Un curioso episodio se dio en el partido de octavos de final de Champions League entre el equipo alemán y el español. Los protagonistas fueron el delantero Erling Haaland y el arquero Yassine Bono.
Un curioso episodio se dio en el partido de octavos de final de Champions League entre el equipo alemán y el español. Los protagonistas fueron el delantero Erling Haaland y el arquero Yassine Bono.
Todo ocurrió cuando el jugador del Dortmund se disponía a patear un penal. En el arco esperaba agazapado Bono. El atacante ejecutó el disparo, pero el del Sevilla lo tapó y desató el festejo desmedido en la cara del Haaland. La cuestión, es que en medio de todo eso, se escuchó el mítico grito de “kiricocho”.

En la previa del duelo ante Independiente Rivadavia, Gimnasia recordó los 16 años del debut de Nacho Fernández en el Bosque y emocionó a sus hinchas.

Franco Colapinto deberá afrontar 15 puestos de penalización en Bahréin y por eso puso el foco en el ritmo de carrera más que en la clasificación.
"El portero me gritó cuando paró el penalti y pensé: 'Uy, ojalá te pueda hacer otro gol. Y se lo hice", dijo el noruego tras el encuentro. Y es que el árbitro hizo repetir el penal por el adelantamiento del arquero, y esta vez el atacante no falló. "Volví a tirar el penalti igual, pero esta vez el portero no hizo trampas y lo metí", explicó Haaland, quien le devolvió el desmedido festejo a Bono.
Más allá del nuevo tanto convertido por el joven delantero del Dortmund, muchos repararon en la situación del penal errado por el noruego y el grito de “kiricocho” que salió de algún jugador del Sevilla que aún no fue identificado. La palabra impuesta por Carlos Bilardo, y utilizada para “mufar” a los rivales, ya tiene fama mundial y se puede escuchar en diferentes canchas del mundo.