En pocas semanas desde su aparición la variante Ómicron del coronavirus ya fue detectada en 40 países, incluyendo Argentina. Son pocas las certezas de la comunidad científica, pero se sabe que puede reinfectar a personas que ya padecieron COVID-19 y no están vacunadas. Los expertos manejan tres hipótesis sobre su irrupción en el mundo.
La nueva variante es muy diferente a los millones de genomas de variantes anteriores como Alpha y Delta y la comunidad científica sospecha que no se desarrolló a partir de ellas, sino que lo hizo en paralelo.
La nueva cepa mantiene en alerta a todo el planeta y es que los trabajos científicos para describirla dan cuanta de la gran cantidad de mutaciones que posee, un total de 32 y cinco veces más que la cepa Delta. Actualmente, esta última predomina en la mayoría de los pacientes con COVID-19 en el mundo, pero Ómicron registra niveles de propagación nunca antes vistos.
En tanto, al menos por ahora, pareciera ser que Ómicron genera síntomas leves como dolores de cabeza, garganta y dolores musculares fuertes. Sin embargo, los expertos encienden las alarmas y afirman que el gran porcentaje de contagiados corresponde a jóvenes vacunados y con cierta inmunidad y todavía corresponde determinar cómo afectaría la variante en poblaciones inmunosuprimidas o con bajas tasas de vacunación.