jueves 04 de diciembre de 2025

Juicio a los rugbiers: un historial de violencia cobarde y un testigo que se quebró

Ventura, el remero falsamente acusado, contó que los rugbiers eran conocidos por pelearse siempre en grupo. El jefe de Seguridad del boliche lloró al declarar.

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El tercer día del juicio por el asesinato de Fernando Báez Sosa se incluyó dos testimonios notables: el de Pablo Ventura, el remero que fue falsamente acusado de haber cometido el hecho, y el del jefe de Seguridad del boliche, quien rompió en llanto al asegurar nunca haber visto "nada igual".

Ventura y su papá declararon durante casi una hora ante el Tribunal Oral en lo Criminal 1 de Dolores y se los señaló como protagonistas de un hecho curioso: se dijo que los rugbiers -al igual que ellos, oriundos de Zárate- se rieron e hicieron movimientos extraños cuando ingresaron en la sala. "Yo los miré dos veces, pero hasta lo que observé no levantaron la cabeza", respondió Pablo al respecto a lo que pudo haber ocurrido.

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El detalle desató una aireada reacción de Fernando Burlando, el abogado que representa a la querella. "Estoy a muy corto tiempo de empezar a insultar a todo el mundo. Yo pregunto, ¿de qué se ríen, hijos de puta?", dijo Burlando a la prensa. El letrado lanzó: "A pesar de que se rían de una cuestión que no tiene que ver con el juicio, en este templo que es la sala de audiencias, además, están los padres de Fernando, no pueden hacerlo. Si hicieron eso, son unos reverendos hijos de puta".

Uno de los testimonios importantes fue el de Alejandro Muñoz, jefe de Seguridad del boliche Le Brique, de Villa Gesell, donde comenzaron los roces entre Báez Sosa y sus victimarios, al parecer por una discusión en torno a un fernet entre Fernando y Máximo Thomsen. "Nunca vi nada igual, era saña. Hace 20 años que laburo de esto y nunca vi algo así", aseguró. Inmediatamente después, rompió en llanto y reveló que luego estuvo cuatro días sin dormir.

Ventura, por su parte, dijo que le gustaría saber quién dio el falso testimonio en su contra aunque, antes, en un chat, había apuntado contra Lucas Pertossi. "Son asesinos y unos cobardes", dijo su padre. "En Zárate los vi pelear en grupo varias veces en salidas de boliches. Siempre en grupo de personas. Tres, cuatro, cinco, contra uno, o dos personas. Siempre eran mayoría", contó Pablo. El testimonio  sostiene uno de los argumentos de la acusación: que el ataque contra Fernando no habría fue un hecho aislado.

En el comienzo de su declaración, Ventura aclaró que no conocía a ninguno de los imputados. Burlando le pidió que ampliara su testimonio sobre las peleas previas en las que estuvieron involucrados los acusados. "He visto la situación, pero no vi bien a la persona con la que tenían el altercado. Yo salía del boliche y estaba una vez Pertossi a la salida queriéndose pelear con alguien", detalló. "El comentario en mi ciudad era que siempre eran problemáticos y que les gustaba pelearse", agregó.

"Lo detienen y nunca supimos quién lo nombró, la famosa foja 38. Le causaron daño a él y a nosotros", dijo el padre de Ventura, José María. De esa forma hizo referencia a la parte del expediente donde se consigna que Pablo fue incriminado por uno de los rugbiers, pero no se detalla quién lo hizo. "Después de lo que pasó en Gesell, Pablo no quería salir. En un momento pensamos en poner un psicólogo. De a poco fue saliendo, comenzó a remar, a encontrarse con sus amigos. La vida nos cambió", sentenció.

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