Juan Barrabino lleva adelante desde la última década una inmobiliaria tradicional en la ciudad de La Plata: Helvaci. El martillero, de 33 años, asegura que quienes rondan o superan los 40 años de edad, obligadamente conocen a Helvaci.
Juan Barrabino lleva adelante desde la última década una inmobiliaria tradicional en la ciudad de La Plata: Helvaci. El martillero, de 33 años, asegura que quienes rondan o superan los 40 años de edad, obligadamente conocen a Helvaci.
Una empresa que nació en 1976, de la mano de Jorge Helvaci, como un negocio unipersonal que lentamente fue abriéndose camino. Funcionaba en el mismo lugar físico donde está hoy, en calle 46 Nº 659, aunque entonces sólo era una oficina que daba a la calle. Detrás, la casa de Jorge, con sus jóvenes 21 años.
Padre e hijo del corazón hicieron un camino similar: los dos se recibieron de Martilleros, y los dos se pusieron al frente de la sociedad inmobiliaria a temprana edad. Pero Barrabino, entonces con sus 23 años, fue una suerte de continuador de su padre en muchos aspectos.
“Estar al frente de una inmobiliaria implica una gran cantidad de cosas. Como martilleros, hacemos de contadores, tasadores, abogados y hasta de psicólogos… Cada persona que viene y se sienta en este escritorio viene con su historia detrás que lo motiva a vender o comprar, y nosotros formamos parte de eso”, detalla Barrabino, gerente general de Helvaci.
El asesoramiento en el rubro es completo, porque involucra la parte impositiva y todo el proceso de compraventa, o lo que implica colocar un departamento o casa en alquiler. De igual modo, las operaciones que lleva adelante la empresa no sólo pasan por la compra y venta de inmuebles, la contratación y administración de alquileres -rubro en el cual Helvaci se autocalifica “de excelencia”-, sino también por otras que incluyen permutas, y el mantenimiento y refacción de las propiedades. “Los propietarios vienen con el deseo de recibir su renta y no ocuparse de nada más y para eso estamos nosotros. La idea es que el propietario, o toda persona que viene a hacer cualquier tipo de operación, se ponga en nuestras manos”, apunta.
EL RUBRO ALQUILERES
El contexto en la contratación de alquileres se hizo aun más complejo en los últimos años, por la gran demanda que sobrevino post-pandemia, y la retracción en la oferta tras las modificaciones en la Ley de Alquileres. Del gran porcentaje de estudiantes que dejaron de alquilar durante 2020-2021, o directamente no arribaron a La Plata, hoy se observa un regreso a la ciudad y, por ende, una mayor demanda en departamentos en alquiler. Paralelamente, la citada Ley hizo que muchos propietarios quitaran de la oferta su inmueble al ver que alquilarlo dejaba de ser rentable. Así, la inmobiliaria se encontró con un escenario de sobredemanda y muy poca oferta, con lo cual se dispararon los valores y ambas partes fueron perjudicadas, tanto propietarios como inquilinos.
En este punto, la intermediación y la “escucha” volvió a ser parte fundamental del trabajo en Helvaci. “Haciendo un poco de historia, mi papá publicó hace muchos años una nota en el Diario El Día, algo que entonces se estilaba hacer, en la que decía que los contratos y las leyes están hechas para cuando existe conflicto entre las partes. Ese lema es el que quisimos continuar a lo largo del tiempo, porque se trata de llevarles tranquilidad a los inquilinos y propietarios. Si los aumentos terminan siendo muy grandes, nuestra idea es estar siempre para escucharlos, para intermediar, para barajar propuestas y lograr que perduren donde están. Nada de esto es fácil”, admite Barrabino y desliza la palabra “empatía”, como una pieza clave en el proceso de entender a ambas partes y esas dos visiones distintas del contexto que viven.
Otro hecho que implicó un cambio en la escena tuvo lugar en 2018 con el lanzamiento de la línea de créditos hipotecarios UVA, un tipo de préstamo que ajusta su valor a los niveles de inflación. Se trató de darle dinamismo al mercado, y Barrabino recuerda un repunte en las ventas por esos años. “Fue una buena época”, sostiene, “pero el auge de los créditos UVA hizo también que las propiedades subieran mucho injustificadamente, y con el tiempo volvieron a caer las ventas. Hoy, sin incentivos para comprar, es difícil que la cuestión mejore. La pandemia también perjudicó mucho. Estamos en un 50 por ciento debajo de la media histórica de ventas de la Argentina. Si bien con respecto a 2021 se ve una leve recuperación, seguimos lejos del ideal”.
POST-PANDEMIA
La inmobiliaria fue sin dudas sobreviviente de varias crisis pero la pandemia fue el golpe más duro. La baja en operaciones de venta y alquiler fue extrema. Sin embargo, para los propietarios de Helvaci, también implicó un aprendizaje. Entró en juego con mucha más fuerza la tecnología, para dar apoyo a todo lo que previamente se comunicaba de manera tradicional.
“Tuvimos que buscar otras formas de comunicación, estando la personal restringida. Le inyectamos fuerza a las redes, que hoy son el principal motor de las operaciones”, asegura Barrabino. Un cambio que implicó comenzar a trabajar con mejores herramientas, imágenes realizadas con más profesionalismo, y la incorporación de drones para ofrecer contenido de calidad. Uno de los resultantes fue sumar la posibilidad de que el posible cliente realice “recorridos virtuales” por la propiedad de su interés. “Es una suerte de tour virtual. El cliente puede encontrarlo en la web o en la ficha que nos solicita cuando le interesa una propiedad. Es un Elige tu propia aventura, arrancás el recorrido y si querés ir a la cocina, vas, si querés girar e ir a otra habitación, lo hacés. La gente lo agradeció mucho porque brinda una idea bastante grande de lo que es la casa o departamento en la realidad”.
Actualmente, la realidad es que el 80 por ciento de las operaciones de la inmobiliaria comienzan por Internet, desde la Web, los portales generales de búsqueda o cualquiera de las redes sociales.
La adaptación a las contingencias fue sin dudas una de las claves para que Helvaci se sostuviera por casi cinco décadas. Otra, de gran peso, fueron los valores que su fundador pudo transmitir y dejar como legado para su continuador, como la cultura del trabajo, la honestidad y transparencia a la hora de realizar todo tipo de operaciones y de intermediar. Barrabino asegura que trabajar bajo esos parámetros fue lo que les permitió mantenerse en el mismo lugar durante casi un lustro, y su mayor satisfacción es la de presenciar el regreso de alguien que alquiló por muchos años en Helvaci y que hoy regresa con la consulta para su hijo.
En la mayoría de los casos, preguntan por Helvaci padre, hoy una suerte de consultor en la sociedad inmobiliaria, a quien encuentran de 8 a 19 horas en la misma oficina que fundó 46 años atrás. Una presencia que, por sí misma, habla de la cultura del trabajo que transmitió a su hijo como el pilar para la permanencia de la empresa.