Desde este martes, en la esquina de 7 y 49 apareció un nuevo personaje que no pasa desapercibido en el ritmo frenético del microcentro platense. En medio de los arbolitos que ofrecen dólares a 500 peso la unidad, taxis que esperan pasajeros, gente apurada yendo y viniendo de cualquier lugar y vendedores ambulantes, la agente municipal Alejandra González sorprende por su paciencia y el empeño para hacer el trabajo. Enfundada en su uniforme azul de Control Ciudadano y megáfono en mano no duda en marcar los errores que detecta en peatones, ciclistas y automovilistas.
“Están cruzando mal ¿siempre cruzan asi?”, le dice a un grupo de adolescentes que se dispone a atravesar la calle 49. Apunta hacia ellos con el megáfono pese a que los tiene a menos de un metro. Algunos la miran con sorpresa, otros sonríen. Pero ella no se inmuta y sigue haciendo su trabajo de educación vial.
“Es la primera que me mandan acá y seguramente cuando vuelva y cuente la experiencia esto se va a repetir”, le dice la agente a 0221.com.ar. "Hoy estoy acá, mañana veremos”, dice y se ríe. Alejandra es simpática, se presta al diálogo e interactúa sonriente con los transeúntes. Pero no para de observar y de hablar a través del megáfono. Su voz termina por convertirse en un sonido de fondo que se mezcla con los gritos, los bocinazos y el ruido de los motores.
“Señora debe esperar el semáforo… puede subir a la vereda por favor”, es una de las frases que más se escucha. Su presencia logró la aceptación rápida de los taxistas que paran en esquina. Una conductora se queja de lo mal que cruza la gente, sin prestar atención a nada y reivindica el trabajo de la agente que no se amilana ante las malas miradas.

“Todos tienen que volver al jardín”, dice como evaluación inicial de su primera jornada laboral. Y habla de la consigna con la que salió a la calle. “Estoy acá para concientizar, pero no doy abasto”, agrega,
La gente en general la trata bien. Pero ante tanto movimiento que presenta el microcentro de la ciudad aparecen también los otros. Los que la miran mal. “Me han dicho de todo, desde que me meta el cono ya sabes donde hasta pedir disculpas por hacer una infracción”, cuenta. Algunos ni siquiera la escuchan porque van con los auriculares calzados.
“Yo estoy acá en la esquina, no me quiero ni imaginar cómo cruzan a mitad de cuadra que todavía es peor y más peligroso”, cierra la agente que en la mañana de este martes intentó hacer escuela para que los platenses mejoren su conducta callejera.