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Brutal ataque en La Plata: una patota desfiguró a un chico y lo dejaron ciego de un ojo

El hecho sucedió el fin de semana en 521 entre 209 y 210. El joven de 18 años fue agredido a piñas, piedrazos y le partieron un ladrillazo. Perdió un ojo.
Brutal ataque en La Plata: una patota desfiguró a un chico y lo dejaron ciego de un ojo

Un chico de 18 años terminó internado, al borde de la muerte, luego de ser salvajemente golpeado por un grupo de personas en la localidad platense de Abasto. Según indicaron familiares de la víctima a 0221.com.ar, el hecho se registró el pasado fin de semana cuando el joven, identificado como Maicol Rivero, se encontraba junto a su hermano de 16 años yendo a un kiosco de la zona de 521 entre 209 y 210.

A pocos metros de allí, se estaba llevando a cabo una fiesta clandestina con cerca de 50 personas. Cuatro de los asistentes eran conocidos de Maicol, ya que trabajaba con ellos en una quinta de Arana. Al cruzarse en la puerta de la vivienda donde se llevaba a cabo el evento, los jóvenes comenzaron a molestar a su hermano y él se interpuso para defenderlo.

Ahí empezó la brutal golpiza. Se abalanzaron sobre él y empezaron a pegarle, arrojándole piñas, patadas, piedrazos y hasta le partieron un ladrillazo en la cabeza. Tal fue la brutalidad del ataque que el chico quedó inconsciente y terminó con graves lesiones: traumatismo de cráneo y la pérdida del ojo derecho.

Tras la fuga de los agresores, Maicol fue trasladado de urgencia por un vecino hacia el hospital Rossi y horas más tarde fue intervenido quirúrgicamente. Sin embargo, los médicos no pudieron hacer nada para que la víctima conserve la visión.

Recién este lunes por la tarde recibió el alta y actualmente se encuentra recuperándose en su casa. Su familia, en tanto, radicó la denuncia correspondiente en la comisaría Séptima y se movilizará el miércoles a las 10 a Fiscalía, esperando que la Justicia actúe rápidamente para atrapar a los agresores.

Brutal ataque en La Plata: una patota desfiguró a un chico y lo dejaron ciego de un ojo
POLICIALES

Brutal ataque en La Plata: una patota desfiguró a un chico y lo dejaron ciego de un ojo

El hecho sucedió el fin de semana en 521 entre 209 y 210. El joven de 18 años fue agredido a piñas, piedrazos y le partieron un ladrillazo. Perdió un ojo.

02 de marzo de 2021

Un chico de 18 años terminó internado, al borde de la muerte, luego de ser salvajemente golpeado por un grupo de personas en la localidad platense de Abasto. Según indicaron familiares de la víctima a 0221.com.ar, el hecho se registró el pasado fin de semana cuando el joven, identificado como Maicol Rivero, se encontraba junto a su hermano de 16 años yendo a un kiosco de la zona de 521 entre 209 y 210.

A pocos metros de allí, se estaba llevando a cabo una fiesta clandestina con cerca de 50 personas. Cuatro de los asistentes eran conocidos de Maicol, ya que trabajaba con ellos en una quinta de Arana. Al cruzarse en la puerta de la vivienda donde se llevaba a cabo el evento, los jóvenes comenzaron a molestar a su hermano y él se interpuso para defenderlo.

Ahí empezó la brutal golpiza. Se abalanzaron sobre él y empezaron a pegarle, arrojándole piñas, patadas, piedrazos y hasta le partieron un ladrillazo en la cabeza. Tal fue la brutalidad del ataque que el chico quedó inconsciente y terminó con graves lesiones: traumatismo de cráneo y la pérdida del ojo derecho.

Tras la fuga de los agresores, Maicol fue trasladado de urgencia por un vecino hacia el hospital Rossi y horas más tarde fue intervenido quirúrgicamente. Sin embargo, los médicos no pudieron hacer nada para que la víctima conserve la visión.

Recién este lunes por la tarde recibió el alta y actualmente se encuentra recuperándose en su casa. Su familia, en tanto, radicó la denuncia correspondiente en la comisaría Séptima y se movilizará el miércoles a las 10 a Fiscalía, esperando que la Justicia actúe rápidamente para atrapar a los agresores.

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El hecho sucedió el fin de semana en 521 entre 209 y 210. El joven de 18 años fue agredido a piñas, piedrazos y le partieron un ladrillazo. Perdió un ojo.