La Argentina inició el 2022 con el pico máximo de contagios de COVID-19 desde que comenzó la pandemia. En ese marco, y de cara a la temporada de verano, el abogado Santiago Aramburu, experto en derechos del turista y fundador de Turhelp, brindó una serie de recomendaciones para que las personas que dieron positivo de COVID-19 puedan cancelar o reprogramar sus viajes.
NO PERDER LA CALMA, PERO TAMPOCO EL TIEMPO
“Lo primero que hay que hacer es no perder la calma y organizarse, hay que llamar uno por uno a los prestadores de servicios turísticos que hayamos contratado, y mientras antes lo hagamos mejor, por eso es recomendable no dejar pasar ni un día desde que supe que tengo COVID-19”, recomendó Aramburu a Infobae.
En el caso de haber tramitado los pasajes mediante una agencia de viajes, es vital comunicarse a la brevedad para solicitar la cancelación o reprogramación de todos los servicios comprados.
Si las compras fueron hechas sin intermediarios, se debe solicitar la cancelación directamente con la aerolínea, el mismo alojamiento y las excursiones.
LEER LAS POLÍTICAS COMERCIALES ANTES DE COMUNICARSE CON EL PRESTADOR
“Es recomendable que en los casos en que la política comercial esté a la mano, se la consulte”, expresó el experto y afirmó que las aerolíneas suelen tener a disposición de los usuarios sus políticas comerciales de cancelación, lo que permite saber qué esperar y como hablar en la comunicación con la empresa.
Aerolíneas Argentinas, por ejemplo, permite un cambio sin penalidades, abonando únicamente la diferencia de tarifas. La modificación debe realizarse antes de la fecha de inicio del viaje original y se podría modificar el destino siempre y cuando éste pertenezca a la misma red de vuelos, es decir: “destinos domésticos por destinos domésticos y regionales/internacionales por regionales/internacionales”.
LLAMAR A LOS PRESTADORES, COMUNICAR EL PROBLEMA Y ANALIZAR OPCIONES
“Es clave tomar una postura tranquila y explicar claramente la imposibilidad de realizar el viaje, es realmente una situación de fuerza mayor y el turista no tiene la culpa”, expuso Aramburu y agregó que “tampoco es culpa del prestador, que también tiene que cuidar su negocio”.
En temporada alta, los prestadores de servicios turísticos suelen tener todo vendido, y si reciben una cancelación sobre la hora, no siempre devuelven todo el dinero.
En lo que respecta a los alojamientos y prestadores turísticos en general, el arreglo entre el viajero y la empresa se define de manera particular.
“Esto lo definirán múltiples factores que no son enumerables”, puntualizó Aramburu: el destino, el tipo de servicio, la posibilidad de revender ese lugar que quedará vacío y demás.
“En caso de que el viajero no obtenga respuesta por parte de la empresa o frente a una respuesta insatisfactoria puede elegir entre dos caminos, el administrativo o el judicial”, indicó.
SI HAY DISCONFORMIDAD, RECURRIR A VÍAS ADMINISTRATIVAS O JUDICIALES
Si el viajero no se encuentra conforme con las respuestas de los prestadores turísticos, puede optar por hacer un reclamo vía administrativa o judicial.
Si opta por la administrativa deberá:
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En los casos en que haya contratado a una agencia de viajes, acudir al Ministerio de Turismo y Deportes de la Nación y/o a la Defensa del Consumidor.
En los casos en los que el reclamo sea contra una aerolínea, reclamar a la ANAC (Administración Nacional de Aviación Civil).
En los casos en que esté disconforme con alguna respuesta de un prestador turístico de alojamiento, se deberá acudir a la máxima autoridad turística de la jurisdicción del país a la cual pertenezca el prestador del servicio.
Si en cambio opta por la vía judicial, el viajero deberá contratar a un abogado que lo represente, y convocar a la empresa a una “mediación prejudicial” para llegar a un acuerdo entre las partes.
Aramburu explicó además, que existe el “derecho de arrepentimiento”, una cláusula que puede ser utilizada siempre que el viajero haya contratado el servicio turístico por Internet y que inicie el reclamo dentro de los primeros 10 días. “En el caso de una persona que reservó sus vacaciones por Internet para dentro de 10 días y se contagió de coronavirus, puede invocar el derecho de arrepentimiento para recuperar todo el dinero que invirtió”, indicó el experto.