Mientras los expertos trabajan contrarreloj para reunir todos los datos posibles sobre la recientemente descubierta variante Ómicron de COVID-19, las autoridades sanitarias de los Países Bajos afirman que la cepa podría haber estado presente en esa parte de Europa desde el 19 de noviembre pasado, cinco días antes que Sudáfrica informara a la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre el hallazgo de los primeros casos. El hallazgo revela que la variante podría no ser originaria de aquel país y que ya habría estado propagándose mucho antes de su detección, por lo que Europa cerró sus fronteras e intenta contener el avance de esta nueva forma del coronavirus.
El Instituto Nacional de Salud Pública y Medio Ambiente (RIVM) de los Países Bajos sostiene que se encontraron rastros de esa cepa en dos muestras tomadas por los servicios de salud municipales el 19 y el 23 de noviembre. Mientras tanto, realizan una investigación sobre el tema para rastrear el inicio de la infección y los focos de contagio que se podrían haber producido.
La variante Ómicron fue aislada por primera vez en Sudáfrica, durante la semana pasada, un país sumamente afectado por la falta de vacunas. Sin embargo, las nuevas revelaciones indican que la cepa podría haber estado presente en Europa tiempo antes de su detección en África.
¿QUÉ SE SABE SOBRE ÓMICRON?
La OMS advirtió el lunes pasado que Ómicron es "un riesgo muy elevado" para todo el mundo debido a las incógnitas sobre sus efectos y contagiosidad. El organismo advirtió que la cepa es una "variante muy divergente con un alto número de mutaciones, algunas de las cuales son preocupantes y pueden estar asociadas con un potencial de escape inmunológico y una mayor transmisibilidad".
"La probabilidad de una mayor propagación potencial de Ómicron a nivel mundial es alta", advirtió la OMS, aunque todavía no se reportaron muertes relacionadas con la variante. En ese sentido, se puntualizó que si se produce otro aumento importante de casos de COVID-19 por Ómicron "las consecuencias pueden ser graves" y por eso mismo "el riesgo global general relacionado con la nueva variante de preocupación Ómicron se evalúa como muy alto".
Ahora los especialistas trabajan en determinar si las vacunas disponibles son o no efectivas para disminuir los contagios y la gravedad de los cuadros médicos que la nueva cepa pudiera provocar.Los productores de dos de las vacunas contra el COVID-19, Pfizer-BioNTech y Moderna, se están preparando para reformular sus sueros si fuera necesario, pero todavía aguardan por los resultados de las pruebas que apenas acaban de comenzar.