Un curioso episodio se dio en el partido de octavos de final de Champions League entre el equipo alemán y el español. Los protagonistas fueron el delantero Erling Haaland y el arquero Yassine Bono.
Un curioso episodio se dio en el partido de octavos de final de Champions League entre el equipo alemán y el español. Los protagonistas fueron el delantero Erling Haaland y el arquero Yassine Bono.
Todo ocurrió cuando el jugador del Dortmund se disponía a patear un penal. En el arco esperaba agazapado Bono. El atacante ejecutó el disparo, pero el del Sevilla lo tapó y desató el festejo desmedido en la cara del Haaland. La cuestión, es que en medio de todo eso, se escuchó el mítico grito de “kiricocho”.

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"El portero me gritó cuando paró el penalti y pensé: 'Uy, ojalá te pueda hacer otro gol. Y se lo hice", dijo el noruego tras el encuentro. Y es que el árbitro hizo repetir el penal por el adelantamiento del arquero, y esta vez el atacante no falló. "Volví a tirar el penalti igual, pero esta vez el portero no hizo trampas y lo metí", explicó Haaland, quien le devolvió el desmedido festejo a Bono.
Más allá del nuevo tanto convertido por el joven delantero del Dortmund, muchos repararon en la situación del penal errado por el noruego y el grito de “kiricocho” que salió de algún jugador del Sevilla que aún no fue identificado. La palabra impuesta por Carlos Bilardo, y utilizada para “mufar” a los rivales, ya tiene fama mundial y se puede escuchar en diferentes canchas del mundo.