Ellas conducen: la historia de las primeras tres comisarias de La Plata | 0221
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Ellas conducen: la historia de las primeras tres comisarias de La Plata
GÉNERO Y SEGURIDAD

Ellas conducen: la historia de las primeras tres comisarias de La Plata

Las agentes de la Bonaerense fueron las primeras nombradas a cargo de una comisaría de Seguridad. Contaron sus experiencias en exclusiva a 0221.com.ar. 

09 de julio de 2021

Las comisarias Jimena Brey (Gonnet), Lorena Escobar (Gorina) y Rita Guerrero Lerma (Arana) son las primeras tres mujeres en ocupar un cargo de ese tenor en la historia de La Plata. En el territorio hay veinte comisarías y subcomisarías (sin contar la de la Mujer) que siempre estuvieron a cargo de comisarios varones. El recambio es un reconocimiento de la Policía a las distintas trayectorias de cada una, pero también a una decisión política del Ministerio de Seguridad en el marco de un claro cambio de época. En una entrevista exclusiva con 0221.com.ar, las agentes contaron sus impresiones sobre el lugar que les toca ocupar y los desafíos que tienen por delante.

“A mí me pusieron acá y yo no tenía prácticamente a nadie”, dice Guerrero Lerma. Está sentada en un amplio sofá de su despacho en la subcomisaría de Arana, y en la puerta donde antes supo leerse “jefe” ahora se lee “jefa”: la “A” fue intervenida con liquid paper por sus propios compañeros. “Solo traje a un oficial que había conocido hacía dos meses, en la Séptima, que me dijo: ‘El día que usted se vaya yo la sigo’. Y se vino nomás. Puse a una femenina a cargo de Operaciones, la traje de Séptima, una chica divina. También cuando llegué había una jefa de personal mujer, una administradora excelente. Por eso no gestioné muchos cambios. Sí me pasó, y les cuento a las chicas también, que cuando llegué había un subcomisario al que no le gustaba, evidentemente, que esté a cargo una mujer”, expresa. 

Brey confirma con rapidez: “Sí, nos pasó a todas”. “Si a ustedes les pasó ya me quedo tranquila”, acota la subcomisaria de Arana entre risas nerviosas. “A veces pasa: aún hoy en día hay gente a la que le molesta que una femenina esté sentada en un despacho”. Brey asegura que “ya no es como antes, ‘la institución machista’. No. Se nota y muchísimo el cambio que hubo en los últimos tiempos. Ahora hay mujeres generales, directoras y superintendentes. Antes eso no era normal”.


 

BIO | JIMENA BREY

Pionera, es una de las primeras mujeres que se destacó entre las camadas platenses de la Bonaerense. Se abocó a Seguridad y hace diez años fue jefa de calle de Comisaría, cargo insospechado -por ese entonces- para una mujer. Fue segunda jefe de diferentes dependencias, incluso de la Novena, “que es bastante complicada por la diversidad de la temática de la zona, su gente y sus problemáticas”. Antes de ser comisaria de la N° 13 de Gonnet había cumplido el mismo cargo en Hernández. “En febrero de este año me avisaron que iba para Gonnet y ahí arrancamos, es un poco más complejo pero también depende mucho de la gente con la que uno se rodea”, plantea. 

“Durante mucho tiempo fui la única mujer del grupo, ya sea siendo segunda, jefa de calle u oficial. Siempre era la única. Hoy por hoy me rodeo de un equipo mayormente formado de mujeres. Hay masculinos obviamente, y la verdad es que la llevamos bastante bien. Hay falencias, como en todo tipo de trabajo, pero yo sí me rodeo bastante de mujeres”, enfatiza ante la consulta de este medio. 

También asegura que nunca llegó a escuchar que le dijeran frases misóginas o la mandaran a lavar los platos. “Tengo muy mal carácter como para que me digan eso”, dice con la voz grave, negando con la cabeza. Quizás tenga algo que ver su origen: oriunda de Los Hornos, Brey viene de una familia “azul”: su abuelo, su mamá, sus tíos y su hermana también son policías.

BIO | LORENA ESCOBAR

“Fue vocación”, asegura a 0221.com.ar sobre su decisión de convertirse en policía. Era la única con esos deseos en su familia y sus papás no querían “para nada” que entrara a la institución. “Fue de cero. Intenté tres años seguidos entrar a la Vucetich y no entraba, iba y repetía al año siguiente. Hasta que pude entrar”, recuerda. En el examen de ingreso que rinden los aspirantes a policías (una mayoría abrumadora de mujeres) se divide entre el psicotécnico, teórico, físico y médico; y se ingresa por mérito. Generalmente, no avisan a los desaprobados dónde estuvo la falencia. “El nuestro fue el último curso de oficiales ayudantes”, rememora Escobar. A raíz de la resolución impulsada por el exministro de Seguridad Alejandro Granados durante el gobierno de Daniel Scioli, ese plazo quedó restringido a un año y, excepcionalmente, a seis meses.

Vivió en Olmos y en barrio Aeropuerto. Antes de llegar a la subcomisaría de Gorina, Escobar había sido segunda jefa en la Sexta, y también en el destacamento de Barrio Aeropuerto. “Pasé por diferentes destinos, Formación y capacitación, Investigaciones... y cuando llegué a Seguridad me di cuenta de que acá es donde me quiero quedar. Es lo que me gusta. Estuve cuatro años trabajando de jefe de turno en el Comando Patrullas, con entre 200 y 350 efectivos a cargo, y después de ahí pasé a destacamento, comisaría”, cuenta.

BIO - RITA GUERRERO LERNA 

Nacida en Olmos, hizo toda su carrera en Investigaciones, cursó los profesorados de Biología y Química, dio clases en centros de rendimiento y sigue con alumnos a cargo. Se considera “una hincha de los libros” y se permite “disentir con las chicas: a mí Seguridad me encanta, pero me encantaría conocer toda la Policía. Hasta ahora conozco Investigaciones, Seguridad y Científica. Un día me gustaría conocer Cuerpo, otros lugares, me encantaría irme retirada y haber conocido todo. Tengo eso de ser curiosa, pero eso ya es una característica mía más personal”, asegura.

Además, dice que el nombramiento “fue un regalo. Había pensado hacer mi vida en otra función, en Educación. Cuando me llamó nuestro jefe, (el jefe de la Departamental platense) Martín Novelino, el 8 de marzo, me imaginé que era para hacernos un halago. Y cuando fui al despacho me hizo la propuesta. No, no, yo nunca imaginé esto: cuando me dijo que tenía que decidirme yo pensaba en mi jefe” de la Séptima donde era segunda. “Novelino me decía ‘tenés que pensar en vos, tenés que progresar’. Y yo: ‘Sí, pero mi jefe se queda sin segundo’”, recuerda entre risas.

A ella sí le tocó escuchar comentarios sexistas o vivir el menosprecio en primera persona, por parte de compañeros e incluso personal a cargo. “Ganarse ese lugarcito... fue durísimo. En todo sentido”, afirma. Era la única policía de su familia, pero cuando se recibió, su hermana menor decidió seguir sus pasos. Al igual que el resto de sus compañeras, también está casada y es mamá. 

EXPERIENCIA 

“Te das cuenta enseguida de que tus compañeros varones te hacen un espacio, te tienen en cuenta, se cuidan”, advierte Escobar. Guerrero Lerma piensa que “a nivel (de ser) femenina somos más exigentes, me parece. Creo que con todo. Con el personal, con las responsabilidades, con lo que es la atención al público. Creo que esa mirada de mujer, en cuanto a contención a una persona víctima de violencia de género por ejemplo, o criaturas que aparecen pidiendo, sin el cuidado de las madres... Creo que tenemos otra mirada, otro grado de sensibilidad. Inclusive con nuestros pares”, opina. 

Y ejemplifica: “En la dependencia he tenido compañeras que tienen que dejar a los hijos solos, o tienen que amoldarse con los esposos para venir a trabajar. Entonces hay que tratar de buscar y tener otra mirada como para que ellas cumplan de igual manera que sus pares. Bah, a mí me ha pasado. Y a veces también dejás de lado cuestiones propias. Yo soy mamá de 4 nenas, Lorena de 3, y Jime un varón. Yo creo que es el doble de esfuerzo”, evalúa. 

Escobar acota: “No sé si es el doble. Yo me siento diferente en nuestras capacidades que con nuestros pares masculinos; sí por supuesto se complica con el entorno familiar a veces, con las tareas en sí que tenemos nosotras. Llegar a casa, estar con los chicos, que se bañen, que hagan las tareas, cocinar... Pasa. Pero en cuanto a lo laboral, las capacidades son iguales. Ahora por suerte nos dieron la oportunidad a nosotras de estar al frente de una dependencia”, advierte.

Brey asegura que “estar de este lado es bastante complejo, pero tiene sus cosas buenas también. Hay cosas super gratificantes, sobre todo ayudar. Me pasó de ir a denuncias con chiquitos ahogados, casas incendiándose, accidentes gravísimos… Un montón de cosas que, en ese momento, te creés que sos Superman. ‘No me voy a quemar, no me voy a ahogar…’ y nada que ver, sos una persona como cualquier otra. Pero el hecho de ayudar a alguien es lo mejor que te puede pasar. Es divino”, reflexiona. En su caso la valoración más importante es “hacia la gente que te rodea”, tanto compañeros como seres queridos. “Es súper importante el contexto, y lo voy a decir siempre: gracias a mi familia estoy donde estoy”, afirma. 

Guerrero Lerma se acuerda de verla en la Novena, donde cumplió servicio, “recibiendo personal, atendiendo, entregando handys. Solo nos conocíamos de nombre y apellido, después nos conocimos más en las reuniones”, cuenta. Los encuentros, enmarcados en el programa Ellas Conducen de la Dirección provincial de Políticas de Género y Derechos Humanos, reunieron a mujeres que ocupan altos rangos para acompañarlas y fortalecer el compañerismo entre ellas. “Con Lorena hizimos un almuerzo de camaradería en la comisaría, la invitamos”, señala la titular de la subcomisaría de Arana. “Y próximamente nos juntaremos las tres en Gonnet. La idea no es solamente recibir apoyo de nuestros pares comisarios sino que también estemos juntas nosotras”, señala.

 

TERRITORIOS

Las zonas donde cada una trabaja son “completamente distintas y muy diferentes unas de otras”, señala Brey. En su caso, “Gonnet es una zona de gente con mucho poder adquisitivo y otra gente que no, hay diversidad. En cuanto a delitos (tenemos) del común, de todo lo que está pasando a nivel ciudad. Por ahí no tenemos tanto problemas de violencia de género o familiar, no se ve tanto como se ve en otros lugares como la Octava, o Tercera, que se nota más. Por ahí tenemos delitos de otras características, contra la propiedad hay, no es una estadística muy alta gracias a Dios, pero sí hay. Arrebatos en la calle es casi inevitable, a veces la gente sabe que le robaron y no sabe dónde, si fue caminando, adentro de un negocio, arriba de un micro, no tienen idea. Pero esos son leves. Después hemos tenido entraderas, que la modalidad no termina de ser una entradera pero normalmente todos lo conocen así, hemos tenido algunas mediáticas, gracias a Dios lo que es estadística, cuando hacemos una comparación y vamos viendo mes a mes... notamos cambios”, advierte.

Asegura que lo más importante es la prevención, y que “el trabajo conjunto con el comando patrullas es fundamental, porque son nuestros pilares en la calle. Antiguamente pasaba que recibías la orden de servicio, ‘tal día a tal hora hacés operativo en tal lugar’. Y vos decís ‘¿para qué sirve esto?, ¿por qué no se ve que no sirve?". Hoy es distinto, te preguntan qué te parece, si funcionará, en qué horario. Mes a mes vas observando estadísticamente el descenso de delitos y empezás a ver qué tiene resultados y qué no. Es super importante ese trabajo en equipo”, asegura.

Gorina, por otra parte, es una jurisdicción más chica y “tirando a pueblo”, en palabras de Escobar. “La mayoría de los vecinos son los que viven de toda la vida, el condimento que tiene es que de un tiempo para acá han avanzando bastante ciertos sectores donde están quedando muchos barrios privados. Tenés las casitas y los vecinos de siempre, y los vecinos nuevos un poco mejor acomodados económicamente”, describe.

“En cuanto a la estadística no tenemos mucho delito grave ni contra la propiedad. Es una jurisdicción chica, estadísticamente no hay mucho delito entonces cuando ocurre alguna cosa está como muy bien trabajada. Me costó mucho adaptarme, porque venía de trabajar en Sexta, en Tolosa…. Irse de ahí a Gorina, donde sale en el diario que se hurtaron una bicicleta que dejaron en la vereda sin candado…”, dice entretenida. Y ratifica una impresión generalizada con sus compañeras: “La temática de género se está viendo más ahora”, en estos años, y particularmente a raíz de la pandemia, donde hubo un fuerte aumento en las denuncias y hechos vinculados a la violencia machista.

En Arana hay una gran extensión territorial y abundan las comunidades boliviana y paraguaya, cuyos integrantes suelen trabajar en las quintas de La Armonía. “Después tenemos todo lo que es el pueblo de Correa, que se está súper poblando porque hoy el platense busca tranquilidad. Tuvimos más afluente de vecinos que viven en la zona, y eso obviamente incrementa la atracción a cometer delitos. Entraderas gracias a Dios no tenemos, vengo de una zona conflictiva en todo su margen. Venir acá fue como buscar qué hacer”, detalla Guerrero Lerma.

“Es lindo, todo un desafío, conocer la zona y las calles, ser vecino. Me ha pasado de ir a la zona comercial y encontrarme a una señora de un supermercado que me dijo ‘Ay, por fin una mujer, vamos las mujeres’. Y te alientan”, sonríe. 

CERCANÍA

El vínculo con los vecinos es uno de los grandes ejes no solo de las comisarias sino de las políticas públicas que intenta llevar adelante la dirección de Género del Ministerio de Seguridad. “Queremos un perfil de proximidad, que no rebote ninguna toma de denuncia por violencia de género en las comisarías de seguridad, que se haga cargo, que tenga una cara más visible con los y las vecinas”, había enumerado la referente territorial para la Estación de seguridad La Plata Agustina Ugolini en diálogo con este medio. En la zona que les toca, las comisarias hacen lo posible por no escapar a esta responsabilidad.

“Gorina es chico, así que rápidamente se corre la voz y todo el mundo se entera de todo. Pasó que llamaban por teléfono y preguntaban: ‘¿Es verdad que cambió el comisario y hay una chica? ¿una mujer? Pasaba la gente a verme la cara. Es chistoso, pero pasaba. La subcomisaría es chiquita y los vecinos pasaban a preguntar: ‘¿Se puede ver a la jefa? ¿Me puedo sacar una foto?’”, cuenta Escobar. “La relación es buena, con el tema de la pandemia no pudimos tener encuentros amplios para conocer a los vecinos y que me conozcan, que cuenten ellos las problemáticas que hay. No se pudo, pero hicimos algo muy chiquito por dos o tres cuestiones puntuales, y siempre bien recibida”, dice.

Brey apunta que antes, “cumpliendo funciones de oficial de servicio, no tenías llegada al titular de la dependencia. Jamás. Ni se te ocurría en ese momento golpearle la puerta al despacho. Hoy eso se maneja con las puertas abiertas, tenés otro tipo de relación con el personal, con el vecino… Es más normal, digamos. Como tiene que ser”, asegura.

Las comisarias tienen la certeza de que, a partir de ahora, cada vez más mujeres podrán tener acceso a referentes a la hora de establecer el futuro que deseen elegir dentro de la fuerza. Casi como un proceso natural, no descartan que la “tendencia” desemboque en que, por primera vez, se designe a una Jefa de la bonaerense. Es que desde su creación, en 1983, la fuerza estuvo bajo el mando de veintiún jefes. Todos ellos varones. 

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Las agentes de la Bonaerense fueron las primeras nombradas a cargo de una comisaría de Seguridad. Contaron sus experiencias en exclusiva a 0221.com.ar. 
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Las agentes de la Bonaerense fueron las primeras nombradas a cargo de una comisaría de Seguridad. Contaron sus experiencias en exclusiva a 0221.com.ar. 
Ellas conducen: la historia de las primeras tres comisarias de La Plata

Las comisarias Jimena Brey (Gonnet), Lorena Escobar (Gorina) y Rita Guerrero Lerma (Arana) son las primeras tres mujeres en ocupar un cargo de ese tenor en la historia de La Plata. En el territorio hay veinte comisarías y subcomisarías (sin contar la de la Mujer) que siempre estuvieron a cargo de comisarios varones. El recambio es un reconocimiento de la Policía a las distintas trayectorias de cada una, pero también a una decisión política del Ministerio de Seguridad en el marco de un claro cambio de época. En una entrevista exclusiva con 0221.com.ar, las agentes contaron sus impresiones sobre el lugar que les toca ocupar y los desafíos que tienen por delante.

“A mí me pusieron acá y yo no tenía prácticamente a nadie”, dice Guerrero Lerma. Está sentada en un amplio sofá de su despacho en la subcomisaría de Arana, y en la puerta donde antes supo leerse “jefe” ahora se lee “jefa”: la “A” fue intervenida con liquid paper por sus propios compañeros. “Solo traje a un oficial que había conocido hacía dos meses, en la Séptima, que me dijo: ‘El día que usted se vaya yo la sigo’. Y se vino nomás. Puse a una femenina a cargo de Operaciones, la traje de Séptima, una chica divina. También cuando llegué había una jefa de personal mujer, una administradora excelente. Por eso no gestioné muchos cambios. Sí me pasó, y les cuento a las chicas también, que cuando llegué había un subcomisario al que no le gustaba, evidentemente, que esté a cargo una mujer”, expresa. 

Brey confirma con rapidez: “Sí, nos pasó a todas”. “Si a ustedes les pasó ya me quedo tranquila”, acota la subcomisaria de Arana entre risas nerviosas. “A veces pasa: aún hoy en día hay gente a la que le molesta que una femenina esté sentada en un despacho”. Brey asegura que “ya no es como antes, ‘la institución machista’. No. Se nota y muchísimo el cambio que hubo en los últimos tiempos. Ahora hay mujeres generales, directoras y superintendentes. Antes eso no era normal”.


 

BIO | JIMENA BREY

Pionera, es una de las primeras mujeres que se destacó entre las camadas platenses de la Bonaerense. Se abocó a Seguridad y hace diez años fue jefa de calle de Comisaría, cargo insospechado -por ese entonces- para una mujer. Fue segunda jefe de diferentes dependencias, incluso de la Novena, “que es bastante complicada por la diversidad de la temática de la zona, su gente y sus problemáticas”. Antes de ser comisaria de la N° 13 de Gonnet había cumplido el mismo cargo en Hernández. “En febrero de este año me avisaron que iba para Gonnet y ahí arrancamos, es un poco más complejo pero también depende mucho de la gente con la que uno se rodea”, plantea. 

“Durante mucho tiempo fui la única mujer del grupo, ya sea siendo segunda, jefa de calle u oficial. Siempre era la única. Hoy por hoy me rodeo de un equipo mayormente formado de mujeres. Hay masculinos obviamente, y la verdad es que la llevamos bastante bien. Hay falencias, como en todo tipo de trabajo, pero yo sí me rodeo bastante de mujeres”, enfatiza ante la consulta de este medio. 

También asegura que nunca llegó a escuchar que le dijeran frases misóginas o la mandaran a lavar los platos. “Tengo muy mal carácter como para que me digan eso”, dice con la voz grave, negando con la cabeza. Quizás tenga algo que ver su origen: oriunda de Los Hornos, Brey viene de una familia “azul”: su abuelo, su mamá, sus tíos y su hermana también son policías.

BIO | LORENA ESCOBAR

“Fue vocación”, asegura a 0221.com.ar sobre su decisión de convertirse en policía. Era la única con esos deseos en su familia y sus papás no querían “para nada” que entrara a la institución. “Fue de cero. Intenté tres años seguidos entrar a la Vucetich y no entraba, iba y repetía al año siguiente. Hasta que pude entrar”, recuerda. En el examen de ingreso que rinden los aspirantes a policías (una mayoría abrumadora de mujeres) se divide entre el psicotécnico, teórico, físico y médico; y se ingresa por mérito. Generalmente, no avisan a los desaprobados dónde estuvo la falencia. “El nuestro fue el último curso de oficiales ayudantes”, rememora Escobar. A raíz de la resolución impulsada por el exministro de Seguridad Alejandro Granados durante el gobierno de Daniel Scioli, ese plazo quedó restringido a un año y, excepcionalmente, a seis meses.

Vivió en Olmos y en barrio Aeropuerto. Antes de llegar a la subcomisaría de Gorina, Escobar había sido segunda jefa en la Sexta, y también en el destacamento de Barrio Aeropuerto. “Pasé por diferentes destinos, Formación y capacitación, Investigaciones... y cuando llegué a Seguridad me di cuenta de que acá es donde me quiero quedar. Es lo que me gusta. Estuve cuatro años trabajando de jefe de turno en el Comando Patrullas, con entre 200 y 350 efectivos a cargo, y después de ahí pasé a destacamento, comisaría”, cuenta.

BIO - RITA GUERRERO LERNA 

Nacida en Olmos, hizo toda su carrera en Investigaciones, cursó los profesorados de Biología y Química, dio clases en centros de rendimiento y sigue con alumnos a cargo. Se considera “una hincha de los libros” y se permite “disentir con las chicas: a mí Seguridad me encanta, pero me encantaría conocer toda la Policía. Hasta ahora conozco Investigaciones, Seguridad y Científica. Un día me gustaría conocer Cuerpo, otros lugares, me encantaría irme retirada y haber conocido todo. Tengo eso de ser curiosa, pero eso ya es una característica mía más personal”, asegura.

Además, dice que el nombramiento “fue un regalo. Había pensado hacer mi vida en otra función, en Educación. Cuando me llamó nuestro jefe, (el jefe de la Departamental platense) Martín Novelino, el 8 de marzo, me imaginé que era para hacernos un halago. Y cuando fui al despacho me hizo la propuesta. No, no, yo nunca imaginé esto: cuando me dijo que tenía que decidirme yo pensaba en mi jefe” de la Séptima donde era segunda. “Novelino me decía ‘tenés que pensar en vos, tenés que progresar’. Y yo: ‘Sí, pero mi jefe se queda sin segundo’”, recuerda entre risas.

A ella sí le tocó escuchar comentarios sexistas o vivir el menosprecio en primera persona, por parte de compañeros e incluso personal a cargo. “Ganarse ese lugarcito... fue durísimo. En todo sentido”, afirma. Era la única policía de su familia, pero cuando se recibió, su hermana menor decidió seguir sus pasos. Al igual que el resto de sus compañeras, también está casada y es mamá. 

EXPERIENCIA 

“Te das cuenta enseguida de que tus compañeros varones te hacen un espacio, te tienen en cuenta, se cuidan”, advierte Escobar. Guerrero Lerma piensa que “a nivel (de ser) femenina somos más exigentes, me parece. Creo que con todo. Con el personal, con las responsabilidades, con lo que es la atención al público. Creo que esa mirada de mujer, en cuanto a contención a una persona víctima de violencia de género por ejemplo, o criaturas que aparecen pidiendo, sin el cuidado de las madres... Creo que tenemos otra mirada, otro grado de sensibilidad. Inclusive con nuestros pares”, opina. 

Y ejemplifica: “En la dependencia he tenido compañeras que tienen que dejar a los hijos solos, o tienen que amoldarse con los esposos para venir a trabajar. Entonces hay que tratar de buscar y tener otra mirada como para que ellas cumplan de igual manera que sus pares. Bah, a mí me ha pasado. Y a veces también dejás de lado cuestiones propias. Yo soy mamá de 4 nenas, Lorena de 3, y Jime un varón. Yo creo que es el doble de esfuerzo”, evalúa. 

Escobar acota: “No sé si es el doble. Yo me siento diferente en nuestras capacidades que con nuestros pares masculinos; sí por supuesto se complica con el entorno familiar a veces, con las tareas en sí que tenemos nosotras. Llegar a casa, estar con los chicos, que se bañen, que hagan las tareas, cocinar... Pasa. Pero en cuanto a lo laboral, las capacidades son iguales. Ahora por suerte nos dieron la oportunidad a nosotras de estar al frente de una dependencia”, advierte.

Brey asegura que “estar de este lado es bastante complejo, pero tiene sus cosas buenas también. Hay cosas super gratificantes, sobre todo ayudar. Me pasó de ir a denuncias con chiquitos ahogados, casas incendiándose, accidentes gravísimos… Un montón de cosas que, en ese momento, te creés que sos Superman. ‘No me voy a quemar, no me voy a ahogar…’ y nada que ver, sos una persona como cualquier otra. Pero el hecho de ayudar a alguien es lo mejor que te puede pasar. Es divino”, reflexiona. En su caso la valoración más importante es “hacia la gente que te rodea”, tanto compañeros como seres queridos. “Es súper importante el contexto, y lo voy a decir siempre: gracias a mi familia estoy donde estoy”, afirma. 

Guerrero Lerma se acuerda de verla en la Novena, donde cumplió servicio, “recibiendo personal, atendiendo, entregando handys. Solo nos conocíamos de nombre y apellido, después nos conocimos más en las reuniones”, cuenta. Los encuentros, enmarcados en el programa Ellas Conducen de la Dirección provincial de Políticas de Género y Derechos Humanos, reunieron a mujeres que ocupan altos rangos para acompañarlas y fortalecer el compañerismo entre ellas. “Con Lorena hizimos un almuerzo de camaradería en la comisaría, la invitamos”, señala la titular de la subcomisaría de Arana. “Y próximamente nos juntaremos las tres en Gonnet. La idea no es solamente recibir apoyo de nuestros pares comisarios sino que también estemos juntas nosotras”, señala.

 

TERRITORIOS

Las zonas donde cada una trabaja son “completamente distintas y muy diferentes unas de otras”, señala Brey. En su caso, “Gonnet es una zona de gente con mucho poder adquisitivo y otra gente que no, hay diversidad. En cuanto a delitos (tenemos) del común, de todo lo que está pasando a nivel ciudad. Por ahí no tenemos tanto problemas de violencia de género o familiar, no se ve tanto como se ve en otros lugares como la Octava, o Tercera, que se nota más. Por ahí tenemos delitos de otras características, contra la propiedad hay, no es una estadística muy alta gracias a Dios, pero sí hay. Arrebatos en la calle es casi inevitable, a veces la gente sabe que le robaron y no sabe dónde, si fue caminando, adentro de un negocio, arriba de un micro, no tienen idea. Pero esos son leves. Después hemos tenido entraderas, que la modalidad no termina de ser una entradera pero normalmente todos lo conocen así, hemos tenido algunas mediáticas, gracias a Dios lo que es estadística, cuando hacemos una comparación y vamos viendo mes a mes... notamos cambios”, advierte.

Asegura que lo más importante es la prevención, y que “el trabajo conjunto con el comando patrullas es fundamental, porque son nuestros pilares en la calle. Antiguamente pasaba que recibías la orden de servicio, ‘tal día a tal hora hacés operativo en tal lugar’. Y vos decís ‘¿para qué sirve esto?, ¿por qué no se ve que no sirve?". Hoy es distinto, te preguntan qué te parece, si funcionará, en qué horario. Mes a mes vas observando estadísticamente el descenso de delitos y empezás a ver qué tiene resultados y qué no. Es super importante ese trabajo en equipo”, asegura.

Gorina, por otra parte, es una jurisdicción más chica y “tirando a pueblo”, en palabras de Escobar. “La mayoría de los vecinos son los que viven de toda la vida, el condimento que tiene es que de un tiempo para acá han avanzando bastante ciertos sectores donde están quedando muchos barrios privados. Tenés las casitas y los vecinos de siempre, y los vecinos nuevos un poco mejor acomodados económicamente”, describe.

“En cuanto a la estadística no tenemos mucho delito grave ni contra la propiedad. Es una jurisdicción chica, estadísticamente no hay mucho delito entonces cuando ocurre alguna cosa está como muy bien trabajada. Me costó mucho adaptarme, porque venía de trabajar en Sexta, en Tolosa…. Irse de ahí a Gorina, donde sale en el diario que se hurtaron una bicicleta que dejaron en la vereda sin candado…”, dice entretenida. Y ratifica una impresión generalizada con sus compañeras: “La temática de género se está viendo más ahora”, en estos años, y particularmente a raíz de la pandemia, donde hubo un fuerte aumento en las denuncias y hechos vinculados a la violencia machista.

En Arana hay una gran extensión territorial y abundan las comunidades boliviana y paraguaya, cuyos integrantes suelen trabajar en las quintas de La Armonía. “Después tenemos todo lo que es el pueblo de Correa, que se está súper poblando porque hoy el platense busca tranquilidad. Tuvimos más afluente de vecinos que viven en la zona, y eso obviamente incrementa la atracción a cometer delitos. Entraderas gracias a Dios no tenemos, vengo de una zona conflictiva en todo su margen. Venir acá fue como buscar qué hacer”, detalla Guerrero Lerma.

“Es lindo, todo un desafío, conocer la zona y las calles, ser vecino. Me ha pasado de ir a la zona comercial y encontrarme a una señora de un supermercado que me dijo ‘Ay, por fin una mujer, vamos las mujeres’. Y te alientan”, sonríe. 

CERCANÍA

El vínculo con los vecinos es uno de los grandes ejes no solo de las comisarias sino de las políticas públicas que intenta llevar adelante la dirección de Género del Ministerio de Seguridad. “Queremos un perfil de proximidad, que no rebote ninguna toma de denuncia por violencia de género en las comisarías de seguridad, que se haga cargo, que tenga una cara más visible con los y las vecinas”, había enumerado la referente territorial para la Estación de seguridad La Plata Agustina Ugolini en diálogo con este medio. En la zona que les toca, las comisarias hacen lo posible por no escapar a esta responsabilidad.

“Gorina es chico, así que rápidamente se corre la voz y todo el mundo se entera de todo. Pasó que llamaban por teléfono y preguntaban: ‘¿Es verdad que cambió el comisario y hay una chica? ¿una mujer? Pasaba la gente a verme la cara. Es chistoso, pero pasaba. La subcomisaría es chiquita y los vecinos pasaban a preguntar: ‘¿Se puede ver a la jefa? ¿Me puedo sacar una foto?’”, cuenta Escobar. “La relación es buena, con el tema de la pandemia no pudimos tener encuentros amplios para conocer a los vecinos y que me conozcan, que cuenten ellos las problemáticas que hay. No se pudo, pero hicimos algo muy chiquito por dos o tres cuestiones puntuales, y siempre bien recibida”, dice.

Brey apunta que antes, “cumpliendo funciones de oficial de servicio, no tenías llegada al titular de la dependencia. Jamás. Ni se te ocurría en ese momento golpearle la puerta al despacho. Hoy eso se maneja con las puertas abiertas, tenés otro tipo de relación con el personal, con el vecino… Es más normal, digamos. Como tiene que ser”, asegura.

Las comisarias tienen la certeza de que, a partir de ahora, cada vez más mujeres podrán tener acceso a referentes a la hora de establecer el futuro que deseen elegir dentro de la fuerza. Casi como un proceso natural, no descartan que la “tendencia” desemboque en que, por primera vez, se designe a una Jefa de la bonaerense. Es que desde su creación, en 1983, la fuerza estuvo bajo el mando de veintiún jefes. Todos ellos varones.