. Y también hay muchos negocios del centro que han colaborado con la olla.

¿Qué más hay sobre Alejandra que no sabemos?

—Soy de barrio Frisón. Pasando barrio Aeropuerto. Es un cuadradito chiquitito. Es de 613 a 622, de 3 a 7. A mí me conoce todo el mundo, vas y preguntás por Ale en el barrio y te dicen "allá". Muchos de la zona han colaborado porque sabían que yo era inspectora y que estaba haciendo la olla. El sindicato municipal también me ha ayudado un montón. No soy de publicar mucho ni nada, pero porque no me interesa que la gente esté contenta con lo que uno hace por ellos.

Todos los años paso con Papá Noel por el barrio y por el hospital de Niños. Y ver la alegría de esos chicos, que no pueden estar en casa porque pasan cosas, es hermoso. Siempre pido muchas golosinas para llevar, también específicas para celíacos. De hecho, todos los nenes que son nefróticos no pueden comer muchas cosas dulces y saladas. Son un montón de cositas que por ahí uno no sabe y en eso hay que hacer mucho hincapié.

Papá Noel sí necesita ayuda. Todos los 23 de diciembre a las 11 de la noche sale por el barrio Frisón. Me encantaría expandirme, ojalá que nadie necesite. Pero siempre pueden contar conmigo, más los del barrio. Y si yo no puedo, siempre hay alguien a quien puedo llamar por teléfono y, por suerte, esa persona tiene un "ok". Es una ayuda para la alegría de los nenes. Ojalá que pueda extenderlo a toda la ciudad de La Plata.

¿CÓMO COLABORAR CON EL COMEDOR?

Para contribuir con el Centro de Ayuda Juan Domingo -nombre en honor a un joven de San Carlos que salvó gente en la trágica inundación del 2 de abril de 2013-, los interesados puede contactarse directamente con Alejandra al 221-4181258.

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