“Hoy con el equipo de trabajo del Laboratorio de Salud Pública de Ciencias Exactas, UNLP de la UNLP procesamos la muestra 25.000 de diagnóstico de SARSCoV2”. La que habla es Rosana Toro, la bioquímica y docente universitaria que encabeza el trabajo de uno de los grupos que analiza los hisopados para detectar coronavirus en La Plata.
La primera muestra que recibieron provenía de Lobos y, según contó en un texto que compartió en sus redes sociales, luego empezaron a hacer análisis de PCR derivados de Lomas de Zamora, Quilmes, Saladillo, Mercedes, Suipacha, Chivilcoy, Dolores, Magdalena, Castelli, Berisso, Ensenada, Presidente Perón, entre otros distritos, además de La Plata, claro.
“Varias áreas e institutos de la Facultad de Ciencias Exactas, como el Instituto de Biotecnología y Biología Molecular y el Instituto de Estudios Inmunológicos y Fisiopatológicos (IIFP) más el apoyo del Rectorado de la UNLP y en coordinación con el ministerio de Salud de la Provincia, logramos poner en marcha un laboratorio que llegó a procesar 390 muestras en un día”, destacó la Doctora, que también es jefa del Servicio de Laboratorio del Hospital San Roque de Gonnet.
Toro recalcó que todo hubiera sido imposible sin la dedicación y desempeño profesional de bioquímicos, biotecnólogos y estudiantes de bioquímica. “Algunos traíamos la experiencia de haber trabajado en la pandemia de Gripe A H1N1, en 2009; otros se incorporaron como voluntarios recientemente; ahora somos un equipo”.
El grupo lleva más de nueve meses de trabajo ininterrumpido y la bioquímica aseguró que están orgullosos de “haber podido estar a la altura” del desafío que impuso la pandemia. “La universidad pública, una vez más, cumple con su tarea educativa, de investigación y de extensión en la comunidad”, cerró.
Con el lanzamiento del LSP, la UNLP se sumó oficialmente a la Red Nacional de Diagnóstico de COVID-19. También fue el tercer centro de diagnóstico de la ciudad en incluirse a la Red Nacional que coordina el Instituto Malbrán y el Ministerio de Salud bonaerense.
Toro contó a 0221.com.ar que el espacio lo armaron desde cero y a contrarreloj. Antes de abril ese laboratorio no existía. Para eso fue fundamental el apoyo de los institutos de investigación de la facultad, que le cedieron sus equipos, además de prestarles pipetas y otros instrumentos fundamentales para poder montarlo. El lugar de recepción se levantó en diez días. También se compraron heladeras, lugares para guardar las muestras. “Fue una conjunción de lo que son los profesionales del diagnóstico, de investigación y también pensar en más adelante, porque la idea es que esto no sea solo para la emergencia sino que quede para el lugar de la docencia, la investigación”, subrayó en su momento.
“Cuando comenzamos dijimos que teníamos capacidad para analizar 100 muestras diarias, pensamos que nunca íbamos a llegar. Era lo que estábamos esperando, pero bueno, uno quiere responder rápido porque también hay gente del otro lado esperando el resultado. A veces son profesionales de la salud, que en caso de que sean positivos hay que aislar a los contactos. Entonces eso también es estresante porque todo el mundo nos llama y dice que eso tiene que salir más rápido. Nosotros tratamos de darle prioridad a todas las muestras”, recalcó.
Toro y su equipo no ven directamente al virus: para eso se precisa un microscopio electrónico como el que tiene el Malbrán, que logró fotografiar el tipo de coronavirus que circula en Argentina. Pero son quienes registran su presencia. “Yo siempre digo es cuestión de fe, porque no lo vemos al virus, pero hace una reacción si lo detecta. La técnica de PCR lo que hace es buscar el genoma del virus, el ácido nucleico, el ARN en este caso, y lo que hace es amplificar y después se puede detectar. Se busca como un lugar específico del virus para decir bueno, acá está presente, es el coronavirus y es éste coronavirus y no otro”, detalló.
Más allá de los términos bélicos que suelen usarse para describir el trabajo del personal de salud en la pandemia, señala que quienes están en “la primera línea” son los médicos y médicas por atender a las y los pacientes. Es el momento de mayor peligro de transmisión del virus, más allá de que cuenten con el equipo de protección. Y deja en claro lo que cree: “Nosotros consideramos que es el trabajo diario, ¿no? No somos héroes, somos trabajadores de la salud, a veces con más riesgos, a veces con menos, tenemos que tomar mayor precaución, nos encantan los aplausos, todo, pero tenemos los mismos problemas de salarios que tienen todos los otros trabajadores”.