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Una científica de la UNLP sufrió una mala praxis y necesita 36 mil dólares para operarse

Como consecuencia de este episodio, la joven de 31 años sufre dolores en todo su cuerpo que ni siquiera le permiten estar parada por más de una hora o dormir con tranquilidad. La investigadora dio con unos médicos taiwaneses que podrían llegar a reparar el daño que le causaron. Por este motivo, busca los fondos para solventar los costos y hasta se ofreció a devolverlos.

El drama de la Licenciada y Doctora en Informática de la UNLP, Gabriela Bosetti, comenzó en enero de 2019 cuando se encontraba haciendo un post doctorado en Lyon, Francia. La aventura por el viejo continente se vio interrumpida luego de que los médicos le diagnosticaran hiperhidrosis plantar, un exceso en la sudoración en la planta de los pies que puede tener un impacto importante en la calidad de vida y bienestar emocional.

Tras una serie de consultas, Bosetti dio con un profesional que llamativamente se ofreció a hacer la operación a través de la Seguridad Social para que sea 100% gratuita. Esto le iba a permitir regresar a Argentina sin ningún inconveniente físico. “Pensé que me iba a dar calidad de vida antes de volver a Argentina. Se me practicó la operación en octubre y tras unos días de reposo comencé a tener problemas que no pararon de empeorar a la fecha", relató.


Desde ese momento su salud empezó a sufrir un deterioro importante que, incluso, la obligó a regresar antes de tiempo a la Argentina porque ya no podía cuidarse sola. “Mis pies y piernas levantan una temperatura de 38° (sí, fiebre) estando descalza y haciendo solo 15° en el entorno. El calor no es un calor típico, un pie llega a los sumo a 34°. Me genera un dolor insoportable que me hace llorar, y mi piel se pone roja como quemada por muchas horas de sol", aseguró Bosetti.

En ese sentido, agregó que también perdió la vasoconstrucción lo que implica que no puede mantenerse parada por más de una hora. “Si estoy en silla de ruedas, al hacer esfuerzo la sangre igual se va a mis pies. Yo no fui advertida de esto, de haberlo sabido no me hacía la operación. Tengo que pasarme gran parte del día postrada, con las piernas en alto”, contó notoriamente golpeada por el momento que está atravesando.

En cuanto al médico que le practicó una mala praxis, Gabriela reveló que le dijo que tendría que aprender a vivir con el dolor porque “no hay nada para calmarlo”. “El médico me dijo que el proceso no es reversible debido a que en lugar de colocar un clip (como se hace actualmente) cortó un nervio y retiró entre 3 y 5 cm. Esto lo supe después de la operación”, remarcó. Y agregó que “se lamentó por no haberme explicado ese detalle del proceso y las consecuencias antes de operarme”.

Desesperada por el dolor, la investigadora de la UNLP consultó a su profesional de cabecera que le recetó una serie de medicamentos, los cuales ninguno logró calmarle ese dolor, que lo definió como “un ardor como cuando nos quemamos con agua hirviendo”.

Ante esta situación, Bosetti contactó a varios médicos de diferentes partes del mundo hasta que dio con un neurocirujano argentino que se interiorizó con su caso y le informó que le hizo saber de un grupo de taiwaneses encabezado por el Dr. Tommy Chang que cuenta con la experiencia y la tecnología para hacerlo. “Me pidieron mi historial clínico, tuve que pedirle mis registros de la operación al cirujano porque no me los habían dado y se negó a firmarlos. Me dijo por mail que él no firma registros a nadie. Afortunadamente, los registros son de acceso a todos los doctores y mi médico tratante me los firmó. También me derivó para que mi caso sea analizado en Taiwán", señaló.

Su estado físico estaba tan deteriorado que ni siquiera pudo continuar con la denuncia contra el médico que le practicó la mala praxis en Francia.

A pesar de todos estos inconvenientes, su caso fue aceptado en el Hospital de Taiwán pero necesita 36500 dólares para que le realicen una microcirugía con un equipo de tres cirujanos para que reconstruyan todos los nervios de su cuerpo. Ahora lanzó una campaña para tratar de juntar los fondos y poder solventar los gastos.

"Nunca me gustó pedir, pero realmente estoy desesperada. Por favor, así sea realmente muy poco lo que puedan ayudarme es un granito de arena que sumado al del resto, puede ser mi única vía de sanación. Quienes quieran, además, pueden enviarme el comprobante por mail y prometo devolverles el dinero tras operarme, si lo consigo", concluyó.

Los interesados que quieran hacer su aporte pueden hacerlo a:

  • Caja de Ahorro $ 21700302307065
  • CBU: 0110030330003023070651
  • Titular: BOSETTI GABRIELA ALEJANDRA
  • CUIT/CUIL 27-33609728-8
  • DNI 33609728
  • gabybosetti@gmail.com
  • https://www.facebook.com/gabybosetti

Como consecuencia de este episodio, la joven de 31 años sufre dolores en todo su cuerpo que ni siquiera le permiten estar parada por más de una hora o dormir con tranquilidad. La investigadora dio con unos médicos taiwaneses que podrían llegar a reparar el daño que le causaron. Por este motivo, busca los fondos para solventar los costos y hasta se ofreció a devolverlos.

11 de enero de 2020

El drama de la Licenciada y Doctora en Informática de la UNLP, Gabriela Bosetti, comenzó en enero de 2019 cuando se encontraba haciendo un post doctorado en Lyon, Francia. La aventura por el viejo continente se vio interrumpida luego de que los médicos le diagnosticaran hiperhidrosis plantar, un exceso en la sudoración en la planta de los pies que puede tener un impacto importante en la calidad de vida y bienestar emocional.

Tras una serie de consultas, Bosetti dio con un profesional que llamativamente se ofreció a hacer la operación a través de la Seguridad Social para que sea 100% gratuita. Esto le iba a permitir regresar a Argentina sin ningún inconveniente físico. “Pensé que me iba a dar calidad de vida antes de volver a Argentina. Se me practicó la operación en octubre y tras unos días de reposo comencé a tener problemas que no pararon de empeorar a la fecha", relató.


Desde ese momento su salud empezó a sufrir un deterioro importante que, incluso, la obligó a regresar antes de tiempo a la Argentina porque ya no podía cuidarse sola. “Mis pies y piernas levantan una temperatura de 38° (sí, fiebre) estando descalza y haciendo solo 15° en el entorno. El calor no es un calor típico, un pie llega a los sumo a 34°. Me genera un dolor insoportable que me hace llorar, y mi piel se pone roja como quemada por muchas horas de sol", aseguró Bosetti.

En ese sentido, agregó que también perdió la vasoconstrucción lo que implica que no puede mantenerse parada por más de una hora. “Si estoy en silla de ruedas, al hacer esfuerzo la sangre igual se va a mis pies. Yo no fui advertida de esto, de haberlo sabido no me hacía la operación. Tengo que pasarme gran parte del día postrada, con las piernas en alto”, contó notoriamente golpeada por el momento que está atravesando.

En cuanto al médico que le practicó una mala praxis, Gabriela reveló que le dijo que tendría que aprender a vivir con el dolor porque “no hay nada para calmarlo”. “El médico me dijo que el proceso no es reversible debido a que en lugar de colocar un clip (como se hace actualmente) cortó un nervio y retiró entre 3 y 5 cm. Esto lo supe después de la operación”, remarcó. Y agregó que “se lamentó por no haberme explicado ese detalle del proceso y las consecuencias antes de operarme”.

Desesperada por el dolor, la investigadora de la UNLP consultó a su profesional de cabecera que le recetó una serie de medicamentos, los cuales ninguno logró calmarle ese dolor, que lo definió como “un ardor como cuando nos quemamos con agua hirviendo”.

Ante esta situación, Bosetti contactó a varios médicos de diferentes partes del mundo hasta que dio con un neurocirujano argentino que se interiorizó con su caso y le informó que le hizo saber de un grupo de taiwaneses encabezado por el Dr. Tommy Chang que cuenta con la experiencia y la tecnología para hacerlo. “Me pidieron mi historial clínico, tuve que pedirle mis registros de la operación al cirujano porque no me los habían dado y se negó a firmarlos. Me dijo por mail que él no firma registros a nadie. Afortunadamente, los registros son de acceso a todos los doctores y mi médico tratante me los firmó. También me derivó para que mi caso sea analizado en Taiwán", señaló.

Su estado físico estaba tan deteriorado que ni siquiera pudo continuar con la denuncia contra el médico que le practicó la mala praxis en Francia.

A pesar de todos estos inconvenientes, su caso fue aceptado en el Hospital de Taiwán pero necesita 36500 dólares para que le realicen una microcirugía con un equipo de tres cirujanos para que reconstruyan todos los nervios de su cuerpo. Ahora lanzó una campaña para tratar de juntar los fondos y poder solventar los gastos.

"Nunca me gustó pedir, pero realmente estoy desesperada. Por favor, así sea realmente muy poco lo que puedan ayudarme es un granito de arena que sumado al del resto, puede ser mi única vía de sanación. Quienes quieran, además, pueden enviarme el comprobante por mail y prometo devolverles el dinero tras operarme, si lo consigo", concluyó.

Los interesados que quieran hacer su aporte pueden hacerlo a:

  • Caja de Ahorro $ 21700302307065
  • CBU: 0110030330003023070651
  • Titular: BOSETTI GABRIELA ALEJANDRA
  • CUIT/CUIL 27-33609728-8
  • DNI 33609728
  • gabybosetti@gmail.com
  • https://www.facebook.com/gabybosetti

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Como consecuencia de este episodio, la joven de 31 años sufre dolores en todo su cuerpo que ni siquiera le permiten estar parada por más de una hora o dormir con tranquilidad. La investigadora dio con unos médicos taiwaneses que podrían llegar a reparar el daño que le causaron. Por este motivo, busca los fondos para solventar los costos y hasta se ofreció a devolverlos.