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El crimen de Abril Bogado y la confesión "a gritos" del acusado

Declararon los policías que detuvieron al sospechoso y confirmaron que se autoincriminó. La defensa cuestiona esa prueba.

La declaración de los policías que detuvieron a José Edgardo Echegaray, conocido como Pepito, quien es juzgado por el asesinato a sangre fría de Abril Bogado el 4 de noviembre de 2017 en Ringuelet, puso en una complicada situación al sospechoso, quien podría ser condenado a prisión perpetua. Los uniformados y los testigos de la captura confirmaron que el acusado se autoincriminó, pero para la defensa oficial esa declaración ya es nula.

En la tercera audiencia del juicio oral los testigos coincidieron que Echegaray decía "que había sido él, que se le había escapado el tiro". Incluso le pidió perdón a una vecina por lo que había hecho. Previo a estas confesiones, le puso el revólver en el pecho al policía que lo detuvo, pero el uniformado se dio cuenta y tomó el arma para que no dispara, hasta que otro efectivo le disparó en una pierna dado que la soltaba.

Pepito fue detenido días después de crimen en un operativo que se realizó en 505 entre 5 y 6 de la localidad de Villa Castells. Ese mediodía vecinos de la zona se concentraron en el lugar y agradecieron a los policías por su labor mientras gritaban "maten a ese asesino".

El defensor oficial Juan Manuel Fernández cuestionó "la validez legal de esa confesión por ser autoincriminatoria y porque fue realizada sin asesoramiento legal previo", según señalaron fuentes judiciales. Por su parte la fiscal de juicio Helena de La Cruz tomó nota de todos los detalles de la declaración de estos testigos, versiones que serán utilizadas al momento de los alegatos.

EL CASO

En la madrugada del 4 de noviembre de 2017 Abril, que tenía 11, venía en la parte trasera del auto familiar junto a su hermana menor y su mamá, Laura Puppo. El vehículo era conducido por su padre Cristian Bogado Scenna acompañado por Hugo Bogado, abuelo de las nenas. Volvían de una fiesta de casamiento. Subieron con el auto a la vereda para ingresar a su casa de 510 entre 11 y 12. En ese marco un sujeto armado, de manera violenta intenta abrir el vehículo, luego de varios intentos fallidos y en medio de gritos efectuó un disparo con su revólver calibre .38 cromado con agarre (cachas) de madera lustrada.

Pepito Echegaray, autor de disparo mortal, es un conocido delincuente de la zona norte del Gran La Plata con frondosos antecedentes penales. Al momento de hecho hacía poco tiempo que había salido de prisión. Tras su captura gritaba (sin que nadie le preguntara) “no la quise matar a la nena, se me escapó el tiro”. Esa confesión la repitió en distintas reparticiones a la que fue trasladado en varias ocasiones.

Los investigadores dieron con el acusado ya que fue delatado por vecinos (algunos con prontuario) que fueron citados como testigos en próximas audiencias. “Pepito” Echegaray fue procesado por “homicidio criminis causa” (matar para consumar el hecho o lograr la impunidad), entre otros delitos que cometió esa noche y al momento de su detención. En caso de ser hallado culpable lo espera una pena segura de prisión perpetua.

Por este caso ya fue juzgado un menor de edad. En primera instancia recibió una pena de 11 años de prisión por el delito de “homicidio en ocasión de robo”, pero esa sentencia fue apelada y en Casación los jueces Carlos Ángel Natiello autor del voto que adhirió Mario Eduardo Kohan, entendieron que se trató de un “homicidio criminis caua) como plantearon la fiscalía y los abogados de la familia. La pena fue elevada a 20 años de prisión. Cabe recordar que los menores son receptores de penas más leves que los adultos, tienen una escala penal atemperada en relación a los mayores de edad.

En la primera audiencia de este segundo juicio declararon los padres y el abuelo de la víctima. Sus relatos fueron desgarradores, tal como adelantó 0221.com.ar en su edición de este jueves 4 de noviembre.

El caso está en manos del Tribunal Oral Criminal V de La Plata integrado por Carmen Palacios Arias, Ezequiel Medrano y Marcelo Giorgis. La acusación es responsabilidad de la fiscal Helena De La Cruz y la familia Bogado está representada por los abogados Sebastián Bouvet y Romina Lelli Pervieux.

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