A días de que se conozca el veredicto, Fabián Améndola, uno de los abogados que representa a la familia de Fernando Báez Sosa en el debate, habló acerca de lo que fue la etapa de los alegatos finales que concluyó este jueves y se refirió especialmente al pedido de perdón que hicieron los ocho rugbiers acusados del homicidio, a quienes criticó con dureza.
En ese sentido, el abogado sostuvo que en opinión de la querella -es decir de la familia de la víctima y sus representantes- se trató de un discurso armado. "Son personas jóvenes que además de llevarse la vida de Fernando como trofeo, perdieron casi la propia. Sobre el pedido de disculpas de la última jornada, no me impresionó como algo que fuera sentido ni que naciera de su voluntad, sino que fue algo que quisieron decir y les aconsejaron", planteó Améndola en diálogo con radio La Red.
"Los ocho dijeron lo mismo, en los mismos términos. Cuando se ve, en realidad el pedido de disculpas fue un pedido de clemencia al Tribunal porque fue dirigido a ellos y no dirigido a las personas a las que tenían pedir disculpas", cuestionó el abogado.
Y sumó: "Creemos que tienen que terminar todos de la misma manera y así lo pedimos. Los ocho tienen la misma responsabilidad. Sería injusto que no haya reclusión perpetua. La calificación -homicidio doblemente agravado en concurso ideal con lesiones leve- tiene esa pena. No lo inventamos nosotros. Está en el Código Penal, son las reglas de esta sociedad", agregó.

Por otro lado, Améndola aseguró que lograron probar que en la escena del crimen "estaban los ocho presentes" y que fue algo premeditado. "Si no todos hubieran tenido la misma participación hubiéramos hecho la diferencia, pero nos encontramos con otro panorama", señaló. "Cuando hay una búsqueda de un resultado en común, que en este caso es la muerte de una persona, responden todos de la misma manera. Riña no puede haber nunca porque tendría que haber comportamiento recíproco. Tiene que haber una pelea. Lo que no puede haber en una riña es un acuerdo previo. Y eso quedó demostrado", explicó el letrado.
"Ellos con este tipo de ataque sabían dónde parar. Acá no es que se les fue la mano. Acá lo molieron a golpes y patadas en la cabeza hasta que se aseguraron de que lo dejaron sin vida", agregó Améndola, e indicó que si no hubieran tenido la intención de matarlo, hubieran encontrado entre las pruebas algún mensaje de arrepentimiento, cuando lo que se expuso en el juicio eran, por el contrario, mensajes donde contaban lo sucedido y, en algunos casos, hasta lo festejaban.