miércoles 22 de abril de 2026

Todas las pruebas que incriminan a Máximo Thomsen, el más complicado de los ocho rugbiers

La Justicia considera que fue quien le propinó una de las patadas mortales al chico de 18 años en enero de 2020, en Villa Gesell.

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Máximo Thomsen es uno de los ocho rugbiers detenidos que enfrentan una pena de prisión perpetua en el juicio por el crimen de Fernando Báez Sosa y es el más complicado. Está acusado por los mismos cargos que el resto pero de acuerdo a las declaraciones de los distintos testigos que fueron aportando datos durante el proceso, su participación en el asesinato es la principal.

En base a lo relatado por varios de los amigos de la víctima, se cree que Thomsen fue quien le propinó la patada mortal a Fernando ese 18 de enero de 2020 en la puerta del boliche Le Brique de Villa Gesell.

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La participación de este acusado en la golpiza también puede reconstruirse a través de un audio de WhatsApp perteneciente a uno de los amigos en común de los rugbiers. Según aseguró ese joven, agendado en el grupo como Juani Neme, fue Thomsen quien pegó la última patada que dejó sin signos vitales a Fernando.

"Estaban en Le Brique y un chabón se le hizo el lindo a uno ahí, no sé si el que murió pero uno de ese grupo, no sé. Se le hizo el lindo a Chano Pertossi, no sé si lo conocés. Se pelearon ahí, los sacaron del boliche y los sacaron a los pibes. Como estaba Gendarmería ahí no hicieron nada. Cuando se fue Gendarmería, se empezaron a cagar a palos de nuevo y me dijeron que Enzo (Comelli) lo tiró al piso al chabón y Machu (Thomsen) le pegó no sé cuántas patadas en la cabeza y que la última lo mató", relató aquel joven, según se pudo reconstruir durante el juicio que se lleva adelante en los tribunales de Dolores. El audio, continúa: "Un policía lo enganchó a Machu cuando se estaban cagando a palos ahí y Machu salió corriendo, entró a la casa y supuestamente lo ficharon no sé si ese policía o por las cámaras, porque está lleno de cámaras ahí en el centro".

Además, uno de los tantos videos de la pelea capturados por los celulares de los testigos muestran a Thomsen caminando desafiante y con los brazos tensos. Antes de abandonar la escena del crimen, volteó su cabeza y miró por última vez a Fernando, que yacía en el suelo, en cuero y sin ningún signo vital.

Tras el ataque, Thomsen se abrazó con sus amigos y se fue a la casa que alquilaba junto al grupo en la ciudad balnearia, mientras que terminó aquella madrugada comiendo una hamburguesa en McDonald's.

Los investigadores los soprenderían a todos durmiendo pocas horas después e incautarían entonces las zapatillas del acusado manchadas con sangre. Las pericias realizadas luego en el marco de la investigación revelarían, además, una coincidencia entre aquellas manchas y la sangre de la víctima.

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