Sergio Massa confirmó a Gabriel Rubinstein como nuevo secretario de Programación Económica a través de una publicación en su cuenta oficial de Twitter. El anuncio fue acompañado de una foto y un breve texto en el que el ministro de Economía dio algunos detalles del nombramiento.
"Hace algunos días empezamos el trabajo en el Ministerio de Economía. Para confirmar el secretario de Programación Económica debimos esperar a que quien elegimos resolviera un tema familiar y disolviera sus responsabilidades contractuales incompatibles con la función pública", arrancó diciendo Massa.
"Finalizados estos trámites y gestiones, desde mañana se integra formalmente al equipo del Ministerio de Economía Gabriel Rubinstein como nuevo secretario de Programación Económica", completó.
De esta manera, la llegada de Rubinstein servirá para confirmar el rumbo central que planteó Massa al desembarcar en el Gabinete: consolidación fiscal, baja de subsidios, cumplimiento de las metas con el FMI y, si es posible, cero emisión de pesos. En su momento Rubinstein también había propuesto ir hacia un desdoblamiento formal del mercado cambiario, con un dólar oficial para comercio exterior y otro financiero para turismo o atesoramiento. Esta idea sobrevuela, pero la lectura es que sin reservas en el Banco Central sería sumamente riesgosa su implementación.

El objetivo de mantener altas las expectativas generadas a partir del recambio de equipo económico no pasa exclusivamente por nombres, sino también por cuestiones relacionadas a los números de la economía. Mañana se conocerán los datos fiscales correspondientes a julio, que vendrían incluso más positivos que las proyecciones de los economistas. La mejora de ingresos junto a un menor incremento del gasto marcaría el primer paso concreto para cumplir con el Fondo.
Durante la semana, además, se explicitarán medidas concretas para cumplir con el 2,5% de déficit primario comprometido con el Fondo, particularmente en materia de recorte de gasto. La segmentación tarifaria apunta a reducir subsidios, pero el efecto será mínimo en lo que resta de 2022: apenas $45.000 millones.

Massa atravesó su semana más complicada desde su asunción, al menos teniendo en cuenta el comportamiento de los mercados. El "contado con liquidación" volvió a la zona de $300 y la brecha cambiaria se ubicó nuevamente arriba del 100%. Todo esto a pesar de la fuerte suba de tasas definida por el Banco Central, cuyo objetivo primordial no era quedar por encima de la inflación sino justamente tranquilizar al tipo de cambio.
En la hoja de ruta planteada por Massa aparecen dos anuncios sectoriales que apuntan al mismo objetivo: atraer más dólares y fortalecer al Banco Central, apuntando a acumular reservas para afrontar el período preelectoral que se avecina. En esa dirección se promulgará el lunes la ley que beneficia a la construcción. Básicamente, se trata de un blanqueo para el sector, promoviendo el uso de dólares no declarados para volcarlos al mercado inmobiliario, teniendo en cuenta el efecto multiplicador que tiene sobre otras actividades y la mano de obra.

Las medidas que se fueron sucediendo desde que asumió Massa alejaron la posibilidad de un estallido inflacionario y cambiario. Sin embargo, el panorama sigue luciendo sumamente complejo. Por empezar, la actividad económica habría tocado su pico en junio, con sectores como la industria y la construcción aun creciendo a buen ritmo. Sin embargo, la escasez de dólares ya provocó problemas para mantener la producción y lo más probable es que la actividad se estanque en el segundo semestre.