El presidente Alberto Fernández aclaró que el proyecto enviado al Congreso sobre legalización del aborto no prevé hacer obligatoria la práctica "sino garantizar la vida de la mujer que enfrenta un embarazo", y se manifestó confiado en que en esta oportunidad la iniciativa sí será sancionada por el Congreso.
En diálogo con Futurock, se diferenció de Mauricio Macri y aseguró que "esta vez no habrá un presidente llamando a un gobernador para que sus senadores voten en contra".
"Entiendo que estamos en condiciones de que esto se convierta en ley. La diferencia con otros tiempos es que, más allá de la enorme lucha del movimiento feminista, me siento el primer abanderado de este reclamo", agregó.
"Que el Presidente de la Nación mande un proyecto que reclame su tratamiento y aprobación me parece que genera un escenario un poco distinto. No es un presidente que cumplió mandando una ley para que no digan 'no cumplió'. Haré todos los esfuerzos para que el Congreso acompañe y que este proyecto sea ley", destacó.
Por otro lado, advirtió que el aborto "no es un problema de dogmas religiosos" sino más bien de "decisiones personales". "Yo soy católico pero tengo que resolver un tema de salud pública", aclaró.