El descontrol y el desborde fueron la marca registrada de una larga mañana en algunas zonas de La Plata, donde están los bancos que concentran el pago a jubilados, pensionados y beneficiarios de la Asignacion Universal por Hijo (AUH). Fue en la primera jornada de reapertura después de dos semanas de parálisis total por el aislamiento social, preventivo y obligatorio decretado por el gobierno nacional en el marco de la pandemia por coronavirus.
Desde antes del amanecer se vio que iba a ser una jornada complicada, cuando decenas de jubilados empezaron con un virtual acampe en las inmediaciones de los bancos, con el objetivo de asegurarse un lugar entre los primeros en ingresar a cobrar. La espera fue larga y en medio del frío, hasta las 10 de la mañana, el horario normal de apertura.
Emponchados hasta las orejas y algunos con guantes y barbijos, muchos ocuparon las veredas desde muy temprano y no siempre respetando la distancia de un metro recomendada por la Organización Mundial par la Salud (OMS) para prevenir la propagación de la enfermedad. Y a una hora de la apertura de los bancos las filas se extendieron por más de dos o tres cuadras.
Una de las zonas calientes en La Plata fue en las calles 12 y 13, entre 58 y 59, donde coinciden la presencia de los bancos Provincia e Industrial, dos de los de mayor demanda. En algunos casos las filas se mezclaron y generaron algunos momentos de tensión.
En medio de la muchedumbre, causó preocupación una mujer que se descompensó y cayó en la vereda, cerca de la esquina de 12 y 60. Esperaba para cobrar sus haberes en el Banco Industrial cuando sufrió una arritmia, lo que obligó primero a la intervención del policías de las DDI y después de una ambulancia del SAME.
Pero el momento de mayor movimiento y descontrol, cuando se violaron todas las normas que impone el aislamiento, comenzó cuando se abrieron las puertas de los bancos. Mucha gente se agolpó frente a las puertas y a quienes se encargaban de la seguridad le costó establecer las pautas de organización.
Para ese entonces llegaban muchas personas mayores con dificultad de movimiento que requerían prioridad en la atención. Jubilados y pensionados en sillas de rueda o con asistencia para caminar, muchos de ellos asistidos por aconpañantes, multiplicaron la presencia de personas en la vereda.
En el interior de los bancos, en general, se logró respetar las medidas de prevención. Con la mirada atenta de los policías, los primeros de la fila que querían cobrar sus haberes entraban cuando salía otro. El movimiento fue lento y requirió de mucha paciencia.
Los taxis se concentraban en la zona, esperando para devolver a quienes ya habían logrado cobrar para devolverlos a sus casas. La reapertura de los bancos significó para los choferes una buena oportunidad de reactivar el trabajo después de dos semanas de parálisis casi total.
Para ese entonces, con los bancos ya abiertos, ya se había conocido la decisión de que los bancos abrirían durante el fin de semana para permitir que todos accedan a sus sueldos. Eso se prolongará la semana que viene, por lo menos durante los días lunes y martes.
Los bancos fueron autorizadas a abrir sus puertas sólo para atender a jubilados, pensionados y beneficiarios de prestaciones, planes y programas de ayuda de ANSES y de otros entes.
La apertura, dispuesta por el Banco Central de la República Argentina, se lleva a cabo este viernes en el horario habitual de 10 a 15. Y la atención alcanza a aquellas personas que no cuentan con tarjetas de débito para cobrar por los medios automáticos, pero no cubrirá ninguna otra operación.
Según se detalló, además, las operaciones también podrán ser realizadas por los apoderados de los jubilados y el trámite de "fe de vida" fue aplazado hasta fines de abril.
Los bancos interrumpieron su atención al público general desde que el Gobierno decretó el aislamiento social preventivo y obligatorio para mitigar el avance del coronavirus en el país.