La trama detrás del inédito nombramiento de tres comisarias en La Plata | 0221
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La trama detrás del inédito nombramiento de tres comisarias en La Plata
GÉNERO Y POLICÍA

La trama detrás del inédito nombramiento de tres comisarias en La Plata

Una nueva dirección en el Ministerio de Seguridad recupera la historia de las agentes de la Bonaerense. Qué dificultades enfrentan las que llegan al mando. 

04 de julio de 2021

La perspectiva de género, concepto ampliamente difundido (y criticado) en los últimos años, dio un salto cualitativo con la asunción de un nuevo gobierno. La creación específica de ministerios de las Mujeres fortaleció la idea -más allá de los resultados- de que las políticas públicas debían, necesariamente, estar atravesadas por la perspectiva de la equidad entre géneros. 

El ministerio de Seguridad bonaerense, históricamente conducido por popes (civiles y uniformados) varones, cuenta desde el 2020 con una dirección provincial de Políticas de Género y Derechos Humanos, que depende de la subsecretaría de Formación y Desarrollo Profesional. Y si bien los comisarios son elegidos por la Superintendencia de Seguridad, a cargo de policías, la mirada del espacio resultó clave para la elección, por primera vez, de tres mujeres para los altos mandos de comisarías de la capital bonaerense. El famoso “techo de cristal” en la fuerza se evidencia con el hecho de que es la primera vez en toda la historia de La Plata que hay tres comisarias en función al mismo tiempo, entre las 20 comisarías y subcomisarías que funcionan en el partido. 

“La impronta que se le da a la cuestión de género en el Ministerio es que sea transversal. Queremos formar, escuchar y pensar de qué forma podemos aportar a los espacios de formación, no solamente en línea con que la policía sea cada vez más profesional en el abordaje, sino también con el abordaje de las violencias hacia adentro de la policía”, explica a 0221.com.ar la directora del área de Género y Derechos Humanos y licenciada en Ciencias Políticas Agustina Baudino. En su despacho hay fotos dispuestas a modo de “mini museo” que retratan la historia de las mujeres policías a lo largo de los años y también una bandera del Orgullo LGBT+. Al espacio se accede atravesando un patio interno en la sede central del Ministerio, que frecuentan cientos de trabajadores y funcionarios diariamente y que está custodiado por una imponente escultura de la Virgen María. 

Las aparentes contradicciones van disputándose camino al andar. En la dirección se plantearon desde un primer momento acompañar la profesionalización, participando del diseño y ejecución de los contenidos, pero además “problematizar, o poner en cuestión, lo que pasa con la cuestión de género adentro de la policía”. Esto implica no solo ver a las agentes también como víctimas (que lo son, de violencia de género y de femicidios) sino rever “qué lugares tienen las mujeres dentro de la policía, y cómo podemos promover liderazgos con perspectiva de género”, detalla Baudino. Para eso, tomando como puntapié el Día de la Mujer Policía dispuesto por una resolución ministerial, comenzaron a darse un espacio de trabajo con mujeres policías “para la escucha y el trabajo en relación a la conducción con perspectiva de género”. “Este proceso no está libre de tensiones, y por eso es importante el trabajo conjunto con la Superintendencia. Que exista una dirección provincial habla de una decisión política de hacernos cargo del tema, es una línea fuerte dentro del ministerio”, asegura Baudino.

REPRESENTACIÓN FEMENINA

Las costumbres no suelen adaptarse rápido a ninguna ley o normativa. Y al igual que pasó en la Legislatura en un primer momento, donde la abrumadora inyección de diputadas o senadoras tras la ley de Paridad se reflejó en presidencias de comisiones de Familia y Niñez o de Género (y no, por ejemplo, de Seguridad, Presupuesto o Legislación), en la Bonaerense el género fue el área donde las mujeres más pudieron desarrollarse profesionalmente. Actualmente hay dos comisarias mayores (máxima jerarquía de la policía) en la cúpula: una en la superintendencia de Políticas de Género y la otra como secretaría general de Jefatura, en la tercera línea de conducción que encabeza Daniel García, líder de la bonaerense que quedó de la gestión de María Eugenia Vidal y no fue alcanzado por la “purga” en los altos cargos que realizó Sergio Berni en octubre del año pasado. 

Agustina Ugolini, referente territorial para la Estación de seguridad La Plata, explica que basándose en estos antecedentes decidieron acercarse a los mandos medios y máximos de la fuerza de cara al 8 de marzo: “Sentarnos a pensar con ellas la conducción policial”. “Por primera vez conocían un lugar emblemático del Ministerio que es el salón de las Banderas, por primera vez se reencontraban compañeras que habían sido cadetes juntas, y se les preguntaba cómo conducían. Fuimos viendo que había un germen, una posibilidad de pensar una mesa de trabajo”, explica. Así nació Ellas conducen, que busca fortalecer la conducción de mujeres. El espacio empezó de modo informal y luego se institucionalizó. Y como suele darse en esos casos, fue un lugar de escucha e identificación, donde “no había que mostrar fortaleza” estando entre compañeras. Baudino afirma que en la policía, “la pirámide se angosta cuando pensamos en mujeres con alta jerarquía o conducción. Lo mismo pasa con las titulares de comisarías. No es decisión nuestra tampoco, pero lo que está sucediendo no es magia. Hay una decisión política que incluso excede al Ministerio (el del gobierno provincial) de instalar la cuestión de la política de género. Eso va irradiando hacia los distintos espacios y la policía no queda ajena a eso, hay un clima que acompaña el proceso”.

Ugolini remarca que “no hay necesariamente un cambio a partir de que haya una mujer”: mujeres (al igual que hombres) machistas hay en todas las ramas y profesiones y por eso el acompañamiento institucional resulta necesario en todos los casos. “Tampoco es que la mitad de las comisarías tenga que haber mujeres, no; lo que nos estamos cuestionando es eso, qué tenemos que fortalecer dentro de la formación y acompañamiento en territorio para que haya más mujeres que puedan tomar esa posición y ejercerla. La transversalidad no es solamente que mejore la atención, que todos los policías trabajen con perspectiva de género, sino cómo eso se traduce en el ejercicio del poder y en el trabajo cotidiano de la policía hacia adentro. En este momento histórico también las cosas resuenan de otra forma, incluso para el personal policial, que no está exento de la sociedad”, plantea Baudino.

Desde la dirección, comenta Ugolini, nunca pidieron a la Estación Departamental que designe mujeres como comisarias. “Lo que sí dijimos fue cómo queremos que trabaje la policía. Un perfil de proximidad, que no rebote ninguna toma de denuncia por violencia de género en las comisarías de seguridad, que se haga cargo, que tenga una cara más visible con los y las vecinas... Había una exigencia en el perfil. Si lo cubría una mujer, genial”, explica.

VIOLENCIA DE GÉNERO

A esa visión se le suma el Programa de Asesoramiento Territorial en Género y Seguridad que funciona en todo el AMBA, a cargo de Andrea Burgos. El espacio comenzó con el principio de la pandemia, “pensando en cómo hacer para garantizar que la dirección tenga una presencia en territorio, acompañando las situaciones de riesgo o violencia en el marco del confinamiento”, cuenta la funcionaria. Así armaron un equipo de asesoras territoriales que articulan entre la policía y los diferentes estratos del Estado y las organizaciones sociales y civiles. “A la policía le cuesta mucho hablar y el resto de los agentes (del Estado) son muy... les choca mucho hablar con la policía. Por eso el equipo de la dirección trabaja con las organizaciones sociales, con policía -tanto comisaría de la Mujer como Seguridad, Comando Patrulla, jefes de estación, superintendentes, municipios, áreas de Género, Niñez- y repiensan la ruta crítica de cada mujer víctima de violencia en cada territorio particular. Trabajan con mujeres víctimas y asesorando a la misma policía en situaciones críticas, por ahí el municipio no los atiende y la persona necesita ir a un hogar; participan de las mesas locales y trabajan con capacitación de la superintendencia formando a la policía”, enumera.

LA EXPERIENCIA PLATENSE

Este último 8 de marzo, el nombramiento de Rita Guerrero Lerma en la subcomisaría de Arana hizo que La Plata tenga por primera vez a tres comisarias de Seguridad en función, además de la titular de la Comisaría de la Mujer, Nancy Vera. La primera fue Jimena Brey, que tras pasar por Hernández ahora ocupa el mando en la Decimotercera de Gonnet. Luego Lorena Escobar se sumó en la subcomisaría de Gorina. La tríada quedó consolidada en una fecha muy simbólica a nivel internacional. Una entrevista de 0221.com.ar reunió a las tres por primera vez fuera del marco laboral para hablar de sus perfiles, territorios y desafíos -personales y no tanto- dentro de la fuerza.

La Plata es un territorio amplio y sumamente complejo que desde hace años tiene a la inseguridad como eje principal de los reclamos vecinales. Estadísticamente hablando es el sexto departamento judicial con más denuncias iniciadas entre 2019 y 2020 según datos del Ministerio Público Fiscal, y además tiene el triste récord de ser el partido con más casos de violencia de género registrados por la dirección provincial de Situaciones de Alto Riesgo y Casos Críticos, dependiente de la subsecretaría de Políticas Contra las Violencias por Razones de Género del Ministerio de Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual. También es la ciudad que más intentos de femicidio registró el año pasado, donde se hicieron más llamados a la línea 144 y la que registra mayor presencia de hombres acusados por violencia machista con tobilleras activas en todo el territorio bonaerense.

Las comisarias coinciden en que la pandemia incrementó de forma abrupta las denuncias por estos casos y, si bien realizan derivaciones a la Comisaría de la Mujer, la mayoría de las veces son las primeras que reciben y deben hacerse cargo del conflicto. Su nuevo rol las llevó a tener que hacerse de un equipo de trabajo y a responder, de la mejor manera posible, a las resistencias que fueron surgiendo. Pionera en el asunto, Brey asegura que lo que queda de machismo son "vestigios". “La mayoría se adapta y trabaja en equipo, pero hay muchos que no, que les cuesta. Por una cuestión jerárquica, de antigüedad, de género… es una mezcla de todo. Pero son los menos. Ya no es ‘la institución machista’. Se notan muchísimo los cambios que hubo en los últimos tiempos. Antes no era normal que una mujer llegase a general”, ejemplifica.  

Escobar dice que antes se sentía “mucho más cómoda con ‘los muchachos’. Y cuando estuve de jefa de turno en el Comando Patrullas, me tocó relacionarme con muchas chicas más que justamente te das cuenta que tienen esa garra, esas ganas. Y que muchas veces inclusive eran las que impulsan al compañero. Nosotras nos fuimos adaptando también, ¿no? Quizás era por costumbre lo que digo, de sentirme más cómoda de trabajar con hombres. Porque al principio eran hombres por todos lados”, reflexiona. Guerrero Lerma cuenta que cuando llegó a la seccional no conocía prácticamente a nadie y gestionó pocos cambios. “Sí me pasó, y se lo cuento a las chicas, que cuando llegué había un subcomisario al que no le gustaba, evidentemente, que esté a cargo una mujer. Al señor le molestaba que lo manden”, bromea desde su modesto despacho en la subcomisaría de Arana. Las demás asienten en señal de entender de lo que habla. “Si a ustedes les pasó ya me quedo tranquila”, dice entre risas. “Y sí, a veces pasa: aún hoy en día hay gente a la que le molesta que una femenina esté sentada en un despacho”. 

En los próximos días 0221.com.ar publicará un perfil sobre estas tres comisarias de la ciudad, su historia profesional y la perspectiva del crecimiento de las mujeres dentro de la fuerza. 

EN NÚMEROS

La mayoría de los postulantes a la Bonaerense son mujeres y actualmente constituyen el 43% de la fuerza en toda la provincia. En los escalafones comando y general representan entre un 42 y un 43%, pero la presencia en los rangos altos va disminuyendo a medida que suben los cargos.

Solo el 21% de los oficiales jefes son mujeres, y en los rangos superiores del escalafón general constituyen apenas el 12%. Aun así, desde el ministerio reconocen que el aumento de mujeres policías no constituye necesariamente una aplicación concreta de perspectiva de Derechos Humanos y Géneros. En la especialidad de políticas de género hay una sobrerrepresentación de mujeres, y en tareas de función judicial la presencia es de apenas un 33%. 

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Una nueva dirección en el Ministerio de Seguridad recupera la historia de las agentes de la Bonaerense. Qué dificultades enfrentan las que llegan al mando. 
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Una nueva dirección en el Ministerio de Seguridad recupera la historia de las agentes de la Bonaerense. Qué dificultades enfrentan las que llegan al mando. 
La trama detrás del inédito nombramiento de tres comisarias en La Plata

La perspectiva de género, concepto ampliamente difundido (y criticado) en los últimos años, dio un salto cualitativo con la asunción de un nuevo gobierno. La creación específica de ministerios de las Mujeres fortaleció la idea -más allá de los resultados- de que las políticas públicas debían, necesariamente, estar atravesadas por la perspectiva de la equidad entre géneros. 

El ministerio de Seguridad bonaerense, históricamente conducido por popes (civiles y uniformados) varones, cuenta desde el 2020 con una dirección provincial de Políticas de Género y Derechos Humanos, que depende de la subsecretaría de Formación y Desarrollo Profesional. Y si bien los comisarios son elegidos por la Superintendencia de Seguridad, a cargo de policías, la mirada del espacio resultó clave para la elección, por primera vez, de tres mujeres para los altos mandos de comisarías de la capital bonaerense. El famoso “techo de cristal” en la fuerza se evidencia con el hecho de que es la primera vez en toda la historia de La Plata que hay tres comisarias en función al mismo tiempo, entre las 20 comisarías y subcomisarías que funcionan en el partido. 

“La impronta que se le da a la cuestión de género en el Ministerio es que sea transversal. Queremos formar, escuchar y pensar de qué forma podemos aportar a los espacios de formación, no solamente en línea con que la policía sea cada vez más profesional en el abordaje, sino también con el abordaje de las violencias hacia adentro de la policía”, explica a 0221.com.ar la directora del área de Género y Derechos Humanos y licenciada en Ciencias Políticas Agustina Baudino. En su despacho hay fotos dispuestas a modo de “mini museo” que retratan la historia de las mujeres policías a lo largo de los años y también una bandera del Orgullo LGBT+. Al espacio se accede atravesando un patio interno en la sede central del Ministerio, que frecuentan cientos de trabajadores y funcionarios diariamente y que está custodiado por una imponente escultura de la Virgen María. 

Las aparentes contradicciones van disputándose camino al andar. En la dirección se plantearon desde un primer momento acompañar la profesionalización, participando del diseño y ejecución de los contenidos, pero además “problematizar, o poner en cuestión, lo que pasa con la cuestión de género adentro de la policía”. Esto implica no solo ver a las agentes también como víctimas (que lo son, de violencia de género y de femicidios) sino rever “qué lugares tienen las mujeres dentro de la policía, y cómo podemos promover liderazgos con perspectiva de género”, detalla Baudino. Para eso, tomando como puntapié el Día de la Mujer Policía dispuesto por una resolución ministerial, comenzaron a darse un espacio de trabajo con mujeres policías “para la escucha y el trabajo en relación a la conducción con perspectiva de género”. “Este proceso no está libre de tensiones, y por eso es importante el trabajo conjunto con la Superintendencia. Que exista una dirección provincial habla de una decisión política de hacernos cargo del tema, es una línea fuerte dentro del ministerio”, asegura Baudino.

REPRESENTACIÓN FEMENINA

Las costumbres no suelen adaptarse rápido a ninguna ley o normativa. Y al igual que pasó en la Legislatura en un primer momento, donde la abrumadora inyección de diputadas o senadoras tras la ley de Paridad se reflejó en presidencias de comisiones de Familia y Niñez o de Género (y no, por ejemplo, de Seguridad, Presupuesto o Legislación), en la Bonaerense el género fue el área donde las mujeres más pudieron desarrollarse profesionalmente. Actualmente hay dos comisarias mayores (máxima jerarquía de la policía) en la cúpula: una en la superintendencia de Políticas de Género y la otra como secretaría general de Jefatura, en la tercera línea de conducción que encabeza Daniel García, líder de la bonaerense que quedó de la gestión de María Eugenia Vidal y no fue alcanzado por la “purga” en los altos cargos que realizó Sergio Berni en octubre del año pasado. 

Agustina Ugolini, referente territorial para la Estación de seguridad La Plata, explica que basándose en estos antecedentes decidieron acercarse a los mandos medios y máximos de la fuerza de cara al 8 de marzo: “Sentarnos a pensar con ellas la conducción policial”. “Por primera vez conocían un lugar emblemático del Ministerio que es el salón de las Banderas, por primera vez se reencontraban compañeras que habían sido cadetes juntas, y se les preguntaba cómo conducían. Fuimos viendo que había un germen, una posibilidad de pensar una mesa de trabajo”, explica. Así nació Ellas conducen, que busca fortalecer la conducción de mujeres. El espacio empezó de modo informal y luego se institucionalizó. Y como suele darse en esos casos, fue un lugar de escucha e identificación, donde “no había que mostrar fortaleza” estando entre compañeras. Baudino afirma que en la policía, “la pirámide se angosta cuando pensamos en mujeres con alta jerarquía o conducción. Lo mismo pasa con las titulares de comisarías. No es decisión nuestra tampoco, pero lo que está sucediendo no es magia. Hay una decisión política que incluso excede al Ministerio (el del gobierno provincial) de instalar la cuestión de la política de género. Eso va irradiando hacia los distintos espacios y la policía no queda ajena a eso, hay un clima que acompaña el proceso”.

Ugolini remarca que “no hay necesariamente un cambio a partir de que haya una mujer”: mujeres (al igual que hombres) machistas hay en todas las ramas y profesiones y por eso el acompañamiento institucional resulta necesario en todos los casos. “Tampoco es que la mitad de las comisarías tenga que haber mujeres, no; lo que nos estamos cuestionando es eso, qué tenemos que fortalecer dentro de la formación y acompañamiento en territorio para que haya más mujeres que puedan tomar esa posición y ejercerla. La transversalidad no es solamente que mejore la atención, que todos los policías trabajen con perspectiva de género, sino cómo eso se traduce en el ejercicio del poder y en el trabajo cotidiano de la policía hacia adentro. En este momento histórico también las cosas resuenan de otra forma, incluso para el personal policial, que no está exento de la sociedad”, plantea Baudino.

Desde la dirección, comenta Ugolini, nunca pidieron a la Estación Departamental que designe mujeres como comisarias. “Lo que sí dijimos fue cómo queremos que trabaje la policía. Un perfil de proximidad, que no rebote ninguna toma de denuncia por violencia de género en las comisarías de seguridad, que se haga cargo, que tenga una cara más visible con los y las vecinas... Había una exigencia en el perfil. Si lo cubría una mujer, genial”, explica.

VIOLENCIA DE GÉNERO

A esa visión se le suma el Programa de Asesoramiento Territorial en Género y Seguridad que funciona en todo el AMBA, a cargo de Andrea Burgos. El espacio comenzó con el principio de la pandemia, “pensando en cómo hacer para garantizar que la dirección tenga una presencia en territorio, acompañando las situaciones de riesgo o violencia en el marco del confinamiento”, cuenta la funcionaria. Así armaron un equipo de asesoras territoriales que articulan entre la policía y los diferentes estratos del Estado y las organizaciones sociales y civiles. “A la policía le cuesta mucho hablar y el resto de los agentes (del Estado) son muy... les choca mucho hablar con la policía. Por eso el equipo de la dirección trabaja con las organizaciones sociales, con policía -tanto comisaría de la Mujer como Seguridad, Comando Patrulla, jefes de estación, superintendentes, municipios, áreas de Género, Niñez- y repiensan la ruta crítica de cada mujer víctima de violencia en cada territorio particular. Trabajan con mujeres víctimas y asesorando a la misma policía en situaciones críticas, por ahí el municipio no los atiende y la persona necesita ir a un hogar; participan de las mesas locales y trabajan con capacitación de la superintendencia formando a la policía”, enumera.

LA EXPERIENCIA PLATENSE

Este último 8 de marzo, el nombramiento de Rita Guerrero Lerma en la subcomisaría de Arana hizo que La Plata tenga por primera vez a tres comisarias de Seguridad en función, además de la titular de la Comisaría de la Mujer, Nancy Vera. La primera fue Jimena Brey, que tras pasar por Hernández ahora ocupa el mando en la Decimotercera de Gonnet. Luego Lorena Escobar se sumó en la subcomisaría de Gorina. La tríada quedó consolidada en una fecha muy simbólica a nivel internacional. Una entrevista de 0221.com.ar reunió a las tres por primera vez fuera del marco laboral para hablar de sus perfiles, territorios y desafíos -personales y no tanto- dentro de la fuerza.

La Plata es un territorio amplio y sumamente complejo que desde hace años tiene a la inseguridad como eje principal de los reclamos vecinales. Estadísticamente hablando es el sexto departamento judicial con más denuncias iniciadas entre 2019 y 2020 según datos del Ministerio Público Fiscal, y además tiene el triste récord de ser el partido con más casos de violencia de género registrados por la dirección provincial de Situaciones de Alto Riesgo y Casos Críticos, dependiente de la subsecretaría de Políticas Contra las Violencias por Razones de Género del Ministerio de Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual. También es la ciudad que más intentos de femicidio registró el año pasado, donde se hicieron más llamados a la línea 144 y la que registra mayor presencia de hombres acusados por violencia machista con tobilleras activas en todo el territorio bonaerense.

Las comisarias coinciden en que la pandemia incrementó de forma abrupta las denuncias por estos casos y, si bien realizan derivaciones a la Comisaría de la Mujer, la mayoría de las veces son las primeras que reciben y deben hacerse cargo del conflicto. Su nuevo rol las llevó a tener que hacerse de un equipo de trabajo y a responder, de la mejor manera posible, a las resistencias que fueron surgiendo. Pionera en el asunto, Brey asegura que lo que queda de machismo son "vestigios". “La mayoría se adapta y trabaja en equipo, pero hay muchos que no, que les cuesta. Por una cuestión jerárquica, de antigüedad, de género… es una mezcla de todo. Pero son los menos. Ya no es ‘la institución machista’. Se notan muchísimo los cambios que hubo en los últimos tiempos. Antes no era normal que una mujer llegase a general”, ejemplifica.  

Escobar dice que antes se sentía “mucho más cómoda con ‘los muchachos’. Y cuando estuve de jefa de turno en el Comando Patrullas, me tocó relacionarme con muchas chicas más que justamente te das cuenta que tienen esa garra, esas ganas. Y que muchas veces inclusive eran las que impulsan al compañero. Nosotras nos fuimos adaptando también, ¿no? Quizás era por costumbre lo que digo, de sentirme más cómoda de trabajar con hombres. Porque al principio eran hombres por todos lados”, reflexiona. Guerrero Lerma cuenta que cuando llegó a la seccional no conocía prácticamente a nadie y gestionó pocos cambios. “Sí me pasó, y se lo cuento a las chicas, que cuando llegué había un subcomisario al que no le gustaba, evidentemente, que esté a cargo una mujer. Al señor le molestaba que lo manden”, bromea desde su modesto despacho en la subcomisaría de Arana. Las demás asienten en señal de entender de lo que habla. “Si a ustedes les pasó ya me quedo tranquila”, dice entre risas. “Y sí, a veces pasa: aún hoy en día hay gente a la que le molesta que una femenina esté sentada en un despacho”. 

En los próximos días 0221.com.ar publicará un perfil sobre estas tres comisarias de la ciudad, su historia profesional y la perspectiva del crecimiento de las mujeres dentro de la fuerza. 

EN NÚMEROS

La mayoría de los postulantes a la Bonaerense son mujeres y actualmente constituyen el 43% de la fuerza en toda la provincia. En los escalafones comando y general representan entre un 42 y un 43%, pero la presencia en los rangos altos va disminuyendo a medida que suben los cargos.

Solo el 21% de los oficiales jefes son mujeres, y en los rangos superiores del escalafón general constituyen apenas el 12%. Aun así, desde el ministerio reconocen que el aumento de mujeres policías no constituye necesariamente una aplicación concreta de perspectiva de Derechos Humanos y Géneros. En la especialidad de políticas de género hay una sobrerrepresentación de mujeres, y en tareas de función judicial la presencia es de apenas un 33%.