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Informe sobre pobreza en la región: 200 mil personas viven en asentamientos

De acuerdo a un trabajo de UCA, en los barrios populares del Gran La Plata no se garantiza el derecho al hábitat y no hay acceso a los servicios básicos.

El Observatorio Socioeconómico de la Universidad Católica de La Plata (UCALP) difundió el último informe con datos de pobreza y estado de situación de asentamientos del Gran La Plata. El estudio refleja que continúa el crecimiento de barrios populares en La Plata, Berisso y Ensenada, a un ritmo mayor que en el resto de los aglomerados de nuestro país. Este crecimiento da como resultado que en la región hay 260 asentamientos o tomas registradas (20 más que en 2019) donde viven 200.000 mil personas.

Este año el informe lleva el nombre de "Indicador de Integración y Desarrollo en tiempo de pandemia" y arroja los resultados de varios meses de relevamiento y trabajo de campo. La presentación se realizó a través de una videoconferencia a cargo de la Rectora de la UCALP, Dra. Rita Gajate, y la exposición del Director del Observatorio, Mg. Rodrigo Martín.

Este es el tercer relevamiento que se viene realizando desde 2018 y concentra el estudio de las más de 20 variables relevadas en la totalidad de los barrios vulnerables de la región.

En el informe, los investigadores remarcaron que “siguen expandiéndose los asentamientos preexistentes, encontrándose diferentes situaciones: asentamientos que crecen en terrenos colindantes, familias que en un  mismo terreno subdividen para construir otro hogar y barrios que crecen en altura sobre el cinturón más urbanizado”.

El crecimiento arroja resultados preocupantes sobre la situación de algunas familias del Gran La Plata. La más dolorosa de ellas es que de las 200.000 personas que viven en asentamientos, 50.000 son niños y niñas de 0 a 5 años.

 

Según argumentaron desde la UCALP, este crecimiento poblacional sumado a los efectos de la pandemia de incremento de vulnerabilidad ha hecho que la situación de Integración y Desarrollo de las familias que viven en estos barrios empeore.

Los datos son preocupantes. Nueve de cada diez barrios necesitan mayor Integración; mientras que siete de diez lo necesitan de forma urgente porque no se garantizan el derecho al hábitat y al desarrollo humano: por no contar con un acceso universal y equitativo a los servicios básicos.

En tanto, indicaron que siete de cada diez no tiene acceso seguro a la energía eléctrica. “Las conexiones allí son precarias, inestables y muy peligrosas. La informalidad condiciona la convivencia de la familia, la posibilidad del trabajo, el estudio desde el hogar, etc”, se detalla en el informe de la UCALP.

Además, seis de diez no tiene asegurado el suministro continuo de agua potable dentro del hogar. “Sólo el 40% de los hogares tienen tanque o “reservorio” de agua para consumo, el baño y para garantizar la higiene necesaria que impuso la pandemia”, explicaron.  

 

Otro dato alarmante, es que nueve de cada diez no tienen cloacas, lo que genera un hábitat no saludable tanto para la familia y la comunidad como: problemas con adultos mayores, niños, aguas negras en el barrio, etc.

También se detectó que cuatro de cada diez no tienen calles perimetrales pavimentadas, generando problemas de conexión urbana, Transporte, problemas de Basurales a cielo abierto, quemas, zoonosis, etc. En esa línea, la mayoría tampoco tiene calles interiores pavimentadas, lo que dificulta el acceso interno de Ambulancia, Bomberos, Camión de Basura, Transportes privado y público, etc.

“Es fundamental que la Universidad se involucre en la realidad de nuestra región. No solo desde la investigación sino también desde la extensión y el trabajo articulado con otros actores que realizan similares trabajos al nuestro. Creemos en ese rol como Casa de Estudio”, afirmó la Rectora de la UCALP, Rita Gajate.   

Por su parte, Rodrigo Martín sostuvo "una vez más y ya por tercer año consecutivo tenemos un nuevo resultado para el Gran La Plata, con un agregado que alteró la mayoría de las variables: el año de pandemia. Por eso hicimos mucho hincapié en la conectividad, en la cercanía a los centros de salud y en indicadores vinculados a lo sanitario, como almacenamiento de agua con tanque o acceso a red cloacal".

 Luego agregó "la visibilización de los datos es apenas un eje del trabajo que venimos realizando. Lo más importante de este diagnóstico es poder aportar a la toma decisiones, logrando acciones concretas, más eficientes y efectivas, que permitan enfocarnos con urgencia en aquellos barrios más postergados”.

Por último, concluyó "es imposible analizar el Indicador 2020 sin tener en cuenta el contexto. Son décadas de falencias estructurales, que ahora se revelan mucho más por el COVID y que cobran otro valor. La pandemia va a seguir mostrando y profundizando vulnerabilidades y debemos comprometernos para minimizar las heridas y el daño causado. Hoy después de tres años de trabajo y de socializar la información logramos como comunidad tener mucha más información sobre  cuántos, dónde y cómo están nuestros hermanos”.

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