La nueva audiencia del juicio de cesura para Alejo Alonso (47) juzgado por un crimen ocurrido en City Bell en la Navidad de 1999 se desarrollará este martes 12 de abril a las 10 en la sede del fuero Penal de La Plata donde el pasado viernes la fiscal de juicio Victoria Huergo solicitó al Tribunal Oral Criminal (TOC) 1 de La Plata que una condena de 27 años de prisión para el acusado.
En esta jornada, los defensores Alfredo Gascón y Miguel Molina desplegarán sus baterías de argumentos legales para intentar revertir el cuadro de situación.
En la última audiencia Alonso declaró puntillosamente el hecho, que ese día estaban todos brindando en la casa del tío, que este último recibió un llamado de su hija (prima de Alejo) que había tenido un accidente vial. Fueron en auto al lugar a asistirla a ella, y a otras eventuales víctimas que pudiera haber del accidente.
Señaló que llegaron a destino, había muchas personas. Aparentemente, había una mujer embarazada involucrada. Y cree que a partir de un comentario de su tío respecto de esta última lo comienzan a agredir físicamente. Recordó que los agresores eran unas veinte personas, entre las del accidente y gente que se había involucrado.
Alonso aclaró que no había ido a pelear al lugar, sino a asistir a su prima y terminó repeliendo agresiones y defendiendo (fundamentalmente) a su tío, que era a quien más estaban lastimando. “Cualquier golpe que pude haber dado no fue dirigido a persona alguna” sino a sacarse personas que lo agredían físicamente a él y su familia. Recordó inclusive que lo persiguieron con un cuchillo, y tuvo que correr una cuadra.
Cuando fueron a la comisaría lo hicieron en calidad de “víctimas” del hecho a denunciar lo que había ocurrido, y se enteraron allí que había una víctima fatal. Alonso lo relacionó con la persona que tenía un cuchillo. Aclaró una y otra vez, que “nunca” tuvo intención de quitarle la vida a nadie, “mucho menos por algo tan trivial como un accidente de tránsito”. “Tuve varios accidentes de tránsito en mi vida, antes y después de este hecho y jamás me he peleado”, reseñó.
En uno de los pasajes de mayor drama de su versión el acusado aseveró que “no pasa un día sin que me arrepienta de haberme subido a ese auto, y de pensar en la víctima de este hecho que ya no está”. También piensa desde ese momento “cómo explicarle a la Justicia y demostrarle que aquel Alejo Alonso, hoy es otra persona, tiene su familia, su esposa, con sus cinco hijos (cuatro que son de mi esposa y he criado como propios) y mi hijo (biológico) de un año y medio”.
“He tratado de ser una buena persona, de cooperar siempre, desde hace casi 24 años la fecha no he tenido un solo inconveniente con nadie, y solo me dedico a mi familia”, aseguró Alonso, quien ya fue condenado por otro homicidio ocurrido en La Plata.
El juicio es por el crimen del remisero Gaspar Argentino Ayala. Es el segundo debate oral de caso. En el primero Alonso resultó absuelto pero el Ministerio Público Fiscal recurrió al Tribunal de Casación de la provincia de Buenos Aires donde se anuló el veredicto y se ordenó que un nuevo Tribunal dicte sentencia. Esa resolución fue apelada por la defensa que llegó hasta la Suprema Corte bonaerense pero no logró revertir la sentencia de Casación.
El juicio de cesura se trata de la división del debate en dos partes, una dedicada al análisis de la existencia del hecho y el discernimiento de la culpabilidad (ya fue encontrado culpable) y la otra a la determinación de la pena. En este caso los jueces deberán expedirse sobre atenuantes y agravantes del caso y el monto de pena, es decir, la condena a cumplir tras las rejas. El homicidio simple tiene una pena temporal en expectativa que oscila entre 8 y 25 años de cárcel. En el primero de los debates la fiscal Silvina Langone había solicitado 15 años de prisión.
EL CASO
El 25 de diciembre de 1999 la víctima fue atacada ferozmente a golpes y murió horas después en el hospital. Todo comenzó por un incidente de tránsito. Por este hecho fue juzgado Alejo Alonso, quien resultó absuelto por los exjueces del Tribunal Oral Criminal (TOC) I de La Plata, Samuel Saraví Paz y Guillermo Labombarda, ambos ya jubilados. Pero la recordada jueza Patricia de la Serna, en minoría, sostuvo que el acusado era culpable de homicidio y votó por su condena. Esa mirada de la magistrada resultó clave para que la máxima instancia judicial de la provincia de Buenos Aires rechazara los planteos de la defensa y dejara firme la resolución del Tribunal de Casación bonaerense.
Alonso fue procesado por la muerte de Ayala (40) tras un incidente de tránsito, con golpes de puño incluidos, que ocurrió hace el 25 de diciembre de 1999, en la esquina de calles 472 y 21 de City Bell, luego de un choque entre un Renault 19 y un Ford Mondeo. En 2011 fue juzgado por aquel hecho, pero el Tribunal Oral Criminal I de La Plata lo absolvió en un polémico fallo dividido. Dos años después, el Tribunal de Casación anuló el veredicto. En otra resolución dividida, con votos de los jueces de Casación Federico Domínguez y Ricardo Borinsky, se resolvió hacer lugar al recurso presentado por el Ministerio Público Fiscal.
Por mayoría se dispuso “anular el veredicto, con devolución de jurisdicción al tribunal” -que lo juzgó- “para que, a partir de la comprobada intervención del acusado en el hecho determinante de la muerte de Ayala, y debidamente integrado, renueve los actos necesarios para el dictado de un nuevo pronunciamiento”.
El debate está nuevamente a cargo del TOC I pero con su nueva integración: Ramiro Fernández Lorenzo, Claudio Bernard (en reemplazo de Cecilia Sanucci quien se excusó) y Hernán Decastelli.
LOS ANTECEDENTES
El acusado es un exconvicto. Ya purgó una condena de 14 años de prisión por el recordado crimen del repartidor de pizzas, Adrián Santana, que fue ejecutado de varios disparos en la esquina de 12 y 38, en la noche del 23 de octubre del año 2000.
En un primer momento se especuló con que pudo atropellarlo un auto que escapó, pero los vecinos contaban a quien quisiera oírlos que ellos habían escuchado varias explosiones, como disparos.
Los forenses les dieron la razón: Santana recibió seis balazos, cinco de los cuales ingresaron en la axila, en la espalda y en uno de los glúteos, y otro en el tórax. Este último fue el letal. La Justicia concluyó que el crimen fue motivado por un ajuste de cuentas a raíz de un incidente que tuvieron Alonso y Santana en el bar Almendra, que funcionaba en 8 y 57, a metros de la sala de audiencias donde se realizaron los debates del caso.
En rigor Alonso, hijo de un médico policial, estuvo poco más de ocho años tras las rejas por ese homicidio. Fue beneficiado por la aplicación de la ley del “2x1”, ya derogada. Vivió detenido casi siete años, entre 2003 y 2010, por lo que llevaba computados unos 12 años por aplicación de la polémica ley vigente al momento del crimen.