En las últimas horas de este miércoles un policía retirado apareció muerto en un taller de La Plata, en el que también se desempeñaba como mecánico. La noticia generó una gran conmoción en la ciudad, ya que el hombre fallecido es Alejandro Fernández, un vecino muy querido y reconocido en el barrio por haber sido un héroe de la inundación del 2 de abril.
El hombre fue encontrado por las autoridades en la fosa del lugar y el cuerpo tenía encima un motor y baterías de autos. Por el momento se trabaja en la escena del hecho para determinar las causas del deceso y, aunque se cree que fue un accidente fatal, no se descarta que se trate de un homicidio.
En ese marco, los vecinos de la zona no salen de su estupor y reclaman que se investiguen las circunstancias del fallecimiento, ya que se trata de un hombre querido en el barrio y que es reconocido por haber salvado a decenas de personas en la tragedia platense de 2013.
En ese día, Alejandro fue a trabajar y regresó a su casa cerca de las 20. Cuando estaba por sentarse a comer con su familia decidió dejar todo para salir a la calle con su bote. Su decisión causó la sorpresa de su mujer, quien le reprochó que saliera porque iban a pensar que se trataba de una burla para todos los vecinos de la zona. La breve discusión fue el inicio de una noche que quedó guardada en la memoria de sus vecinos.

Según había contado en una entrevista que brindó a 0221.com.ar en 2019, en los primeros tramos de la trágica noche llevó a un joven a su casa que se reencontró con su familia e hijos. “La luz la cortaron a las 3 o 4 de la mañana. Yo me doy cuenta de la locura que estábamos haciendo cuando me agarro de un caño y me dio una patada. No fue fuerte pero había corriente. La primera solo fueron cosquillas y la segunda me dio corriente enserio”, había recordado Alejandro.
A pesar que la lancha solo podía llevar entre seis y ocho personas, el bote también hizo un esfuerzo y aguantó más de lo esperado para llegar a soportar el peso de doce pasajeros. Los recorridos cambiaban pero el final siempre era el mismo: en 524 entre 6 y 7, donde eran recibidos por la mujer y las hijas de Fernández. También había un médico del barrio que se acercó a dar una mano porque había gente que tenía mucho frío e hipotermia.

En las palabras de Alejandro está la mejor descripción de lo que pasó ese doloroso 2 de abril. “Cada familia tenía su problema pero yo tenía el de todos. No me quería olvidar de nadie, capaz venía hasta la manija de gente pero recordaba la dirección, el color o una casa. Yo tenía que traer a esa persona”, decía.
Nadie le reprochó nada a esa lancha que fue casa por casa a aportar con su granito de arena. Ningún platense se quejó porque Alejandro no volvió. De hecho, fue todo lo contrario.
Este miércoles su muerte trajo sorpresa y tristeza entre los vecinos del barrio y quienes conocieron su historia, quienes exigen que se realice una buena investigación y se determinen las causas del deceso del policía, mecánico y héroe de la inundación.