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Radiografía de la curva del coronavirus a un año del primer caso en La Plata

El 26 de marzo apareció el primer contagio. Desde entonces hubo una primera ola con pico en agosto, un rebrote y el posible inicio de una segunda escalada.

Desde que en la tarde del jueves 26 de marzo de 2020 se conociera el primer caso de un platense infectado con coronavirus, la curva que marca la evolución de la enfermedad en la ciudad desvela a la población y hoy esa preocupación se ve potenciada por lo que podría ser una segunda ola de alcances aún difíciles de predecir, con una cantidad de casos diarios que semanalmente promedia los 140 pacientes nuevos por día. En el medio hubo un primera escala con pico en agosto, un descenso pronunciado que relajó los cuidados y en rebrote en pleno verano.

Un joven que había llegado de Tailandia y había realizado el aislamiento correspondiente fue el punto inicial de una curva que en la primera etapa creció muy lentamente en medio de la Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio (ASPO) que había sido decretado una semana atrás. No obstante, aquel primer día que quedará marcado como el de la llegada del COVID-19 a La Plata terminó con un segundo caso que se conoció por la noche.

El primer paciente había regresado al país tras haber estado de viaje en el este asiático mientras la pandemia avanzaba rápidamente por esa región. El 18 de marzo de 2020 llegó al país y, tal como estaba dispuesto, comenzó una cuarentena obligatoria. Cuatro días después, sin embargo, comenzó a tener síntomas compatibles con la enfermedad y por ello fue internado y aislado en el Hospital San Juan de Dios.

Su pareja -con la que viajó a Tailandia- también fue asistida en el hospital en el mismo instante en que él era atendido. Pero al no presentar síntomas se resolvió que la mujer volviera a su casa para continuar la cuarentena con seguimiento. Todo ocurría 23 días después de la detección del primer caso en el país.

El segundo caso se dio a conocer esa misma noche aunque la muestra fue tomada en el Hospital El Cruce de Florencio Varela. Se trababa de una trabajadora de La Plata que se movilizaba a diario hacia ese centro asistencial. Su caso sería el primero de una tendencia que a lo largo de los primeros meses de pandemia generó extrema preocupación: el contagio en el sistema sanitario.

En los primeros 18 días ya había en la ciudad 18 casos positivo y se registraban las primer altas de pacientes que se recuperaron. Para entonces, la tasa de duplicación de la enfermedad era siete días. En tanto que el primer mes cerró con 50 casos positivos y una tasa de duplicación de once días. Eran momento en que la enfermedad aún no había registrados contagios por circulación comunitaria y la enfermedad parecía controlada.


Esa tendencia se mantuvo hasta bien entrado el mes de mayo. Recién el 26, al cumplirse dos meses del primer caso, se alcanzaban 114 positivos. Y dos días antes, el 24 de mayo, los contagios eran 99. Eso implicaba que la ritmo de duplicación de la transmisión se extendía a casi 30 días. 

Si embargo ese mismo mes traería el primer golpe duro para la ciudad: el 7 de mayo se produjo el primer fallecimiento. Era Omar Trippel, un hombre de 77 años, oriundo de La Plata que residía en un campo de Brandsen y se encontraba internado en el Hospital San Juan de Dios. Se había contagiado la enfermedad en el Instituto Médico Brandsen, donde fue operado de una fractura de cadera tras una caída en su casa. Para entonces en Argentina se registraban 5.371 casos positivos y 282 fallecidos.

Desde entonces la cantidad de casos que se registraban cada día empezó a aumentar paulatinamente. Junio dio el salto más alto al sextuplicar en cantidad de nuevos contagios al mes anterior: se pasó de 103 en el quinto mes del año se pasó a 603 pacientes nuevos en el siguiente.

Pero la tendencia al alza se profundizaría en julio, que cuadruplicó a junio al trepar a 2.588 pacientes en su 31 días. Y agosto, cuando se dio el salto más alto en términos absolutos, ya que tuvo 3.157 casos más que el mes anterior para alcanzar los 6.144. Para entonces la ciudad ya registraba poco más de nueve mil contagios, siete mil recuperados y 135 muertos.

Y se encaminaba a vivir el que sería el pico de la primera ola, registrado exactamente el 27 de agosto, cuando se notificaron 372 contagios, la cifra más alta para un solo día desde que se desató la pandemia.


En ese punto cabe aclarar la mesa de situación del Ministerio de Salud bonaerense notificó el último miércoles 436 casos nuevos, una cifra mayor a aquel "pico", pero se trata de un número distorsionado debido a que el día anterior no hubo registros: podría inferirse que fueron de alrededor de 218 casos diarios en ambas jornadas.

Volviendo a la primera ola, si la curva se segmenta cada siete días, el pico se ubica en esa última semana de agosto, entre el 24 y el 30, cuando hubo 1.577 casos, con un promedio de 225 contagios diarios.


En las semanas siguientes, ya en el mes de septiembre, los incidencia de la enfermedad empezaría a ser levemente menor semana a semana, pero no lo suficiente para evitar que en su conjunto el mes de la primavera se convierta en el que más casos positivos y víctimas fatales tuvo. Fueron 6.114 contagios nuevos, a razón de 203 diarios de promedio y 287 fallecidos.

Recién octubre empezó a marcar un franco descenso que se hizo mucho más patente durante noviembre, mes en que las autoridades empezaron a aplicar una mayor cantidad de medidas que flexibilizaron la pandemia. En noviembre hubo 1.726 casos positivos, menos de la mitad de los 4.300 que hubo en octubre.


La tendencia se prolongó incluso durante las dos primeras de diciembre, con cifras semanales que apenas superaban los 200 pacientes nuevos, pero la situación empezó a revertirse hacia la segunda mitad del último mes del año, cuando las movilización, el aumento de la actividad en la calles y la realización de fiestas clandestinas comenzaron a ser historias de todos lo días.

Fue entonces que comenzó a hablar de un rebote de la enfermedad que hizo que los meses del verano no redundaran en una caída mayor de la cantidad de casos. Las fiestas de fin de año y la circulación en los lugares de veraneo pudo haber influido en que hasta mediados de enero la curva volviera a subir hasta superar los mil casos semanales, cifras similares a los meses de agosto y octubre, durante el ascenso y descenso de la primera ola. El dato positivo de aquellas semanas es que la suba de los caso no se reflejó en la mortalidad.

Los meses de febrero y marzo son una historia más reciente, con un "amesetamiento alto" desde finales de enero hasta la primera quincena de marzo. Durante ocho semanas, salvó la del 15 al 21 de febrero marcada por el feriado doble de Carnval, los número siempre estuvieron por encima de los 700 contagios semanales, a un promedio algo superior a los 100 por día.

Sin embargo la última semana (entre el 15 y el 21 de marzo) se produjo en La Plata una preocupante suba de contagios, con 952 en 7 días (un promedio de 136 por jornada) mientras que los cuatro días transcurridos de la semana en curso indican que la curva seguirá hacia arriba, en lo que las autoridades ya definen como el posible inicio de una segunda ola.

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