En las últimas horas se encendieron las alarmas por la presencia de caracoles gigantes africanos en Argentina. Los profesionales del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) emitieron una alerta por la aparición en el país de ejemplares de la peligrosa especie Achatina fulica.
Según indicaron los expertos, se trata de una de las 100 plagas agrícolas más perjudiciales del mundo, que puede provocar daños sobre la agricultura y la fauna de caracoles nativos, además de transmitir parásitos perjudiciales para las personas.
En ese sentido, precisaron que el hallazgo tuvo lugar en el km 9 de la calle San Luis, en la ciudad de Eldorado, Misiones, tras la denuncia de un vecino, donde se pudieron capturar 15 caracoles gigantes con el objetivo de evitar desastres ecológicos difíciles de revertir.
Además de afectar los cultivos y los ecosistemas, esta especie es considerada una plaga por su capacidad de reproducción, ya que no tiene predadores naturales, y porque puede transmitir enfermedades al ser humano.
"Este tipo de caracol puede ser portador de nematodos (parásitos) que son perjudiciales para la salud humana. Por eso se recomienda no tocarlos y manipularlos con precaución. Desde el punto de vista del medio ambiente también son muy nocivos porque debido a su velocidad de reproducción y su falta de predadores naturales pueden constituirse en una plaga en muy poco tiempo. Y como tienen un crecimiento muy rápido y comen cualquier cosa pueden constituirse en un peligro para los cultivos", afirmó Emilio Rey, del Senasa.
De esta manera, los especialistas recomendaron cómo actuar si se encuentra un caracol gigante africano, y aconsejaron no tocarlo; evitar el contacto con la baba, especialmente con ojos, nariz y boca; lavar con agua potable las verduras; si toco el caracol, lavar inmediatamente las manos; no comerlos; no utilizarlos como carnada, mascota o adorno; no utilizar venenos contra el caracol; en caso de ser necesario, tomar los caracoles con guantes impermeables, colocarlos en una bolsa, aplastarlos y enterrarlos. Los guantes también deben ser enterrados o quemados; no permitir que los niños participen de la captura de los caracoles; y no trasladar caracoles hacia otras zonas.
Vale destacar que no es la primera aparición de un caracol africano, ya que en la misma provincia, en este caso en Puerto Iguazú, se detectaron ejemplares en diciembre de 2010. Años más tarde, en 2019, también se reportó su presencia en el municipio misionero de Wanda.